La sequía arrasa el maíz en Morelos: productores pierden el 100% de la cosecha
La falta de lluvias secó las milpas de Chalcatzingo y obliga a destinar plantas al ganado. La crisis también amenaza una histórica tradición local.
La sequía y las lluvias insuficientes durante el actual ciclo de temporal dejaron pérdidas del 100% en los cultivos de maíz de productores de Chalcatzingo, en el municipio de Jantetelco, Morelos. La situación fue confirmada por autoridades ejidales de la comunidad, donde los agricultores ya descartan obtener una cosecha y evalúan cortar anticipadamente las milpas para alimentar al ganado. El impacto trasciende las parcelas: compromete ingresos de las familias rurales y elimina prácticamente la disponibilidad local de elotes para septiembre.
De acuerdo con Norma Tadeo Barranco, comisariada ejidal de Chalcatzingo, las precipitaciones no alcanzaron los niveles necesarios para que las plantas completaran su desarrollo. Entre 30% y 40% de la superficie agrícola de la comunidad había sido sembrada con maíz de temporal, por lo que la ausencia de una cosecha representa un golpe directo para quienes apostaron por el cereal. Las autoridades ejidales comenzaron recorridos por las parcelas para documentar los daños ocasionados por la escasez de agua.
La pérdida llega después de una campaña que ya había dejado dificultades económicas. Parte de los agricultores decidió este año reducir el área destinada al maíz y reemplazarlo por sorgo, después de enfrentar bajos precios del cereal durante el ciclo anterior. La alternativa requería una inversión menor y ofrecía mayor tolerancia a períodos con escasas precipitaciones. Quienes mantuvieron el maíz de temporal quedaron ahora expuestos a una campaña sin producción comercial.
Sin grano para cosechar, las milpas terminarán como alimento para el ganado
La falta de agua frenó el crecimiento de las plantas y redujo las posibilidades de formación y desarrollo adecuado de las mazorcas. Ante una cosecha prácticamente descartada, algunos productores optarán por cortar las milpas antes de tiempo y utilizarlas como silo o alimento para el ganado, una salida que permite recuperar al menos parte del valor forrajero de un cultivo que ya no podrá cumplir su destino original.
La decisión refleja la gravedad del daño productivo. Para una explotación de temporal, perder el maíz no implica únicamente quedarse sin grano para comercializar: también significa absorber los costos ya realizados en preparación de la tierra, semillas y labores agrícolas sin contar con los ingresos previstos al momento de la siembra. En el material disponible no se precisa la cantidad total de hectáreas afectadas ni una estimación monetaria de las pérdidas, por lo que todavía no puede determinarse el costo económico global para Chalcatzingo.
Otro de los efectos será la práctica desaparición de la producción local de elotes, un producto estrechamente relacionado con las celebraciones de San Mateo Apóstol. Cada 21 de septiembre, productores de Chalcatzingo acostumbran donar parte de sus cosechas para preparar elotes hervidos que se entregan a los asistentes después de la misa dedicada a los campesinos. Este año, esa tradición dependerá de las pocas parcelas que disponen de riego o de la búsqueda de otras alternativas de abastecimiento.
Sin seguro agrícola, las familias absorben directamente las pérdidas
La vulnerabilidad económica de los productores aumenta porque los cultivos afectados no cuentan con una cobertura de seguro agrícola. Según explicó la comisariada ejidal, anteriormente se evaluó contratar un esquema de protección, pero los agricultores desistieron debido a los pagos anticipados que debían afrontar. Con la cosecha perdida por falta de precipitaciones, el costo de la campaña queda así directamente sobre las economías familiares.
El episodio también vuelve a mostrar la diferencia entre producir con riego y depender exclusivamente de las lluvias. Mientras las parcelas con disponibilidad de agua conservan mayores posibilidades productivas, los lotes de temporal quedaron condicionados por una temporada que no entregó la humedad necesaria. Para los agricultores, esa dependencia climática adquiere mayor peso cuando los márgenes ya vienen presionados por los bajos precios recibidos por el maíz durante la campaña anterior y por los costos necesarios para iniciar cada nuevo ciclo.
Las autoridades ejidales continuarán relevando las parcelas para establecer el alcance de los daños. A nivel de la comunidad también existe preocupación por las consecuencias comerciales de una menor oferta agrícola y su eventual incidencia sobre productos básicos derivados del cereal, incluida la tortilla. Por ahora, la consecuencia más inmediata ya está definida: los productores de maíz de temporal de Chalcatzingo atraviesan una campaña sin cosecha, mientras parte de las plantas que debían producir grano terminará destinada a sostener la alimentación del ganado.

