Agricultura

Frijol sin vender preocupa a Sinaloa: productores aún guardan la cosecha anterior

Agricultores mantienen grano almacenado ante las dificultades para colocarlo en el mercado y reclaman un esquema que proteja el valor de su producción.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Productores de frijol de Sinaloa, México, todavía mantienen almacenada parte de la cosecha del ciclo anterior sin conseguir venderla, una situación que persiste a fines de agosto y genera preocupación ante las próximas decisiones productivas. La Rama de Producción de Frijol de la Confederación Nacional Campesina (CNC) pidió la intervención del gobierno estatal para instrumentar un mecanismo que permita ordenar la salida del grano y ofrecer garantías de comercialización, después de una campaña en la que el problema no estuvo marcado por un exceso de producción.

El presidente de esa rama productiva de la CNC, Alfredo Rosales Gámez, advirtió que entre los agricultores existe decepción por el comportamiento comercial del ciclo pasado. Según explicó, pese a que la producción no alcanzó niveles extraordinariamente altos, todavía quedan existencias que no encontraron comprador. "Todavía tenemos frijol embodegado que no se ha logrado vender", afirmó el dirigente, al describir una dificultad que prolonga el ciclo económico de una cosecha que debería haber generado ingresos para los establecimientos.

El problema no termina en la imposibilidad de concretar una venta. Conservar el producto durante más tiempo implica que el agricultor mantiene capital inmovilizado mientras debe afrontar costos asociados al almacenamiento y otros gastos antes de retirar el grano. Para establecimientos que necesitan recuperar lo invertido para financiar una nueva campaña, tener producción disponible pero sin salida comercial puede convertirse en una presión directa sobre su flujo de fondos, aun cuando el grano permanezca físicamente resguardado.

El problema del frijol también alcanza a Durango y Zacatecas

La situación señalada por la organización no estaría limitada a Sinaloa. Rosales Gámez indicó que Durango y Zacatecas, dos estados con una participación relevante en la producción mexicana de frijol, también conservan parte de la cosecha anterior pendiente de comercialización. La presencia de inventarios en diferentes regiones productoras refuerza el reclamo por herramientas que permitan organizar las ventas y evitar períodos prolongados de almacenamiento sin certeza sobre cuándo podrá colocarse la mercadería.

Hasta ahora, el almacenamiento funcionó como uno de los principales apoyos disponibles para contener el problema, pero los productores sostienen que esa herramienta resulta insuficiente si no existe posteriormente una salida comercial. Cuando llega el momento de retirar el frijol para buscar compradores, deben asumir gastos y aportaciones que terminan reduciendo el resultado económico de la cosecha. El paso del tiempo, por lo tanto, no garantiza por sí mismo mejores condiciones de venta y puede agregar costos a una producción cuyo ingreso continúa pendiente.

La preocupación también aparece cuando los agricultores comienzan a evaluar nuevas decisiones de siembra. La experiencia del ciclo anterior pesa sobre las expectativas para el frijol: producir sin conocer con suficiente previsibilidad las condiciones posteriores de comercialización aumenta el riesgo económico. Para la CNC, el desafío no consiste solamente en disponer de infraestructura donde guardar el grano, sino en construir un sistema que permita programar su salida y brindar al agricultor una perspectiva concreta de recuperación de la inversión.

Productores piden recuperar un esquema para asegurar las ventas

Ante el rezago comercial, la Rama de Producción de Frijol de la CNC planteó retomar un esquema de pignoración, con participación del gobierno de Sinaloa, que aporte mayor certidumbre al mercado. Este tipo de mecanismo permitiría vincular el almacenamiento con una estrategia posterior de comercialización, evitando que el productor simplemente deposite su cosecha y quede expuesto indefinidamente a encontrar por su cuenta una oportunidad para venderla.

Rosales Gámez sostuvo que cualquier alternativa deberá incluir compromisos concretos y reglas conocidas por los agricultores. "Al hablar con el gobierno estatal y formalizar compromisos, es porque va a haber una garantía de que vamos a comercializar el producto, no dejarlo a la deriva", afirmó. El pedido apunta a que el respaldo público no finalice con el ingreso del frijol a los depósitos, sino que contemple también las condiciones bajo las cuales esa producción podrá regresar al mercado.

La demanda adquiere especial relevancia porque los productores necesitan que el precio final permita recuperar los costos y obtener una rentabilidad por la cosecha. Mientras parte del frijol del ciclo pasado continúa almacenado en Sinaloa y otras regiones productoras, la resolución de esas existencias será uno de los factores que condicionará las expectativas del sector frente a una nueva campaña y las decisiones sobre cuánto volver a sembrar.

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