Acuicultura

La tilapia china desplaza a la producción mexicana y preocupa al sector

Los altos costos de producción y el ingreso de pescado importado reducen la competitividad de la acuicultura sinaloense, que perdió volumen y rentabilidad en los últimos años.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

La acuicultura de Sinaloa enfrenta uno de sus mayores desafíos de los últimos años. La combinación de altos costos de producción y el crecimiento de las importaciones de tilapia, principalmente desde China, redujo la competitividad de los productores locales y provocó una fuerte caída de la producción, en un escenario que preocupa a todo el sector pesquero mexicano.

De acuerdo con referentes de la actividad, durante 2025 la producción estatal se ubicó en unas 5.800 toneladas, un volumen considerado muy inferior al potencial productivo de la región, históricamente reconocida por sus condiciones para el desarrollo de la acuicultura.

La tilapia importada cambia el equilibrio del mercado

El presidente de la Confederación de Organizaciones Acuícolas del Estado de Sinaloa (Coades), Carlos Urías Espinoza, explicó que la llegada de tilapia importada a precios considerablemente más bajos modificó el funcionamiento del mercado y redujo el espacio para la producción nacional.

Mientras la industria asiática logra ofrecer pescado con menores costos, los productores mexicanos enfrentan un fuerte incremento en gastos de alimento balanceado, energía eléctrica, alevines, bombeo de agua y financiamiento, factores que deterioran la rentabilidad de las granjas.

Hace algunos años la actividad ofrecía márgenes atractivos. El pescado entero se comercializaba entre 35 y 38 pesos por kilogramo, mientras los costos de producción rondaban los 20 pesos. Hoy esa relación cambió por completo y muchas explotaciones dejaron de ser económicamente viables.

Como consecuencia, numerosas granjas redujeron su escala de producción y otras abandonaron el mercado, orientando sus ventas únicamente a clientes locales o canales comerciales de menor volumen.

Calidad superior, pero con menor competitividad

Pese a la presión de las importaciones, los productores sostienen que la tilapia cultivada en Sinaloa mantiene una calidad superior, con filetes de mejor textura y consistencia respecto de buena parte del producto importado.

También advierten que una parte de la tilapia congelada proveniente del exterior incorpora un elevado porcentaje de glaseado, una película de hielo utilizada para conservar el producto durante el transporte. Aunque se trata de una práctica permitida en el comercio internacional, ese recubrimiento incrementa el peso del paquete y reduce la cantidad efectiva de pescado disponible una vez descongelado.

Para el sector, competir únicamente por precio resulta cada vez más complejo. Por eso consideran necesario fortalecer políticas que impulsen la producción nacional mediante financiamiento, innovación tecnológica y una reducción de los costos estructurales que afectan a la acuicultura mexicana.

Además del impacto sobre las empresas, la pérdida de competitividad amenaza el empleo y la actividad económica de numerosas comunidades que dependen de la producción acuícola. Los productores sostienen que, sin medidas que equilibren las condiciones de competencia frente al pescado importado, la participación de la tilapia mexicana continuará reduciéndose en uno de los mercados con mayor consumo del país.

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