México pierde hasta 80% del mango en Nayarit y el clima golpea la cosecha
La temporada termina con una fuerte caída productiva en Nayarit y falta de fruta en Sinaloa. Los mejores precios no alcanzan para compensar las pérdidas.
México se acerca al cierre de la temporada 2026 de mango con pérdidas que rondan el 80% de la producción en Nayarit y una oferta menor a la proyectada en zonas de Sinaloa, luego de que las condiciones climáticas afectaran el desarrollo de la cosecha. El resultado fue peor al esperado por el sector y cobra especial importancia porque México depende de esta producción para abastecer un negocio exportador cuyo principal destino, por amplio margen, es Estados Unidos.
Las primeras estimaciones de la campaña habían sido más favorables. El buen desempeño observado en estados del sur, principalmente Chiapas y Oaxaca, alimentaba expectativas de crecimiento, pero el deterioro de la producción en las regiones del norte obligó a revisar las proyecciones a medida que avanzó la temporada.
En Nayarit se concentra el escenario más crítico. Referentes del sector estiman que alrededor de ocho de cada diez mangos que se esperaba producir se perdieron, una caída que redujo tanto los rendimientos como la disponibilidad de fruta. Pese al fuerte recorte, la calidad de la producción que consiguió llegar al mercado se habría mantenido relativamente estable.
Sinaloa siente la falta de mango y las empacadoras trabajan por debajo de su capacidad
La situación presenta diferencias dentro de Sinaloa. Las áreas del norte permanecen activas y están permitiendo extender la temporada, especialmente en zonas con condiciones fitosanitarias que facilitan la exportación. Allí, el desempeño habría resultado mejor de lo previsto.
El panorama cambia en el sur del estado. Las operaciones de tratamiento hidrotérmico en plantas empacadoras llegaron a trabajar apenas al 40% de su capacidad debido a la escasez de fruta, según información recogida dentro del sector. La falta de materia prima incluso llevó a operadores sinaloenses a buscar mango procedente de otros estados, entre ellos Oaxaca.
Todavía no están disponibles las cifras definitivas de exportación, por lo que será necesario esperar al cierre estadístico de la campaña para determinar la magnitud completa del impacto en Sinaloa.
La menor oferta tuvo consecuencias sobre las cotizaciones, aunque sin provocar movimientos extraordinarios. Los productores consiguieron precios algo mejores por la escasez de mango, pero esa mejora no fue suficiente para compensar la fuerte reducción de los volúmenes comercializados.
El clima también está modificando otro frente sensible para la actividad: la presión de las plagas. En Oaxaca se registró un fuerte incremento de lotes afectados por larvas de mosca de la fruta. De niveles de 19 y 35 lotes en campañas anteriores se pasó a más de 150 durante la actual temporada, un salto que aumenta las exigencias sanitarias para la cadena.
Más del 95% del mango exportado depende de un solo mercado
La campaña vuelve a poner sobre la mesa un desafío comercial para México. Más del 95% de sus exportaciones de mango tienen como destino Estados Unidos, una concentración que expone al sector tanto a cambios en la demanda como a condiciones comerciales y logísticas de un único comprador dominante.
Canadá y Europa aparecen como alternativas para ampliar destinos, aunque una diversificación de esa magnitud no puede producirse de manera inmediata. Buena parte de la comercialización internacional funciona mediante contratos y compromisos establecidos con anticipación, lo que limita la posibilidad de redireccionar grandes volúmenes durante una misma campaña.
Los productores también enfrentan el desafío de adaptar los sistemas de producción a condiciones climáticas cada vez más difíciles de anticipar. La experiencia de Nayarit muestra hasta qué punto una campaña que comienza con perspectivas positivas puede cambiar cuando las condiciones ambientales afectan etapas decisivas del cultivo.
Para las próximas temporadas, el sector plantea fortalecer la investigación, mejorar la presentación y calidad del mango y desarrollar nuevos mercados. También comienzan a surgir estrategias de diferenciación, como la comercialización de fruta madurada en árbol en determinadas zonas del norte de Sinaloa.
El cierre de 2026 deja así una advertencia para una de las principales cadenas frutícolas mexicanas: la escasez puede sostener o mejorar el precio, pero cuando la pérdida productiva alcanza niveles cercanos al 80%, el valor obtenido por la fruta disponible difícilmente alcanza para recuperar todo lo que quedó en el campo.

