Piojo y sarna en ovinos: plagas erradicables que aún afectan la producción en Uruguay
Especialistas insisten en que el control correcto puede eliminar estas parasitosis en poco tiempo, pero la falta de conciencia y disciplina sanitaria mantiene el problema vigente.
El piojo ovino (Bovicola ovis) y la sarna (Psoroptes ovis) continúan presentes en majadas uruguayas, a pesar de ser enfermedades perfectamente erradicables con un manejo sanitario adecuado. Los técnicos señalan que la persistencia de estos parásitos refleja un problema de concientización y de aplicación correcta de las medidas de control, más que una limitación técnica o climática.
El piojo y la sarna generan pérdidas directas en la calidad y el valor de la lana, ya que producen picazón, caída del vellón, lesiones en la piel y debilitamiento del animal. Además, afectan la eficiencia reproductiva y de engorde, reducen el bienestar animal y complican la comercialización de productos ovinos en mercados internacionales que exigen estándares sanitarios cada vez más estrictos.
En el caso del piojo, la transmisión se da principalmente por contacto directo entre animales, mientras que la sarna es altamente contagiosa y puede propagarse también a través de instalaciones, alambrados y esquilas mal higienizadas. Ambos parásitos encuentran condiciones favorables en ambientes con alta humedad y temperaturas moderadas, frecuentes en gran parte del territorio uruguayo.
Erradicación posible, pero falta disciplina
A diferencia de parásitos internos -como los gastrointestinales, con los que los productores deben aprender a convivir y manejar de forma constante-, el piojo y la sarna pueden eliminarse por completo de un establecimiento si se aplican los tratamientos de manera correcta y simultánea en todo el rodeo.
El desafío radica en la disciplina sanitaria colectiva: si algunos productores no cumplen con los protocolos, los parásitos encuentran refugio y vuelven a expandirse. Por eso, los técnicos insisten en que se requiere una acción coordinada a nivel de zona o región, con controles rigurosos en todos los predios.
Medidas recomendadas
Entre las prácticas más efectivas para el control y erradicación se encuentran:
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Tratamientos químicos supervisados por veterinarios, asegurando la dosificación adecuada y el tiempo de acción correcto.
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Revisión sanitaria en los servicios de esquila, garantizando que las tijeras, peines y corrales estén desinfectados.
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Manejo simultáneo de todo el rebaño, evitando que queden animales sin tratar.
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Control de ingresos de ovinos de otros establecimientos, con cuarentena preventiva.
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Capacitación constante de productores y esquiladores, para detectar signos tempranos de infestación.
Con estas medidas, señalan los especialistas, es posible "sacarse de encima" al piojo y la sarna en un período relativamente corto.
Una cuestión de conciencia
El problema no radica en la falta de herramientas, sino en la poca conciencia sanitaria. Persisten casos de animales con lana en los alambrados, majadas en mal estado y tratamientos incompletos, lo que dificulta los esfuerzos de erradicación.
Organismos como el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) remarcan que se necesita transferir soluciones más prácticas y aplicables en campo, y no solo información técnica. La idea es que los productores cuenten con protocolos claros, sencillos y realistas, que faciliten el cumplimiento de las medidas sanitarias.
Una oportunidad para el sector ovino
La erradicación de estas parasitosis tendría un impacto directo en la competitividad de la lana uruguaya, al mejorar la calidad del vellón y reducir los costos asociados a la pérdida de peso y productividad. También contribuiría al bienestar animal, aspecto cada vez más valorado en los mercados internacionales.
En un contexto de creciente demanda de lana fina y certificaciones de producción responsable, resolver el problema del piojo y la sarna se presenta como un objetivo estratégico. Los especialistas coinciden en que la clave está en la coordinación, la disciplina sanitaria y el compromiso colectivo de los productores.