México y Chile van por más comercio: buscan inversiones y nuevas cadenas de valor
Los dos países acordaron profundizar su TLC, facilitar negocios y explorar nuevas cadenas de valor con potencial para ampliar el intercambio bilateral.
México y Chile acordaron este fin de semana avanzar en la búsqueda de nuevas oportunidades comerciales y de inversión, durante una reunión de la Comisión de Libre Comercio que administra el Tratado de Libre Comercio bilateral. Según informó la Secretaría de Economía mexicana, ambos gobiernos evaluaron el desempeño del intercambio, los flujos de capital y las barreras que todavía pueden limitar los negocios. La decisión tiene especial relevancia para sectores exportadores y productivos, ya que apunta a facilitar operaciones y desarrollar nuevas cadenas regionales de valor entre dos economías fuertemente integradas al comercio internacional.
La reunión permitió revisar más de dos décadas de relación comercial bajo el TLC y analizar qué áreas ofrecen margen para una nueva etapa del acuerdo. Las autoridades pusieron sobre la mesa comercio, inversiones, servicios, economía digital y cadenas de valor, además de mecanismos destinados a mejorar la cooperación y la facilitación comercial. El objetivo planteado por las delegaciones es aprovechar con mayor intensidad la complementariedad de ambas economías y generar condiciones para que más empresas puedan incorporarse al intercambio bilateral.
Desde la Secretaría de Economía de México destacaron que el fortalecimiento de la relación deberá traducirse en oportunidades concretas para empresas, trabajadores y consumidores. El subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez Romano, sostuvo que ambos países buscan una integración económica más competitiva e incluyente, utilizando plenamente las herramientas disponibles dentro del tratado y reforzando los mecanismos de cooperación existentes.
Reglas de origen y menos incertidumbre para las operaciones comerciales
Uno de los avances concretos de la Comisión fue la firma de la Decisión número 11, mediante la cual México y Chile adoptaron la transposición de las reglas de origen específicas al Sistema Armonizado 2022. Aunque se trata de una modificación técnica, tiene impacto directo sobre el comercio: permite actualizar la clasificación de productos y ofrece mayor certeza a exportadores e importadores al momento de determinar qué mercaderías pueden acceder a las preferencias previstas por el TLC.
La actualización busca también simplificar la aplicación de las disposiciones comerciales por parte de los operadores de ambos mercados. Las reglas de origen son determinantes para acceder a beneficios arancelarios, ya que establecen cuándo un producto puede considerarse originario de alguno de los países que integran el acuerdo. Una normativa alineada con la clasificación internacional vigente reduce dudas administrativas y puede agilizar operaciones en sectores con una amplia variedad de productos y procesos industriales.
La agenda también incluyó cuestiones regulatorias, sanitarias y fitosanitarias de interés para los dos gobiernos. Este punto resulta especialmente relevante para el comercio agroalimentario, donde los requisitos sanitarios, certificaciones y protocolos de ingreso pueden definir la posibilidad efectiva de acceder a un mercado. México y Chile poseen perfiles agroexportadores importantes y participan activamente en cadenas internacionales de alimentos, frutas, carnes, bebidas y otros productos de origen agropecuario.
Desde Chile, la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, planteó que la relación construida durante más de veinte años de libre comercio todavía ofrece espacio para crecer. La funcionaria destacó la posibilidad de avanzar hacia una etapa con mayor generación de valor, aprovechando las características complementarias de ambas economías y explorando oportunidades que excedan el intercambio tradicional de bienes.
Nuevas cadenas de valor abren otra etapa para el TLC
México y Chile acordaron además crear un mecanismo para intercambiar estadísticas comerciales, una herramienta destinada a conocer con mayor precisión cuánto se utilizan los acuerdos vigentes y dónde permanecen oportunidades todavía sin aprovechar. La información permitirá evaluar el comportamiento de los distintos sectores y respaldar futuras decisiones de política comercial, además de identificar productos o actividades con posibilidades de aumentar su presencia en el mercado bilateral.
Otro de los compromisos apunta a detectar oportunidades para desarrollar cadenas globales y regionales de valor. La intención es que el vínculo comercial no dependa únicamente de la compra y venta de productos terminados, sino que las empresas de ambos países puedan participar en diferentes etapas de producción, transformación, servicios y distribución. Para los sectores agroindustrial y alimentario, esa estrategia puede generar posibilidades en procesamiento, logística, tecnología, insumos y comercialización.
El desafío será convertir los acuerdos institucionales en operaciones y proyectos de inversión. Los dos gobiernos se comprometieron a mantener una agenda de cooperación técnica y económica y a fortalecer los mecanismos del tratado. La revisión no implica un nuevo TLC, sino una búsqueda de mayor aprovechamiento del acuerdo existente, con instrumentos actualizados y nuevas áreas de integración.
Para el agro latinoamericano, la evolución de este vínculo merece seguimiento por la capacidad exportadora de ambos países y su inserción en mercados internacionales. La incorporación de asuntos sanitarios y fitosanitarios y el desarrollo de cadenas regionales de valor pueden abrir oportunidades para alimentos y productos agroindustriales, siempre que las nuevas instancias de cooperación se traduzcan en menores obstáculos comerciales y mejores condiciones de acceso entre México y Chile.

