Opinión

Agro y crecimiento: el 4,4% que entusiasma, pero no alcanza

El agro empuja el 4,4%, la economía festeja... pero el empleo no se entera. ¿Alcanza con una gran cosecha?

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

El dato más contundente es que el sector Agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 32,2% interanual en diciembre, impulsado por una campaña triguera histórica. El volumen fue el más alto de la serie y el rinde promedio se ubicó 50% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.

Según estimaciones privadas, el agro explicó al menos la mitad de la mejora mensual contra noviembre. No es menor: cuando el campo produce, se activan los encadenamientos productivos en transporte, logística, molienda, puertos y manufacturas de origen agropecuario.

La serie desestacionalizada del INDEC tocó su máximo histórico desde 2004. Sin embargo, hay una advertencia importante: sin el agro, la actividad aún estaría levemente por debajo del nivel de febrero del año pasado.

Ahí aparece la primera señal de alerta.

Actividad económica por sectores (Diciembre 2025)

  

Sectorm/mt/ta/a
Agricultura y ganadería10,9%7,7%32,2%
Intermediación financiera1,1%-2,6%14,1%
Electricidad, gas y agua5,9%1,6%10,7%
Minas y canteras2,0%1,0%9,1%
Nivel general1,8%0,8%3,5%
Transporte y comunicaciones0,1%1,2%1,8%
Actividades inmobiliarias y empresariales1,0%0,2%1,6%
Construcción2,3%1,3%0,3%
Comercio2,0%-0,3%-1,3%
Hoteles y restaurantes-0,5%-0,4%-1,5%
Industria manufacturera2,5%-1,1%-3,9%

Fuente: Econviews en base a INDEC

Mientras el agro crece con fuerza, la industria cayó 3,9% interanual en diciembre y el comercio retrocedió 1,3%. Son dos sectores clave en términos de empleo y consumo.

El actual modelo económico, con mayor apertura de importaciones y un tipo de cambio apreciado en términos reales, impacta sobre parte del entramado industrial. Varias ramas manufactureras compiten con bienes importados en un contexto de salarios reales golpeados y crédito limitado para el consumo.

Agro y crecimiento: el 4,4% que entusiasma, pero no alcanza

La intermediación financiera creció 14,1% y el sector energético-minero avanzó 9,1%. Pero estos sectores, aunque dinámicos en producción, no son grandes generadores de trabajo.

Y ahí está el nudo del problema.

Entre 2023 y 2025, petróleo y minería aumentaron su producción 16%, pero redujeron el empleo formal en 3,3%. La intermediación financiera creció casi 19%, pero perdió 2% de puestos registrados. El agro, por su parte, sumó empleo (+1,9%), aunque muy por debajo del salto productivo (+40,9%).

Mientras tanto, la industria y la construcción destruyeron cerca de 120.000 puestos netos.

Este descalce plantea una pregunta incómoda: ¿podemos sostener un crecimiento basado en sectores altamente productivos pero poco intensivos en mano de obra?

Agro y crecimiento: el 4,4% que entusiasma, pero no alcanza

El campo es competitivo, tecnificado y cada vez más eficiente. Pero también es intensivo en capital y tecnología. No absorbe, por sí solo, la masa laboral que expulsa la industria cuando el mercado interno se retrae o cuando la apertura comercial acelera procesos de sustitución.

Otro punto clave: el crecimiento acumulado de 2025 se explica en parte por la baja base de comparación que dejaron los primeros meses de 2024, marcados por la devaluación, la caída del salario real y la contracción del consumo.

Es decir, hay un componente de rebote estadístico. El verdadero test será si el PBI confirma una trayectoria sostenible más allá del efecto cosecha.

Desde el agro, la lectura es dual. Por un lado, queda demostrado -una vez más- que el campo es el motor más rápido para reactivar la economía argentina. Cuando el clima acompaña y las reglas son previsibles, la producción responde.

Por otro lado, también queda claro que no alcanza con una cosecha récord para ordenar la macroeconomía, recomponer el empleo y sostener el consumo.

Si el crecimiento depende en gran medida de la producción primaria, el debate pendiente es cómo avanzar en mayor agregado de valor, industrialización y desarrollo de cadenas regionales que multipliquen empleo. La discusión no es nueva, pero los datos vuelven a ponerla sobre la mesa.

El 4,4% de 2025 es una señal positiva. Pero también es un recordatorio: el campo puede liderar la recuperación, pero el desarrollo sostenido exige algo más que una gran cosecha.

La Argentina tiene una ventaja competitiva indiscutible en producción de alimentos y energía. El desafío es convertir esa fortaleza en una plataforma de desarrollo sostenible, con más empleo y mayor integración productiva.

Porque el agro empuja. La macro sonríe.
Pero si el empleo no acompaña, la fiesta queda a mitad de camino.

© AgroLatam. Todos los derechos reservados.
Esta nota habla de: