Agricultura

Un maíz criollo sorprende en Oaxaca: resiste mejor cuando las lluvias no alcanzan

El maíz blanco Jazmín mostró la mejor respuesta al déficit hídrico en evaluaciones realizadas en la Mixteca, donde gran parte de la agricultura depende de las lluvias.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El maíz criollo blanco Jazmín mostró la mejor respuesta frente a la falta de agua entre cuatro materiales evaluados en parcelas de la Mixteca de Oaxaca, México, según los resultados difundidos por el programa federal El Maíz Es La Raíz. Las pruebas, desarrolladas junto con productores y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), adquieren especial relevancia para una región donde la producción depende fuertemente de las precipitaciones y donde la irregularidad de las lluvias condiciona cada vez más las decisiones de siembra y el resultado de las campañas.

El comportamiento del Jazmín se destacó por mantener un desarrollo adecuado de los granos pese al déficit de humedad registrado durante el ciclo agrícola. Para los técnicos, esta respuesta convierte al material en una alternativa de particular interés para agricultores expuestos a períodos de escasez hídrica. Los resultados no implican que el cultivo sea inmune a la sequía, sino que, dentro de las condiciones y materiales evaluados, presentó una adaptación favorable frente a una disponibilidad limitada de agua.

Cuatro maíces frente al estrés hídrico de la Mixteca

La experiencia se realizó en San Miguel Tixa, dentro del municipio de San Pedro y San Pablo Teposcolula, con participación del sitio experimental Mixteca Oaxaqueña del INIFAP. En las parcelas se compararon cuatro materiales de maíz: criollo blanco, criollo blanco Local, azul VC-42 y criollo blanco Jazmín, con el propósito de determinar diferencias en su respuesta al estrés hídrico y generar información que pueda ser aprovechada por los productores de la región.

La evaluación tuvo además un componente participativo. Intervinieron agricultores procedentes de San Felipe Ixtapa, Guadalupe Tixa, Teposcolula, San Andrés Lagunas, San Isidro Lagunas, Yucumesa y El Molino, quienes pudieron observar directamente el desempeño de los distintos materiales. Este tipo de pruebas permite analizar las variedades dentro de las condiciones agroclimáticas locales, un aspecto especialmente relevante cuando el objetivo es seleccionar semillas capaces de responder a ambientes donde la disponibilidad de humedad constituye una limitante recurrente.

Pese al déficit registrado durante el ciclo, los cuatro maíces consiguieron un desarrollo considerado favorable, aunque aparecieron diferencias en la forma en que respondieron a la escasez de agua. El criollo blanco Jazmín sobresalió por el desarrollo de sus granos, mientras que el maíz azul VC-42 presentó un mayor avance de su maduración fisiológica. Esta última característica también resulta de interés porque permite analizar la velocidad con la que cada material completa etapas decisivas de su ciclo bajo las condiciones particulares de la Mixteca.

Más de 400.000 hectáreas dependen de las lluvias en Oaxaca

La búsqueda de materiales adaptados adquiere una dimensión productiva mayor al observar cómo se cultiva en el estado. Oaxaca cuenta con al menos 409.000 hectáreas de tierras agrícolas de temporal, es decir, superficies cuya producción depende principalmente de las precipitaciones. En contraste, apenas algo más de 50.000 hectáreas disponen de riego, una diferencia que deja a numerosas comunidades rurales directamente expuestas a la distribución y cantidad de lluvias de cada campaña.

Para esos productores, una variedad capaz de mantener un comportamiento favorable cuando disminuye la humedad puede representar una herramienta agronómica relevante. La elección del material genético adquiere mayor peso en sistemas de temporal porque las posibilidades de compensar un período seco mediante riego son limitadas. A esto se suma que la irregularidad de las precipitaciones puede afectar etapas críticas del maíz, desde su establecimiento hasta la formación y llenado de los granos, con consecuencias directas sobre el rendimiento final.

Las pruebas del programa El Maíz Es La Raíz apuntan precisamente a identificar materiales con mejor adaptación a esas condiciones sin perder de vista el valor de los maíces criollos conservados y utilizados por las comunidades mexicanas. La evaluación participativa permite combinar la observación técnica con la experiencia de quienes producen en esas parcelas y conocen las diferencias de suelo, humedad y comportamiento climático que existen incluso dentro de una misma región.

Los resultados obtenidos en la Mixteca aportan así información para futuras decisiones sobre semillas en una agricultura altamente dependiente del clima. El desempeño del maíz blanco Jazmín frente al déficit de humedad lo posicionó como el material más destacado de esta evaluación, mientras que el comportamiento del azul VC-42 mostró que características como una maduración fisiológica más adelantada también pueden resultar valiosas. En un territorio con más de 400.000 hectáreas de temporal, conocer esas diferencias puede ser determinante para ajustar la producción a campañas con lluvias cada vez menos previsibles.

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