Uruguay acelera el engorde a corral y redefine el perfil de la faena
El avance del feedlot ganó peso en 2025 y empujó la faena bovina en Uruguay, con más animales terminados a corral y cambios visibles en categorías y pesos.
La ganadería uruguaya cerró 2025 con un cambio claro en la composición de su faena. El engorde a corral se consolidó como uno de los motores del negocio, aportando mayor volumen de animales a las plantas frigoríficas y modificando el perfil de las categorías procesadas. Los datos oficiales muestran que el confinamiento dejó de ser un complemento para convertirse en un factor estructural dentro del sistema productivo.
Según información del Instituto Nacional de Carnes (INAC), la cantidad de cabezas provenientes de sistemas intensivos faenadas durante 2025 creció 20,2% interanual. En total, 413.937 animales terminados a corral llegaron a planta, lo que representó 17,2% de la faena total del país, uno de los registros de participación más altos de los últimos años.
El aumento no solo elevó el volumen global, sino que también reordenó la composición interna de la faena. El confinamiento permitió sostener niveles de actividad industrial en un contexto de oferta de ganado de pasto más ajustada, aportando animales con mayor homogeneidad de peso y terminación, una condición cada vez más valorada por los frigoríficos.
Más vaquillonas, novillos jóvenes y un salto en eficiencia
El crecimiento del feedlot no fue uniforme entre categorías. El movimiento más marcado se dio en vaquillonas, con 91.600 cabezas faenadas, un incremento de 53,8% respecto de 2024 y de 89% frente a 2023. Esta categoría pasó a explicar 26,1% de la faena total dentro de los corrales, confirmando su rol central en la expansión del sistema.
En novillos, el desempeño también fue positivo. Durante 2025 se procesaron 322.337 animales, un 13,2% más que el año anterior, lo que equivale a 27,6% de la faena total del país. Dentro de esta categoría se destacó la participación de novillos jóvenes -diente de leche y de dos a cuatro dientes-, un indicador de terminaciones más tempranas y de una mayor eficiencia productiva.
Desde el INAC explicaron que la demanda sostenida de la industria y de los mercados externos empujó esta dinámica. La necesidad de mantener volúmenes estables, aun con restricciones en la oferta de novillos de campo, llevó a los frigoríficos a priorizar ganado de corral, que ofrece regularidad en peso y rendimiento.
El impacto del confinamiento se refleja también en los pesos promedio. En 2025, los novillos faenados superaron los 530 kilos de peso vivo promedio, una señal de que la cadena no solo procesa más animales, sino que logra mayores kilos por cabeza. Este dato resume buena parte del cambio en curso: una ganadería que incorpora tecnología, ajusta tiempos y maximiza la eficiencia en un contexto de creciente competencia por la materia prima.
Con estos números, el feedlot dejó de ser una herramienta coyuntural y pasó a ocupar un lugar definido dentro del modelo ganadero de Uruguay, con implicancias directas sobre la oferta de carne, la planificación industrial y la respuesta a los mercados internacionales.

