El trigo se dispara por la guerra y vuelve a encender las alarmas sobre los alimentos
La escalada entre Rusia y Ucrania impulsa al trigo y al maíz y genera preocupación por el costo global de los alimentos.
El precio internacional del trigo volvió a dispararse este miércoles 22 de julio luego de una nueva escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania, dos países que concentran entre el 25% y el 30% de las exportaciones mundiales del cereal. Los futuros en Chicago llegaron a subir hasta un 0,9% y acumulan un avance del 16% en lo que va de julio, mientras que el maíz alcanzó su valor más alto en más de dos meses. El movimiento genera preocupación porque podría impactar sobre los precios de los alimentos, la inflación global y los flujos comerciales agroalimentarios.
La tensión aumentó después de que Rusia prohibiera el fondeo de buques en determinadas áreas del mar de Azov y en puertos de Kavkaz sin sistemas de defensa aérea organizados. Al mismo tiempo, Moscú confirmó nuevos ataques contra infraestructura portuaria ucraniana, mientras que Kiev respondió con drones sobre instalaciones rusas. El Mar Negro es una de las principales rutas de exportación de granos del planeta, por lo que cualquier alteración logística genera inmediatamente preocupación entre operadores, exportadores y gobiernos.
Menos oferta y más incertidumbre impulsan las cotizaciones
Las preocupaciones no se limitan al frente bélico. La consultora SovEcon redujo su estimación para la cosecha rusa 2026/27 debido a las peores perspectivas productivas en el sur del país y a una menor superficie sembrada con trigo de primavera. Además, las exportaciones rusas de julio se ubicarían cerca de 1,5 millones de toneladas, un volumen que representa una caída de aproximadamente un tercio respecto del año pasado y el nivel más bajo para este mes desde 2017.
A la incertidumbre geopolítica se suman las complicaciones climáticas. Francia proyecta una caída del 7,6% en su producción de trigo blando debido a las olas de calor que afectaron los cultivos, mientras que en Estados Unidos empeoró la condición del trigo de primavera. El maíz también encontró respaldo en las altas temperaturas registradas en Europa. La combinación de guerra, clima extremo y menores cosechas está generando una fuerte presión sobre la oferta mundial de granos.
El impacto puede sentirse en todo el mundo
Para América Latina, este escenario representa una combinación de oportunidades y riesgos. Los países exportadores de granos podrían beneficiarse de mejores precios internacionales, mayores ingresos por exportaciones y una mejora en la balanza comercial. Sin embargo, las economías dependientes de las importaciones agrícolas podrían enfrentar mayores costos de abastecimiento y nuevas presiones inflacionarias.
Los analistas advierten que el aumento de la volatilidad también podría alterar las decisiones de siembra, los costos de alimentación animal y la competitividad de las cadenas de valor agroalimentarias. Cada interrupción en el Mar Negro tiene repercusiones inmediatas en los mercados globales, debido al peso estratégico de Rusia y Ucrania en el comercio de commodities agrícolas.
En un contexto de cambio climático, tensiones geopolíticas y crecientes exigencias de seguridad alimentaria, la nueva suba del trigo vuelve a poner en evidencia la fragilidad del sistema agroalimentario mundial. Para América Latina, que se consolida como uno de los principales proveedores de alimentos del planeta, el escenario también abre una oportunidad para fortalecer su posición exportadora, invertir en logística y profundizar la diversificación de mercados.

