América Latina

La falta de sombra ya cuesta litros de leche y dinero en la ganadería

El estrés térmico ya reduce producción de leche, fertilidad y calidad de las pasturas. Los sistemas con árboles mejoran el rendimiento y el bienestar animal.

Matías Cosenza
Periodista especializado en ganadería, avicultura y sanidad animal. Cubre mercados y tecnología aplicada a la producción pecuaria, con foco en la competitividad del sector agropecuario en América Latina.

La falta de sombra en los sistemas ganaderos comenzó a convertirse en uno de los principales desafíos para la producción bovina en América Latina. Las altas temperaturas y la humedad afectan directamente la producción de leche, la fertilidad y el comportamiento del rodeo, mientras productores y técnicos impulsan modelos con mayor cobertura arbórea para reducir el impacto del estrés térmico.

Datos difundidos por organismos técnicos y universidades de la región muestran que el aumento del índice de temperatura y humedad provoca cambios fisiológicos inmediatos en los animales. El ganado disminuye el consumo de alimento, incrementa la frecuencia respiratoria y reduce el tiempo de pastoreo durante las horas de mayor calor.

En rodeos lecheros, el impacto económico ya es visible. Estudios regionales indican que una vaca puede perder alrededor de 0,41 kilos de leche por día por cada punto adicional del índice THI, mientras que en situaciones severas las pérdidas productivas superan los 4 kilos diarios por animal.

El calor también afecta los suelos y las pasturas

El problema no se limita al rodeo. La exposición permanente del suelo a la radiación solar acelera la pérdida de humedad y deteriora la actividad biológica, afectando la capacidad productiva de las pasturas.

Sin cobertura vegetal suficiente, las gramíneas reducen su absorción de nutrientes y presentan menor crecimiento, lo que termina impactando sobre toda la cadena productiva. A esto se suma el deterioro de los índices reproductivos y una mayor demanda de agua por parte de los animales.

Los sistemas silvopastoriles comenzaron a ganar protagonismo en distintos países de la región. La incorporación de árboles dispersos dentro de los potreros permite reducir la temperatura del suelo, generar zonas de resguardo y mejorar las condiciones ambientales del sistema ganadero.

Ensayos realizados en sistemas pastoriles de Sudamérica muestran que la presencia de árboles puede disminuir entre 10 °C y 11 °C la temperatura del suelo, además de mejorar la disponibilidad de humedad y proteger las pasturas en períodos de altas temperaturas.

Los productores ajustan los sistemas ante temperaturas más extremas

Entre las principales recomendaciones técnicas aparece garantizar sombra en sectores de descanso y bebederos, además de distribuir adecuadamente los árboles dentro de los potreros para evitar concentración de animales en un solo punto.

También se promueve el uso de especies nativas adaptadas a cada región y diseños multiestrato que combinen arbustos, herbáceas y árboles de diferentes alturas para mejorar la protección térmica y la biodiversidad.

La presión climática sobre la ganadería se intensificó en los últimos años y obligó a revisar esquemas productivos tradicionales. En zonas tropicales y subtropicales, donde la combinación de calor y humedad es más agresiva, el manejo de la sombra pasó a ocupar un lugar central dentro de las estrategias de producción y bienestar animal.

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