Mercado granos

La peor cosecha de trigo de EE.UU. en 55 años sacude al agro y abre oportunidades para Argentina

La menor producción de trigo estadounidense en más de medio siglo disparó los granos y abre oportunidades y riesgos para Argentina y la región.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó este viernes que la producción de trigo estadounidense caerá a 41,8 millones de toneladas en la campaña 2026/27, el menor nivel desde 1970. La noticia provocó una inmediata suba de los precios internacionales de los granos y volvió a encender las alarmas sobre el futuro de los alimentos y la inflación global. Para la Argentina y el resto de América Latina, el escenario representa una combinación de oportunidades por mayores ingresos exportadores y riesgos por el eventual traslado de los mayores costos al mercado interno y a las cadenas ganaderas y alimenticias.

Menos trigo y menores stocks cambian el tablero global

El informe del USDA mostró además un fuerte ajuste en los inventarios mundiales de trigo. Los stocks globales fueron recortados desde 275,42 millones de toneladas en junio a 272,84 millones en julio, mientras que las existencias finales estadounidenses se redujeron hasta 19,6 millones de toneladas, un volumen 22% inferior al del año pasado. La reacción de los mercados fue inmediata: los futuros del cereal registraron alzas de entre 3% y 3,5% en una sola rueda. La combinación de menores suministros y pronósticos climáticos más cálidos en el Medio Oeste estadounidense alimenta las expectativas de un nuevo ciclo alcista para los commodities agrícolas.

La peor cosecha de trigo de EE.UU. en 55 años sacude al agro y abre oportunidades para Argentina

China vuelve al mercado y Sudamérica gana protagonismo

Otro factor clave detrás del repunte de los granos fue el regreso de China como comprador activo de soja estadounidense. Exportadores privados informaron ventas por 264.000 toneladas de soja para la próxima campaña comercial, una señal que el mercado interpretó como una ratificación de la fortaleza de la demanda asiática. Aunque el USDA elevó la producción estimada de soja en Estados Unidos hasta 121,8 millones de toneladas, los operadores pusieron el foco en la reducción de los stocks mundiales y en la persistencia del apetito chino por asegurarse abastecimiento.

Para la Argentina, este movimiento tiene especial relevancia. La renovada demanda asiática vuelve a colocar a Sudamérica en el centro del comercio agrícola mundial, consolidando el papel de Brasil y Argentina como proveedores estratégicos. En un contexto de búsqueda de divisas y necesidad de fortalecer las exportaciones, una mejora de los precios internacionales podría representar un alivio para el ingreso de dólares del complejo agroindustrial.

El maíz también se suma al rally y crece la incertidumbre climática

En maíz, el USDA mantuvo una proyección récord de cosecha cercana a 406 millones de toneladas, aunque recortó las existencias iniciales y los stocks mundiales hasta 275,26 millones de toneladas. Además, el organismo advirtió sobre un período de temperaturas superiores a lo normal durante la segunda mitad de julio, una etapa determinante para la definición de los rindes en Estados Unidos.

La peor cosecha de trigo de EE.UU. en 55 años sacude al agro y abre oportunidades para Argentina

La experiencia reciente demuestra que los movimientos alcistas en los granos suelen trasladarse gradualmente al precio de los alimentos y de los insumos productivos. Un mercado con menos trigo disponible, riesgos climáticos crecientes y una demanda asiática sostenida podría mantener elevados los precios agrícolas durante los próximos meses, beneficiando a los países exportadores pero incrementando las presiones inflacionarias sobre los consumidores.

El escenario abre un debate: cómo aprovechar un ciclo favorable de precios internacionales mientras se enfrenta el desafío de mantener la competitividad, reducir costos internos y evitar que el encarecimiento de los alimentos impacte en el mercado doméstico. Lo que hoy sucede en los campos de Estados Unidos podría terminar influyendo tanto en el ingreso de divisas como en el precio del pan, la carne y otros productos básicos en toda la región.

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