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Se agrava la crisis en Ormuz y el agro mundial teme otra suba de costos

La nueva ofensiva de Trump contra Irán reaviva el conflicto en Medio Oriente y amenaza con encarecer energía, fertilizantes y alimentos.

Lucia Beltran
Periodista agroalimentaria especializada en América Latina. Analiza mercados, innovación y el impacto de políticas públicas en el sector agroindustrial.

El conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este lunes 13 de julio luego de que el presidente Donald Trump anunciara el restablecimiento del bloqueo contra embarcaciones iraníes y planteara un cobro del 20% a toda la carga que atraviese el estrecho de Ormuz. La medida reavivó los temores en los mercados internacionales porque esta ruta marítima moviliza una parte fundamental del comercio mundial de energía. Para el agro latinoamericano y el sector agropecuario de Estados Unidos, la decisión podría traducirse en mayores costos de combustibles, fertilizantes y logística de exportación.

Los precios del petróleo Brent reaccionaron de inmediato y volvieron a acercarse a los US$ 80 por barril. El mercado teme que la disputa entre Washington y Teherán se profundice y vuelva a generar interrupciones en una de las vías comerciales más sensibles del planeta. La situación recuerda episodios anteriores en los que las tensiones en Ormuz dispararon los costos energéticos y terminaron impactando sobre toda la cadena agroalimentaria mundial.

Para América Latina, el riesgo es significativo. La región depende en gran medida de fertilizantes importados, combustibles y cadenas logísticas internacionales para sostener su competitividad exportadora. Una nueva escalada podría elevar el costo de producir soja, maíz, trigo, café, azúcar, carnes y frutas, reduciendo márgenes y afectando las exportaciones agroalimentarias.

Se agrava la crisis en Ormuz y el agro mundial teme otra suba de costos

En Estados Unidos, aunque existe una mayor capacidad energética, un incremento sostenido del petróleo encarece el diésel agrícola, el transporte interno y numerosos insumos productivos. Además, una mayor incertidumbre geopolítica suele trasladarse a los mercados financieros y de commodities, aumentando la volatilidad de los precios agrícolas.

La principal preocupación de los analistas es que el conflicto en Medio Oriente vuelva a ingresar en una fase más compleja. Si la tensión continúa escalando, el mundo podría enfrentar nuevamente un escenario de energía más cara, mayores costos logísticos y una presión alcista sobre los precios de los alimentos, un escenario que golpea directamente a productores, exportadores y consumidores.

Para el agro de América Latina y Estados Unidos, la crisis en Ormuz vuelve a demostrar que la seguridad energética, la logística internacional y la geopolítica ya son factores determinantes para la competitividad de las cadenas de valor agroalimentarias y para la estabilidad del comercio agrícola global.

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