La soja cambia el escenario en Uruguay: ofrece hasta US$ 90 más que un año atrás
La nueva cosecha encuentra una referencia de US$ 440 por tonelada y mejora las posibilidades de fijar márgenes, aunque Chicago todavía puede traer fuertes movimientos.
La próxima cosecha de soja en Uruguay comienza a mostrar una ecuación comercial muy diferente a la de un año atrás. Este miércoles 2 de septiembre, las referencias para la oleaginosa nueva se ubicaban alrededor de US$ 440 por tonelada, un valor entre US$ 70 y US$ 90 superior al disponible a esta misma altura de la zafra anterior. La mejora, explicada principalmente por el comportamiento del mercado internacional, abre una oportunidad para asegurar parte de los ingresos antes de cosechar, aunque productores y operadores mantienen cautela ante la volatilidad que todavía puede presentar Chicago.
El punto de partida está precisamente en Estados Unidos. La soja julio de 2027 se mueve alrededor de US$ 484 por tonelada en Chicago, referencia que trasladada al mercado uruguayo permite alcanzar los actuales US$ 440. Pablo Engelhardt, director de Nuevo Surco, explicó en el programa Punto de Equilibrio, de Oriental Agropecuaria AM 770 y Verde News, que la formación de los precios locales continúa estrechamente vinculada con la evolución internacional.
La diferencia respecto del ciclo pasado cambia las alternativas comerciales disponibles antes de la cosecha. Con hasta US$ 90 adicionales por tonelada, fijar una parte de la producción permite comenzar a proteger márgenes con anticipación. La decisión, sin embargo, no pasa necesariamente por cerrar todo el volumen: el desafío es aprovechar el precio actual sin perder completamente una eventual mejora durante los próximos meses.
La soja ofrece una ventana que obliga a mirar cómo vender
El comportamiento de los fondos de inversión aparece entre las variables que están sosteniendo las cotizaciones. Engelhardt señaló que los fondos mantienen una posición compradora creciente en Chicago, una lectura que refleja expectativas de precios firmes. Si esa apuesta continúa, los granos podrían encontrar espacio para nuevas mejoras.
La misma variable puede actuar en sentido contrario. Una salida importante de esas posiciones compradoras podría acelerar una corrección de las cotizaciones. A ello se suma el petróleo, cuyos precios elevados por las tensiones internacionales aportan otro factor alcista para los mercados agrícolas y energéticos.
Frente a esa combinación, algunos productores están utilizando herramientas que permiten asegurar un valor mínimo sin cerrar por completo la posibilidad de capturar nuevas subas. Entre quienes adelantaron ventas de soja aparecen estrategias acompañadas por opciones call, mientras otros recurrieron a puts para establecer protección frente a eventuales bajas.
La lógica es evitar dos extremos: quedar totalmente expuesto a una caída o vender toda la producción antes de conocer el rendimiento final. Según explicó Engelhardt, las operaciones anticipadas suelen realizarse sobre volúmenes moderados. En términos generales, los compromisos previos a la cosecha difícilmente superan los 2.000 a 2.500 kilos por hectárea, mientras productores más conservadores fijan alrededor de 1.500 kilos o directamente esperan para comercializar.
No es solo soja: los cultivos de invierno también mejoraron sus números
El movimiento internacional está modificando también el panorama del trigo. La posición diciembre alcanzó US$ 284,40 por tonelada en Chicago, mientras en Uruguay las referencias se encuentran entre US$ 225 y US$ 230. La recuperación resulta significativa porque apenas un mes y medio atrás el cereal había llegado a un piso cercano a US$ 200 por tonelada.
La cebada acompaña esa mejora debido a su vinculación comercial con el precio del trigo. Los valores alcanzados sorprendieron incluso a los operadores, que no esperaban encontrar estas referencias a esta altura de la campaña. Esto permite que los productores vuelvan a analizar coberturas y ventas parciales sobre una cosecha cuyo resultado físico todavía debe confirmarse.
Entre las oleaginosas de invierno, la canola presenta uno de los panoramas comerciales más firmes. El cultivo tuvo diferentes oportunidades para capturar valores de US$ 550 a US$ 560 por tonelada, situación que impulsó una mayor predisposición a realizar ventas anticipadas que la observada en los cereales.
En determinados casos se comprometieron previamente entre 1.200 y 1.300 kilos por hectárea de canola o carinata, aunque los volúmenes vendidos habitualmente se mantienen por debajo de los 1.000 kilos. Esa cautela permite conservar producción disponible ante nuevos movimientos del mercado y reduce el riesgo de comprometer mercadería que luego pueda verse afectada por el rendimiento.
La soja, de todos modos, es la que presenta uno de los contrastes más contundentes frente al año anterior. Una referencia de US$ 440 por tonelada y una mejora de hasta US$ 90 interanual colocan al productor uruguayo frente a una oportunidad que hace pocos meses no estaba sobre la mesa. El próximo movimiento dependerá de Chicago: mientras los fondos sostengan sus posiciones y los mercados energéticos permanezcan firmes, habrá argumentos para defender los valores; una reversión de esas variables podría convertir rápidamente el precio actual en una oportunidad que quedó atrás.

