Granos en alza: la soja toma impulso y pone a Sudamérica frente a un nuevo escenario
La soja lideró las subas en Chicago, acompañada por maíz y trigo. Cosecha de EE.UU., petróleo y oferta de Brasil condicionan al mercado regional.
La soja volvió a liderar las subas en Chicago este martes 15 de septiembre, acompañada por avances del maíz y el trigo, en una jornada atravesada por compras técnicas, el comportamiento de otros commodities y una fuerte escalada del petróleo. El movimiento se produce cuando Estados Unidos comienza a acelerar la cosecha de granos y Brasil proyecta otra producción de gran magnitud. Para América Latina importa porque Chicago continúa siendo una referencia central para la formación de precios, mientras Sudamérica se prepara para definir producción, comercialización y flujos de exportación de la próxima campaña.
La soja para noviembre avanzó 14,5 centavos de dólar por bushel y terminó en US$13,1875 por bushel. Convertido a las unidades utilizadas habitualmente en nuestra región, representa aproximadamente US$485 por tonelada. Enero alcanzó un equivalente cercano a US$491/t. El movimiento también alcanzó al resto del complejo: la harina de soja para octubre aumentó casi 3%, mientras el aceite avanzó alrededor de 0,25%. No se trata de precios FOB sudamericanos sino de futuros negociados en Chicago, por lo que su traslado al precio disponible regional depende de bases, primas, fletes, tipo de cambio y condiciones comerciales de cada mercado.
La soja volvió a liderar las subas en Chicago mientras el mercado comienza a mirar la oferta de Sudamérica y las perspectivas de producción de Brasil.
El dato productivo estadounidense aporta otra pieza al escenario. El 58% de la soja relevada por USDA se encontraba en condición buena o excelente al 13 de septiembre, sin cambios semanales, mientras el 6% de la superficie ya había sido cosechada en los 18 principales estados productores. En maíz, el 57% estaba calificado entre bueno y excelente y la recolección alcanzaba el 8%, ligeramente por encima del 6% promedio de los cinco años anteriores. Es decir, el mercado comienza a recibir físicamente una nueva cosecha estadounidense mientras procesa las expectativas de oferta que llegarán desde Sudamérica.
Brasil entra en la ecuación y Sudamérica gana protagonismo
Brasil vuelve a ocupar un lugar decisivo. Según las estimaciones de Conab recogidas por Farm Futures, la producción brasileña de soja 2025/26 se ubicaría alrededor de 180,4 millones de toneladas, mientras que la primera proyección para 2026/27 equivale a unos 181,6 millones de toneladas. En maíz, las cifras informadas representan aproximadamente 144 millones de toneladas para 2025/26 y 148 millones para 2026/27. Son volúmenes capaces de modificar la disponibilidad exportable y, por lo tanto, la competencia por los principales destinos internacionales durante el ingreso de la cosecha sudamericana.
Para las cadenas de valor agroalimentarias de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, la cotización de Chicago es solamente una parte de la ecuación. El resultado final depende de la relación entre precios internacionales y primas FOB, costos de logística de exportación, capacidad portuaria, procesamiento industrial y demanda de los compradores. Una cosecha sudamericana elevada puede ampliar los flujos comerciales, aunque también intensificar la competencia entre orígenes. En ese contexto, la ventaja comparativa regional dependerá tanto de la productividad como de infraestructura, financiamiento, trazabilidad y capacidad para responder a normas fitosanitarias y ambientales cada vez más exigentes.
Brasil vuelve a ocupar un lugar central en el mercado mundial de soja. El volumen de la próxima campaña será determinante para los flujos comerciales y la competencia entre los distintos orígenes sudamericanos.
El maíz también terminó positivo. El contrato diciembre cerró en US$5,3575 por bushel, equivalente a aproximadamente US$211 por tonelada, mientras marzo se ubicó cerca de US$217/t. Farm Futures atribuyó parte del movimiento al impulso general de otros commodities, pese a la mejora observada en la condición del cultivo estadounidense. La evolución de Brasil agrega presión competitiva: Conab proyecta un incremento de la producción de maíz para 2026/27. Para el comercio agrícola latinoamericano, el interrogante será cómo esa mayor oferta interactuará con la demanda internacional y con los precios FOB de los diferentes orígenes.
Petróleo y logística: el costo que puede recortar la mejora de los granos
El otro protagonista de la rueda fue la energía. El Brent avanzó alrededor de 3% y se acercó a US$109 por barril, mientras Farm Futures señaló que los altos precios del diésel ya representan una preocupación para los productores estadounidenses que ingresan en cosecha. Para América Latina, el fenómeno merece atención más allá de Chicago: una energía persistentemente cara puede trasladarse a transporte terrestre, operaciones portuarias, fletes y otros componentes de la logística agropecuaria. Un mayor precio internacional del grano no necesariamente implica una mejora equivalente del margen si simultáneamente aumentan los costos necesarios para llevar la producción hasta los mercados de destino.
La competitividad de los granos latinoamericanos no depende solamente de Chicago: transporte, infraestructura y logística de exportación determinan cuánto del precio internacional llega finalmente a la cadena.
El trigo completó el escenario alcista. Diciembre en Chicago avanzó hasta un equivalente aproximado de US$268 por tonelada, mientras el trigo duro de invierno negociado en Kansas City quedó cerca de US$293/t. Al mismo tiempo, la siembra estadounidense de trigo de invierno 2026/27 alcanzaba apenas el 8%, frente al 12% promedio de los últimos cinco años. La demanda internacional continúa activa: el informe señala una compra de Argelia equivalente a unas 501.000 toneladas, principalmente con origen en la región del Mar Negro y embarque previsto para noviembre.
La fotografía que deja la jornada es, por lo tanto, más amplia que una recuperación puntual de las cotizaciones. Estados Unidos avanza hacia la cosecha, Brasil se encamina a sostener una oferta extraordinaria y la energía vuelve a alterar la estructura de costos del comercio mundial. Para América Latina, el desafío será transformar su escala productiva en competitividad: mejorar infraestructura vial y portuaria, profundizar la tecnificación y agricultura digital, agregar valor y diversificar mercados. En un escenario de mayor volatilidad, precio, logística, sustentabilidad y capacidad comercial vuelven a integrarse en una misma ecuación para el agro regional.

