Mercados de granos

La soja vuelve a caer en Chicago y decepciona la expectativa sobre China

Los futuros de la soja operan por debajo de los US$ 12 en Chicago tras la falta de nuevas compras chinas a Estados Unidos. También retroceden el maíz y el trigo.

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

La soja volvió a caer este viernes 15 de mayo en la Bolsa de Chicago, arrastrada por la frustración de los operadores tras la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, donde no hubo anuncios de nuevas compras agrícolas por parte de China. La oleaginosa perdió nuevamente terreno y perforó el umbral psicológico de los US$ 12 por bushel, una señal que encendió alertas en el mercado global de granos por el impacto económico que puede tener sobre exportaciones, márgenes industriales y expectativas de demanda para la próxima campaña.

Durante las primeras operaciones de este viernes en Chicago, los contratos de soja registraban bajas de entre 5,50 y 6,25 puntos. La posición julio se negociaba en US$ 11,84 por bushel, mientras que septiembre descendía hasta US$ 11,69. La presión bajista también alcanzó a la harina de soja, al maíz y al trigo, en una rueda donde los fondos especulativos aceleraron la toma de ganancias luego de varias jornadas de fuerte volatilidad.

El mercado venía construyendo una expectativa clara: que el encuentro entre Washington y Beijing pudiera traducirse en una nueva ola de compras chinas de soja estadounidense. Esa posibilidad había alimentado un repunte importante en las cotizaciones durante los últimos días, especialmente en medio de un escenario internacional marcado por conflictos geopolíticos, tensiones comerciales y movimientos abruptos en energía y monedas.

Sin embargo, el alivio esperado no llegó. Las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scot Bessent, terminaron enfriando el entusiasmo del mercado. "La demanda de soja de China está asegurada", afirmó el funcionario, dando a entender que Beijing mantendrá las compras ya comprometidas, pero sin acelerar nuevos negocios extraordinarios con Estados Unidos.

Para los operadores agrícolas, esa frase tuvo una lectura inmediata: el gigante asiático no necesita salir de urgencia al mercado estadounidense porque ya tiene abastecimiento garantizado y mantiene una estrategia de compras diversificada, con fuerte presencia de Sudamérica.

La presión sobre Chicago golpea a toda la cadena agrícola

La caída de la soja no quedó aislada. Los contratos de harina de soja también operaron en baja, reflejando la preocupación sobre una posible desaceleración en la demanda internacional de proteína vegetal. El maíz y el trigo acompañaron la tendencia negativa, afectados además por cuestiones técnicas y movimientos de los fondos de inversión.

En el caso del maíz, el mercado continúa observando de cerca el avance de la siembra estadounidense y las condiciones climáticas en el cinturón agrícola norteamericano. Las buenas perspectivas productivas generan presión adicional sobre los precios en un momento donde la demanda internacional tampoco muestra señales explosivas.

El trigo, por su parte, sigue condicionado por la competencia global y por las abundantes ofertas provenientes de la región del Mar Negro. Aunque los riesgos geopolíticos siguen presentes, los operadores priorizan actualmente los fundamentos de oferta y demanda.

La única excepción dentro del complejo agrícola fue el aceite de soja, que logró sostener subas apoyado por la recuperación del petróleo crudo. El barril volvió a subir más de 3% este viernes, impulsando expectativas sobre la demanda de biocombustibles y dando respaldo parcial al subproducto oleaginoso.

Aun así, el movimiento positivo del aceite no alcanzó para compensar la presión generalizada sobre el poroto y la harina.

Sudamérica gana protagonismo en el negocio global

El nuevo escenario vuelve a colocar a Sudamérica en el centro del tablero agrícola internacional. Brasil continúa consolidándose como el principal proveedor de soja para China, mientras Argentina busca recuperar protagonismo exportador luego de campañas golpeadas por problemas climáticos y distorsiones económicas.

Para el mercado, la falta de nuevas compras estadounidenses por parte de China fortalece indirectamente la posición sudamericana en los próximos meses, especialmente en plena etapa de comercialización de la cosecha brasileña.

Brasil viene de registrar una producción récord y mantiene una competitividad agresiva en exportaciones. Ese volumen disponible le permite sostener un flujo comercial activo hacia Asia incluso en momentos de caída de precios internacionales.

Argentina, mientras tanto, sigue atenta a la evolución de las cotizaciones porque cualquier retroceso adicional en Chicago afecta directamente el valor disponible de la soja y el ingreso de divisas del complejo agroexportador, uno de los pilares económicos del país.

La baja también repercute sobre la industria aceitera, especialmente en los márgenes de molienda y en la dinámica comercial de harina y aceite, productos donde Argentina conserva liderazgo global.

Los analistas advierten que el mercado seguirá extremadamente sensible a cualquier novedad vinculada a China, a la política comercial de Estados Unidos y a la evolución de los conflictos internacionales. Cada declaración oficial, cada movimiento diplomático y cada dato económico está impactando de manera inmediata sobre las pizarras agrícolas.

La volatilidad volvió a convertirse en el principal factor del negocio. Y en ese escenario, la soja quedó nuevamente atrapada entre la geopolítica, las expectativas financieras y la incertidumbre sobre el verdadero ritmo de la demanda mundial.

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