Ganadería

Un chip será la llave para que el ganado de Sonora vuelva a cruzar a EE.UU.

La reapertura prevista para el 24 de agosto llega con nuevas exigencias de trazabilidad y expectativas de una fuerte recuperación del precio del ganado.

Matías Cosenza
Periodista especializado en ganadería, avicultura y sanidad animal. Cubre mercados y tecnología aplicada a la producción pecuaria, con foco en la competitividad del sector agropecuario en América Latina.

Los ganaderos de Sonora deberán incorporar identificación electrónica al ganado destinado a Estados Unidos ante la reapertura fronteriza prevista para el próximo 24 de agosto, según anticipó Juan Ochoa Valenzuela, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora (UGRS). La medida busca garantizar la trazabilidad individual de los animales y adquiere especial relevancia económica después de más de un año de restricciones comerciales asociadas al gusano barrenador del ganado (GBG).

La expectativa está puesta inicialmente sobre el cruce entre Agua Prieta, Sonora, y Douglas, Arizona, señalado por el sector como el primer punto por donde volverían a movilizarse animales. Sin embargo, los productores todavía esperan la publicación de los lineamientos oficiales que determinarán exactamente bajo qué condiciones podrán retomarse las operaciones.

Ochoa Valenzuela explicó que la información disponible hasta ahora indica que el ganado deberá contar con un dispositivo electrónico que permita seguir la identidad y procedencia de cada animal. La trazabilidad pasa así a ocupar un lugar central dentro de las condiciones sanitarias necesarias para recuperar el acceso al mercado estadounidense.

Para los establecimientos exportadores, la exigencia implicará preparar los animales y sus registros antes de enviarlos hacia la frontera. No se trata solamente de colocar un dispositivo: el valor del sistema reside en que la identificación pueda acompañar al bovino dentro de la cadena y permita reconstruir su origen y movimientos cuando resulte necesario.

La trazabilidad pasa a ser parte del pasaporte comercial del ganado

La identificación electrónica representa un cambio importante para una actividad que depende directamente de la confianza sanitaria entre México y Estados Unidos. Poder individualizar rápidamente un animal facilita el seguimiento ante una contingencia y fortalece los controles necesarios para sostener el comercio internacional.

El sector, no obstante, permanece pendiente de las disposiciones definitivas. El propio dirigente ganadero aclaró que todavía no existe un protocolo oficial publicado con todos los detalles, por lo que será necesario conocer los lineamientos de las autoridades mexicanas y estadounidenses antes de determinar el alcance final de las obligaciones.

La reapertura adquiere particular importancia después de las restricciones provocadas por el avance del gusano barrenador del ganado, una plaga que obligó a reforzar los controles zoosanitarios y alteró el histórico flujo de bovinos mexicanos hacia Estados Unidos.

La estrategia sanitaria también avanza sobre el territorio. Según la información difundida por el sector, las primeras 2,5 millones de moscas estériles producidas en Metapa de Domínguez, Chiapas, fueron enviadas a Chihuahua para su liberación, una herramienta utilizada para reducir la reproducción del insecto y contener su propagación.

El control de la plaga será determinante para que la recuperación comercial pueda sostenerse. Una reapertura fronteriza permite recuperar operaciones, pero la continuidad de los embarques dependerá de que México pueda demostrar capacidad de vigilancia, prevención y respuesta sanitaria.

Una frontera que puede volver a mover los precios del ganado

Más allá del requisito tecnológico, la fecha del 24 de agosto concentra una fuerte expectativa económica. Representantes ganaderos estiman que la recuperación del canal exportador podría impulsar hasta 50% el precio del ganado, una proyección sectorial que dependerá del ritmo efectivo de reapertura, la demanda estadounidense y la cantidad de animales que finalmente puedan cruzar.

El mercado estadounidense históricamente representa una salida de alto valor para los bovinos del norte mexicano. Cuando ese canal se interrumpe, una mayor cantidad de animales permanece dentro del mercado doméstico y modifica las condiciones de comercialización para los productores. Recuperar compradores al otro lado de la frontera podría volver a tensionar la demanda por hacienda apta para exportación.

Para Sonora, además, el efecto trasciende al precio recibido por el criador. Alrededor de la exportación de ganado funcionan transportistas, corrales, servicios veterinarios, certificadores y operadores vinculados a los cruces fronterizos, actividades que también quedaron expuestas a las restricciones.

No todos los productores podrán beneficiarse automáticamente. Los bovinos deberán cumplir las condiciones sanitarias y de identificación establecidas, mientras que la incorporación de tecnología supondrá adaptación y costos para los establecimientos que quieran participar del circuito exportador.

Por eso, las próximas semanas serán decisivas. Los ganaderos necesitan conocer el protocolo definitivo, preparar los animales y adecuar los sistemas de identificación antes de la reanudación anunciada. Si la frontera efectivamente vuelve a abrirse, el chip será mucho más que una identificación: se convertirá en uno de los requisitos que definirán qué ganado puede recuperar el acceso al mercado estadounidense.

© AgroLatam. Todos los derechos reservados.
Esta nota habla de: