Más caña, más azúcar y precios en baja: la ecuación que preocupa al campo mexicano
La zafra creció 11,6%, mientras los precios de la caña retrocedieron con fuerza. Ahora, colocar hasta 1,5 millones de toneladas será decisivo para el sector.
México cerró la zafra 2025/26 con 5,325 millones de toneladas de azúcar, un 11,6% más que en el ciclo anterior, pero el salto productivo está generando un desafío inesperado para la cadena cañera: encontrar compradores para un excedente que el mercado interno no logra absorber. Con inventarios elevados y precios que ya muestran una fuerte corrección, la posibilidad de colocar mayores volúmenes en Estados Unidos pasó a tener un peso decisivo para evitar que una buena cosecha termine deteriorando los ingresos de productores e ingenios.
Para alcanzar ese volumen, la industria procesó alrededor de 49,6 millones de toneladas de caña provenientes de unas 735.000 hectáreas, según datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). El problema aparece al comparar esa oferta con una demanda nacional estimada en 3,8 millones de toneladas. Al cierre del ciclo, las existencias se ubicaron cerca de 1,352 millones de toneladas, un nivel que obliga a la cadena a buscar alternativas comerciales fuera del país.
Más azúcar, pero con precios que golpean al productor
La abundancia de producto ya tiene consecuencias económicas. El precio promedio de la caña había alcanzado 1.380,61 pesos por tonelada en 2023/24, pero cayó a unos 1.033 pesos durante 2024/25. A su vez, el precio de referencia utilizado para la liquidación final del azúcar se ubicó en 16.100 pesos por tonelada en ese ciclo, alrededor de 25% por debajo del período previo. Para las preliquidaciones correspondientes a 2025/26 se estableció un precio base de 14.000 pesos por tonelada.
La ecuación coloca a los productores frente a una paradoja: más producción no necesariamente significa mayores ingresos cuando el crecimiento de la oferta supera la capacidad de absorción del mercado. Acelerar las ventas externas permitiría retirar parte del azúcar disponible, reducir la presión sobre los inventarios y mejorar las condiciones comerciales de una cadena en la que el precio recibido por la materia prima está directamente relacionado con el comportamiento del producto final.
Estados Unidos aparece como el mercado de mayor atractivo. Para 2026/27 se proyecta allí una producción de 8,12 millones de toneladas frente a un consumo de 11,40 millones, una diferencia que abre necesidades de importación cercanas a 3,25 millones de toneladas. México cuenta además con una relación comercial azucarera específica con ese destino, por lo que cualquier ampliación de las oportunidades de acceso puede convertirse en una vía para canalizar parte de su disponibilidad excedente.
La diferencia entre los precios de ambos mercados aumenta el incentivo. Durante agosto, el Contrato 16 de Estados Unidos rondó los USD 805 por tonelada, mientras que el Contrato 11, referencia internacional, se ubicó alrededor de USD 355 por tonelada. La brecha supera los USD 400 y explica por qué colocar azúcar en el mercado estadounidense puede modificar sustancialmente la rentabilidad de los volúmenes que México necesita exportar.
Hasta 1,5 millones de toneladas podrían salir de México
Las proyecciones para el ciclo 2026/27 contemplan que México podría exportar hasta 1,5 millones de toneladas de azúcar, de las cuales unas 900.000 toneladas tendrían como destino Estados Unidos, dependiendo de las necesidades de importación de ese país y de eventuales ampliaciones del cupo. Ese volumen ayudaría a aliviar la oferta doméstica, aunque no resolvería completamente el problema de acumulación.
Incluso bajo ese escenario, los inventarios mexicanos podrían mantenerse alrededor de 1,37 millones de toneladas. La velocidad con que se concreten las exportaciones será entonces tan importante como el volumen autorizado. Para la industria, también resultará determinante la capacidad de procesar y redistribuir la caña, especialmente en Veracruz, principal estado productor y uno de los territorios con mayor exposición económica a los movimientos del mercado azucarero.
El escenario internacional agrega otro elemento. Mientras México dispone de excedentes, las estimaciones apuntan a que la oferta mundial podría ajustarse durante 2026/27 y derivar en un déficit cercano a 260.000 toneladas. El azúcar cruda del Contrato 11 cotizaba en agosto alrededor de 16,9 centavos de dólar por libra, sostenida en parte por las expectativas de una menor disponibilidad global.
Los próximos meses definirán cuánto de la mayor cosecha mexicana puede transformarse efectivamente en ventas externas. El desafío ya no está en producir el azúcar, sino en colocarla a tiempo y a valores que sostengan el ingreso de la cadena cañera, mientras Estados Unidos presenta un déficit entre su producción y consumo que podría ofrecer una salida comercial para parte de las existencias mexicanas.

