Soja: China no compra y los precios se derrumban por cuarta jornada
La soja profundizó su caída en Chicago y encendió alertas en el mercado global. La falta de compras de China y el clima favorable en Estados Unidos presionan las cotizaciones.
La soja volvió a caer este miércoles 3 de junio en la Bolsa de Chicago, acumulando cuatro jornadas consecutivas en baja, en un escenario marcado por la ausencia de compras de China y por un clima favorable para la campaña agrícola de Estados Unidos. La posición julio perdió US$ 3,77 por tonelada y cerró en US$ 424,02, un movimiento que impacta de lleno sobre las expectativas del mercado global y también sobre las perspectivas comerciales del agro argentino.
La noticia genera preocupación porque la soja es uno de los principales productos de exportación de la Argentina y cualquier movimiento en las cotizaciones internacionales tiene efectos directos sobre la rentabilidad de los productores, el ingreso de divisas y el comportamiento de los mercados agrícolas.
Los operadores observan con atención una tendencia que ya se extiende por cuatro ruedas consecutivas. Según destacó la corredora Granar, la presión vendedora responde a una combinación de factores que el mercado considera determinantes para los próximos meses.
Por un lado, los pronósticos muestran lluvias beneficiosas sobre las principales regiones agrícolas estadounidenses, mejorando las perspectivas productivas para la campaña 2026/2027.
Por otro, continúa una fuerte ola de ventas por parte de los fondos de inversión, que comenzaron a desarmar posiciones compradas ante la reducción de los riesgos climáticos. La consecuencia fue inmediata: más oferta esperada y menor presión compradora, una fórmula que históricamente genera bajas en las cotizaciones.
China sigue ausente y aumenta la incertidumbre mundial
Uno de los factores que más inquieta a los inversores es la falta de señales concretas desde China. Hace apenas semanas, el mercado reaccionó con optimismo luego de que la Casa Blanca informara un compromiso de inversiones chinas por al menos US$17.000 millones anuales en productos agrícolas estadounidenses entre 2026 y 2028.
Aquella noticia impulsó una fuerte recuperación de los precios y alimentó expectativas de mayores exportaciones. Sin embargo, las compras todavía no se materializaron y el mercado comenzó a descontar ese escenario positivo.
La ausencia de negocios concretos con el principal importador mundial de soja se transformó en una de las principales razones detrás del actual retroceso. Analistas explican que el mercado enfrenta además un contexto de abundante oferta global.
Las estimaciones productivas continúan mejorando en varios países productores, incluida la Argentina, mientras que la campaña estadounidense avanza sin sobresaltos. Además, el incremento del área sembrada en Estados Unidos ya está prácticamente confirmado y se suma a un escenario de elevada disponibilidad mundial de granos.
Los fondos especulativos mantienen todavía una posición históricamente alta dentro del complejo soja, situación que amplifica las bajas cuando deciden retirarse del mercado. Las ventas de estos grandes jugadores financieros suelen acelerar los movimientos y aumentar la volatilidad. Otro elemento clave es el panorama meteorológico.
Según el analistas las condiciones previstas para las próximas semanas garantizan una oferta hídrica adecuada para las etapas iniciales del desarrollo de los cultivos. Para el mercado esto significa una menor probabilidad de pérdidas productivas y, por lo tanto, una reducción de la denominada prima de riesgo climático que suele sostener los precios.
En otras palabras, cuanto mejor luce la campaña estadounidense, menor es la necesidad de pagar valores elevados por la soja. La tendencia bajista no fue exclusiva de la soja. El maíz también cerró con pérdidas, con una caída de US$ 3,55 por tonelada, hasta ubicarse en US$ 169,87.
Los operadores consideran que la rápida evolución de la siembra, las buenas reservas de humedad y los pronósticos favorables fortalecen las perspectivas productivas. Incluso, las proyecciones del USDA apuntan a una cosecha de 406,29 millones de toneladas, que sería la segunda más grande de la historia estadounidense.
Hoy, el mercado internacional tiene un protagonista excluyente: China. Mientras no aparezcan compras significativas de soja estadounidense, las cotizaciones seguirán bajo presión. En paralelo, si el clima continúa acompañando en Estados Unidos, la expectativa de una gran cosecha reforzará el escenario bajista.

