Brasil

Firmeza en el mercado: el precio de la arroba bovina resiste la presión de la industria exportadora

La escasez de animales listos para faena sostiene los valores del ganado en Brasil, mientras las plantas frigoríficas exportadoras refuerzan su poder de compra.

El mercado de la carne vacuna brasileña atraviesa un cierre de agosto con una firmeza inesperada. A pesar de la presión habitual de la industria frigorífica por ajustar precios en este período, la baja disponibilidad de animales terminados para faena ha generado un escenario de valores estables e incluso con algunos incrementos en las últimas jornadas, según el Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea).

En el estado de São Paulo, referencia para el mercado nacional, la arroba del ganado gordo se ha ubicado en torno a R$310, un nivel que refleja la capacidad de resistencia de los productores en un contexto de oferta reducida. Los investigadores destacan que, en la mayoría de las operaciones, los frigoríficos han debido convalidar estos valores para asegurar su abastecimiento, sobre todo aquellos que están orientados a la exportación.

Desde julio, las exportaciones de carne bovina de Brasil vienen mostrando resultados récord, lo que ha impulsado la actividad de las plantas procesadoras. Este dinamismo externo ha sido determinante para evitar una caída de precios en el mercado interno. En particular, China, principal destino de la proteína brasileña, mantiene un nivel de compras elevado, mientras otros mercados emergentes también han incrementado sus pedidos, aprovechando la competitividad del producto.

La estrategia de los ganaderos ha sido fundamental en esta ecuación. Los productores, conscientes de la limitada disponibilidad de hacienda lista, negocian con mayor cautela y no aceleran las ventas, prefiriendo sostener la hacienda en los campos a la espera de mejores condiciones. Esta conducta ralentiza el ritmo de comercialización y contribuye a sostener la firmeza de la plaza.

El Cepea indica que tanto novillos como novillas han encontrado sostén en los precios, un fenómeno que refuerza la percepción de que la industria exportadora seguirá siendo el principal motor del mercado en las próximas semanas. Las grandes plantas, que concentran los envíos al exterior, son las que marcan la pauta de compra, priorizando animales jóvenes y bien terminados, capaces de cumplir con los exigentes estándares internacionales.

En paralelo, los frigoríficos de menor escala, que dependen más del consumo doméstico, enfrentan mayores dificultades para competir en la adquisición de hacienda, lo que podría derivar en un ajuste de márgenes o incluso en una reducción de su actividad. Sin embargo, la dinámica exportadora parece compensar, al menos por ahora, los desafíos del mercado interno, donde el consumo de carne vacuna sigue siendo más débil en comparación con otros años, presionado por el poder adquisitivo de los consumidores.

Otro factor que incide en la firmeza de la arroba es la evolución del escenario climático. El desarrollo de pasturas en distintas regiones productoras, particularmente en Mato Grosso y Goiás, ofrece cierto margen a los ganaderos para retener la hacienda y evitar ventas apresuradas. La expectativa de lluvias regulares hacia la primavera también suma confianza a quienes apuestan por mejorar la terminación de los animales y obtener mejores precios en el corto plazo.

Las proyecciones para septiembre mantienen una nota de optimismo. Si bien el mercado internacional puede presentar fluctuaciones, la continuidad de las compras externas -con China, Oriente Medio y algunos países de América del Sur como principales destinos- otorga soporte a la demanda. Brasil se consolida como el mayor exportador mundial de carne bovina y, en ese rol, aprovecha los espacios que dejan competidores como Australia o Estados Unidos, que enfrentan limitaciones de oferta.

La firmeza del mercado del gordo contrasta con algunos segmentos de la cadena cárnica que experimentan mayores dificultades. El precio al consumidor en Brasil no siempre refleja los niveles de la arroba, lo que genera tensiones en la comercialización minorista. Sin embargo, la industria prioriza mantener los envíos externos, donde los márgenes son más atractivos, antes que arriesgar una caída en su competitividad internacional.

Con este panorama, el cierre de agosto se caracteriza por una firmeza sostenida en los valores del ganado bovino, apoyada en una combinación de factores: oferta restringida, demanda exportadora en alza y productores dispuestos a retener la hacienda. El desafío hacia adelante será evaluar cómo evolucionan estos elementos en los próximos meses, cuando la estacionalidad y el clima puedan modificar la ecuación de oferta y demanda.

Lo cierto es que, al menos por ahora, la arroba bovina en Brasil muestra una capacidad de resistencia que da confianza a los ganaderos y refuerza el papel de la exportación como pilar fundamental del sector cárnico.

Agrolatam.com
Esta nota habla de: