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Precios de alimentos suben a máximos en tres años por energía y guerra global

La FAO advierte una nueva escalada en los precios de los alimentos impulsada por la energía, la guerra y los biocombustibles, con impacto directo en América Latina.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Los precios mundiales de los alimentos alcanzaron en abril su nivel más alto en más de tres años, según informó la FAO el 8 de mayo de 2026, impulsados por el encarecimiento de la energía, tensiones geopolíticas y el auge de los biocombustibles, un escenario que ya genera efectos concretos en los mercados agrícolas de América Latina.

El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO subió por tercer mes consecutivo hasta 130,7 puntos, un incremento del 1,6% mensual, alcanzando su nivel más alto desde febrero de 2023. Si bien aún se encuentra por debajo del pico histórico de 2022 tras la guerra en Ucrania, la tendencia confirma una nueva fase de presión sobre los sistemas agroalimentarios globales.

Precios de alimentos suben a máximos en tres años por energía y guerra global

El principal factor detrás del repunte fue el fuerte aumento en los aceites vegetales, cuyos precios treparon un 5,9% mensual, alcanzando máximos desde julio de 2022. Este movimiento estuvo directamente vinculado a la guerra con Irán y al cierre del estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio energético global.

Según explicó Máximo Torero, economista jefe de la FAO, el encarecimiento de la energía está impulsando la demanda de biocombustibles, elevando el valor de cultivos como soja, girasol, colza y palma. Para América Latina, esto implica una doble lectura: mejores precios para exportaciones agrícolas, pero mayores costos internos y presión inflacionaria.

Cereales: resiliencia con señales de alerta

A diferencia de los aceites, los precios de los cereales mostraron una suba moderada del 0,8% mensual, sostenidos por amplias existencias globales. Sin embargo, comienzan a aparecer señales de tensión.

Factores como el aumento en los costos de fertilizantes, la incertidumbre climática y el crecimiento de la demanda para biocombustibles podrían limitar la oferta futura. De hecho, la FAO anticipa una posible reducción en la superficie sembrada de trigo en 2026, ya que muchos productores están migrando hacia cultivos menos dependientes de insumos.

Precios de alimentos suben a máximos en tres años por energía y guerra global

Ganadería y azúcar: comportamientos opuestos

En el segmento de proteínas, los precios de la carne subieron un 1,2% mensual, alcanzando un récord histórico, impulsados por la escasez de ganado listo para faena en Brasil, uno de los principales exportadores globales.

En contraste, el azúcar registró una caída del 4,7%, debido a mejores perspectivas productivas en países clave como Brasil, China y Tailandia, lo que ayudó a moderar parcialmente la presión sobre el índice general.

En paralelo, la FAO elevó su estimación de producción mundial de cereales para 2025 hasta un récord de 3.040 millones de toneladas, un 6% más interanual, lo que evidencia la capacidad productiva global.

Precios de alimentos suben a máximos en tres años por energía y guerra global

Sin embargo, el desafío no es solo producir más, sino hacerlo en un contexto de costos crecientes, volatilidad energética y tensiones geopolíticas, factores que están redefiniendo las cadenas de valor agroalimentarias.

Para América Latina, la coyuntura abre oportunidades en términos de exportaciones, pero también plantea riesgos en términos de inflación alimentaria, acceso a insumos y sostenibilidad productiva.

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