Granos: la geopolítica marca los precios y obliga al campo a redefinir estrategias
La tensión global y la guerra comercial impulsan fuertes cambios en los granos. Analistas recomiendan coberturas ante un mercado cada vez más incierto.
La volatilidad volvió a dominar el mercado internacional de granos y las decisiones de los productores argentinos están cada vez más condicionadas por factores geopolíticos. Durante los últimos dos meses, las cotizaciones en Chicago oscilaron con fuerza por las noticias vinculadas al conflicto en Medio Oriente, la guerra comercial entre Estados Unidos y China y las perspectivas climáticas para el cinturón maicero estadounidense. El fenómeno, que se profundiza al comenzar agosto de 2026, importa porque impacta directamente sobre las estrategias comerciales y de cobertura de quienes aún conservan gran parte de la cosecha sin precio definido.
En junio, las cotizaciones agrícolas registraron una fuerte caída ante la expectativa de un posible acuerdo diplomático entre Estados Unidos e Irán, lo que reducía el riesgo sobre el mercado energético y los commodities. Sin embargo, durante julio la tendencia cambió completamente. La reanudación de las tensiones en Medio Oriente, las preocupaciones por el clima en las zonas productoras de maíz de Estados Unidos y nuevas compras de soja por parte de China impulsaron una recuperación de los precios. A este escenario se sumó el avance del petróleo, que fortaleció las cotizaciones de los aceites vegetales y motivó el regreso de los fondos de inversión a posiciones compradoras.
Los analistas anticipan un 2026 con alta incertidumbre
El último informe de analistas sostienen que la volatilidad seguirá siendo la principal característica del mercado durante 2026, ya que los acontecimientos geopolíticos tendrán mayor influencia que las variables tradicionales de oferta y demanda. No obstante, la consultora también advierte que, cuando disminuya el impacto de las noticias vinculadas a conflictos bélicos, volverán a prevalecer los fundamentos agrícolas. En ese contexto, recuerdan que el mercado global continúa mostrando una oferta superior a la demanda, un factor que podría volver a ejercer presión bajista sobre las cotizaciones una vez que se estabilice el escenario internacional.
Los especialistas alertan que todavía existe un importante volumen de producción sin comercializar con precio firme. De acuerdo con las estimaciones de la consultora, el 48% del maíz de la campaña 2025/26 ya fue entregado, pero apenas el 38% cuenta con precio fijado. En soja la situación es aún más marcada: el 43% ya fue cargado, aunque solo el 28% tiene valor asegurado. Frente a esta realidad, los técnicos recomiendan avanzar con coberturas sobre un elevado porcentaje de la producción utilizando herramientas flexibles que permitan capturar posibles nuevas subas si el mercado mantiene la tendencia alcista impulsada por factores internacionales.
Las referencias para la campaña 2026/27 también ofrecen señales alentadoras para quienes ya comienzan a planificar la próxima siembra. A comienzos de la semana, la soja con entrega en mayo de 2027 cotizaba alrededor de 343 dólares por tonelada, mientras que el maíz para abril alcanzaba los 192 dólares por tonelada. Según los analistas, estos valores permiten proyectar rentabilidades atractivas, siempre que se logren buenos rendimientos, se mantenga un estricto control de los costos, se optimice el financiamiento de los insumos y se negocien arrendamientos en niveles competitivos. En un contexto internacional dominado por la incertidumbre, la planificación comercial vuelve a convertirse en una herramienta tan importante como la producción misma.

