Trigo argentino récord: la cosecha sorprende y el Sudeste Asiático toma protagonismo
Con una cosecha histórica y calidad dispar, el trigo argentino encontró salida en mercados inesperados y reconfigura el mapa exportador.
Al cierre de enero de 2026, la Argentina enfrenta el desafío de comercializar una cosecha récord de trigo, con volúmenes históricos pero calidad heterogénea, lo que reordenó destinos y precios. Importa porque, ante un cereal más forrajero y competitivo en valores FOB, nuevos mercados del Sudeste Asiático ganaron protagonismo y mostraron que la demanda global puede adaptarse más rápido de lo esperado.
A veces incomprendido, otras vapuleado y muchas veces subestimado, el trigo argentino volvió a mostrar su carácter camaleónico. Con 27 millones de toneladas, la mayor cosecha de la historia, las preguntas se multiplicaron desde el arranque: ¿dónde colocarlo, a qué precio y con qué calidad? El interrogante se profundizó cuando, tras los excelentes rindes, quedó claro que una parte relevante del cereal no alcanzaba estándares panaderos.
La logística interna dio una respuesta conocida. El almacenaje en chacra, acompañado por mayor capacidad en silos y plantas, permitió ganar tiempo. El verdadero desafío estuvo en salir a exportar entre 12 y 13 millones de toneladas. En ese punto, la baja calidad promedio y la abundancia de trigo forrajero jugaron a favor: con precios de exportación entre 20 y 50 dólares por tonelada más bajos que los competidores globales, la mercadería argentina ganó atractivo.
Ahí apareció el dato que reconfigura el tablero. Los países del Sudeste Asiático se consolidaron como los grandes compradores, superando ampliamente a destinos tradicionales. Bangladesh, Indonesia y Vietnam absorbieron volúmenes que, individualmente, duplicaron las compras del principal socio regional. Esto no implica una retirada del mercado vecino: Brasil mostró en diciembre de 2025 un ritmo récord de compras, aunque quedó relegado frente al empuje asiático.
El escenario externo suma otro condimento estratégico. China comenzó a comprar trigo argentino por primera vez. Si bien el volumen aún es moderado, el potencial del gigante asiático abre una ventana relevante, aun considerando que es el mayor productor mundial del cereal. La clave, hacia adelante, será mantener competitividad de precios para sostener el ritmo de colocaciones.
En el plano interno, la comercialización también muestra dos velocidades. En el norte de la Pampa Húmeda, donde la calidad fue más comprometida, las ventas se aceleraron: de una producción cercana a 14 millones de toneladas, ya se comercializó más del 70% apenas un mes después de la trilla. En contraste, hacia el sur, el avance ronda apenas el 20%, reflejando mejores calidades y una estrategia de espera por precios.
El trigo argentino vuelve a sorprender. No todo está dicho en materia de valores, pero el mensaje es claro: entender hacia dónde se mueve la demanda es tan importante como producir volumen. En un mundo que cambia rápido, el cereal vuelve a demostrar que la flexibilidad comercial puede ser una ventaja estratégica.

