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Soja 2026/27: el USDA cambia el tablero y Argentina vuelve al centro del mercado

El nuevo escenario de oferta en Estados Unidos desplaza la atención hacia Sudamérica, donde la próxima cosecha argentina puede redefinir el negocio.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Este lunes 17 de agosto, el mercado internacional de soja comenzó a digerir un nuevo escenario después de que el USDA redujera su estimación de rendimiento en Estados Unidos, pero elevara la superficie cosechada y proyectara una producción cercana a 122,9 millones de toneladas. El dato importa especialmente para la Argentina porque, mientras Estados Unidos se acerca a la cosecha, la atención de compradores y fondos empieza a desplazarse hacia Sudamérica. Brasil y Argentina serán determinantes para definir la oferta mundial durante el primer semestre de 2027, en un contexto donde clima, precios y demanda china volverán a marcar el pulso del negocio.

La lectura del informe estadounidense dejó, de todos modos, señales contrapuestas. El USDA recortó el rendimiento de la soja a 52,7 bushels por acre, unos 35,5 quintales por hectárea, pero aumentó el área cosechada de 84,4 a 85,8 millones de acres. Ese incremento compensó la caída de productividad y dejó una producción mayor a la que esperaba buena parte del mercado. Al mismo tiempo, las existencias finales estadounidenses fueron calculadas en 8,84 millones de toneladas para la campaña vieja y 8,71 millones para la nueva, mientras los stocks mundiales permanecieron prácticamente estables en 124,2 millones de toneladas.

Soja 2026/27: el USDA cambia el tablero y Argentina vuelve al centro del mercado

Sin embargo, la cosecha norteamericana todavía tiene interrogantes abiertos. La proporción de soja calificada en condiciones buenas o excelentes bajó del 63% al 62%, contra el 68% registrado un año atrás. Además, nueve estados relevantes, que concentran alrededor del 54% de la producción estadounidense, presentan condiciones inferiores a las de 2025. Chicago refleja esa incertidumbre: la posición noviembre mantiene una estructura favorable por encima de US$11,72 por bushel, mientras el mercado observa la franja de US$12,00 a US$12,50 como zona de potencial recuperación. Una caída debajo de US$11,20, en cambio, modificaría sensiblemente el escenario técnico.

Argentina y Brasil se preparan para tomar el control del mercado

Con Estados Unidos avanzando hacia su cosecha, Sudamérica empieza a transformarse en el principal foco del mercado sojero mundial. Brasil volverá a jugar con el peso de su enorme capacidad productiva y exportadora, mientras la Argentina tendrá una oportunidad diferente: además de producir poroto, conserva una ventaja estratégica por su complejo industrial de molienda y su capacidad para abastecer al mundo con harina y aceite. Esa fortaleza, sin embargo, deberá competir con la expansión brasileña y con variables domésticas que históricamente condicionaron al productor argentino, desde las retenciones hasta el tipo de cambio y los costos logísticos.

La superficie argentina destinada a soja podría crecer hasta 3,1% y alcanzar aproximadamente 16,7 millones de hectáreas, con parte del avance a costa del maíz. De confirmarse, el cambio aportaría más materia prima al polo aceitero y podría incrementar el saldo exportable durante 2026/27. Para la Argentina, la cuestión no pasa solamente por producir más. El desafío será transformar una mayor cosecha en competitividad exportadora y agregado de valor, especialmente frente a un Brasil que amplió sostenidamente su participación internacional. La relación entre Chicago, precios FOB, costos internos y política comercial será decisiva para determinar cuánto de una eventual mejora externa llega efectivamente al productor.

Una cosecha abundante de Brasil y Argentina podría, a su vez, ejercer presión sobre los premios y limitar una recuperación sostenida de las cotizaciones internacionales. Pero todavía resta atravesar la siembra y buena parte del desarrollo de los cultivos. El clima será, por eso, una variable decisiva: cualquier problema productivo brasileño podría redireccionar demanda hacia Estados Unidos y modificar rápidamente los precios. En la Argentina, además de las lluvias, habrá que seguir los márgenes de molienda, la capacidad de originación de la industria y las reglas comerciales, factores que pueden ampliar o reducir la ventaja que ofrece contar con uno de los mayores complejos de crushing del mundo.

China, Chicago y el clima: las claves para el productor argentino

La demanda china será otro componente central. Las compras del gigante asiático pueden modificar los flujos comerciales entre Estados Unidos, Brasil y Argentina, mientras los fondos ya comenzaron a aumentar posiciones en granos en medio de tensiones geopolíticas y un escenario macroeconómico cambiante. A esto se suma el inicio, este lunes 17, del Pro Farmer Crop Tour, que aportará nuevas referencias sobre el potencial de los cultivos estadounidenses. Para el productor argentino, una suba en Chicago no implica automáticamente una mejora equivalente en el precio disponible: tipo de cambio, retenciones, primas y costos logísticos condicionan la transmisión al mercado local.

El tablero, por lo tanto, ofrece oportunidades pero también aconseja cautela. Durante las próximas semanas habrá que seguir cuatro variables: demanda china, cosecha estadounidense, energía y clima sudamericano. La volatilidad puede abrir ventanas comerciales atractivas, aunque buscar el máximo del mercado implica asumir riesgos considerables. Para la Argentina, la campaña 2026/27 vuelve a plantear una discusión conocida: el país mantiene ventajas productivas, conocimiento tecnológico y una poderosa industria procesadora, pero compite contra vecinos que ganaron escala y participación. Si Sudamérica vuelve a marcar el precio mundial de la soja, el desafío argentino será conseguir que ese protagonismo también se traduzca en mejores márgenes, exportaciones y valor agregado.

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