La soja volvió a volar: superó los US$ 450 y reaviva expectativas de ingresos
Las compras de China, el clima en Estados Unidos y los fondos de inversión impulsaron la oleaginosa a uno de sus valores más altos en dos años.
La soja volvió a captar la atención de los mercados internacionales luego de que este 20 de julio la posición agosto en la Bolsa de Chicago cerrara en US$ 450,48 por tonelada, con una suba diaria de US$ 7,90, alcanzando uno de los niveles más altos de los últimos dos años. El movimiento fue impulsado por un renovado interés de China por la soja estadounidense, la creciente incertidumbre climática en las principales regiones agrícolas de Estados Unidos y una mayor participación de los fondos de inversión. Para la Argentina, la noticia es relevante porque mejora las expectativas de precios y podría traducirse en un mayor ingreso de divisas en un momento clave para el sector exportador.
El repunte también tuvo su correlato en el mercado local. La posición disponible en la Argentina avanzó hasta los US$ 337 por tonelada, mientras que el contrato de mayo de 2027 se ubicó en US$ 337,8 por tonelada. Según los analistas, el mercado comienza a descontar un escenario de mayor firmeza en la demanda global y posibles riesgos sobre la oferta futura. Analistas destacan que los precios alcanzaron los niveles más elevados en dos años y dos meses, sostenidos por una demanda externa más activa y operaciones concretas que reactivaron el interés de los operadores.
Uno de los principales motores de la suba fue el regreso de China al mercado estadounidense. Durante la última semana se confirmaron compras por 264.000 toneladas de soja norteamericana, correspondientes a cinco cargamentos de la campaña comercial 2026/27, además de otra operación por 110.000 toneladas con destino no especificado, que el mercado presume también tendría como comprador al gigante asiático. La reactivación de las compras chinas fue interpretada como una señal alcista y generó un fuerte ingreso de capital especulativo.
Para analistas, la presencia de China volvió a encender el interés de los fondos de inversión. El especialista explicó que el mercado ingresó de lleno en el denominado "mercado climático" estadounidense, una etapa en la que los precios reaccionan de forma inmediata ante cualquier cambio en los pronósticos meteorológicos. Actualmente, los modelos climáticos anticipan temperaturas superiores a las normales y escasas precipitaciones en el cinturón agrícola de Estados Unidos, justo en un momento crítico para la definición del rendimiento de los cultivos.
El contexto internacional suma otros factores que sostienen la firmeza de las cotizaciones. Entre ellos aparece un petróleo por encima de los US$ 80 por barril, un elemento que fortalece la demanda de biocombustibles y mejora las perspectivas para el complejo sojero. Según analistas, la incertidumbre climática por sí sola alcanza para mantener un sesgo alcista. "Cuando hay incertidumbre, los precios van para arriba", resumió.
Para los productores argentinos, los valores actuales comienzan a resultar atractivos desde el punto de vista comercial, aunque los especialistas recomiendan prudencia para las ventas de la campaña 2026/27. El gran interrogante sigue siendo Brasil. Una eventual merma productiva en el principal competidor de la Argentina podría impulsar nuevas subas y llevar a la soja a niveles no vistos en varios años. En este escenario, la evolución climática en Sudamérica y la posible influencia de El Niño se transforman en variables decisivas para el futuro del mercado.
La mejora en las cotizaciones también alcanzó al resto de los granos. El maíz cerró en Chicago a US$ 176,96 por tonelada, con una suba de US$ 1,87, mientras que el trigo continúa condicionado por la incertidumbre geopolítica derivada del conflicto entre Rusia y Ucrania. Aunque este último registró una baja en la rueda, el mercado mantiene la atención sobre posibles restricciones en la oferta mundial.
Para la Argentina, el regreso de la soja a valores superiores a los US$ 450 representa una señal positiva para el ingreso de divisas, la comercialización de granos y las perspectivas del complejo agroexportador, en un contexto donde cada mejora en los precios internacionales tiene un impacto directo sobre la economía nacional.

