Opinion

Los informes del USDA impulsan los granos y abren una ventana comercial

Los nuevos datos del USDA fortalecen los precios y ofrecen oportunidades de venta antes de la cosecha.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Los informes publicados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) entre el 30 de junio y el 10 de julio cambiaron el humor del mercado de granos y fortalecieron las cotizaciones del maíz y la soja en la Bolsa de Chicago. El nuevo panorama, respaldado por los datos de superficie sembrada, existencias trimestrales y el informe de oferta y demanda mundial (WASDE), mejoró las perspectivas comerciales para los productores estadounidenses y también genera señales que siguen de cerca los exportadores de América del Sur.

Los tres informes constituyen una referencia obligada para operadores, exportadores, cooperativas y productores porque ofrecen la primera radiografía completa de la campaña agrícola estadounidense. El Crop Acreage Report confirmó que Estados Unidos implantó 180,7 millones de acres (73,1 millones de hectáreas) combinados de maíz y soja, el mayor registro de su historia y superior al récord alcanzado en 2017. La cifra sorprendió al mercado, ya que durante la primavera varios analistas esperaban un recorte en el área de maíz debido al aumento de los costos de fertilizantes y las tensiones geopolíticas que afectaron el suministro de insumos. Sin embargo, la decisión de los productores fue sostener una elevada superficie agrícola, reflejando la confianza en la rentabilidad de ambos cultivos.

Más superficie, mayor producción y una demanda que sostiene los precios

En maíz, el USDA estimó 95,34 millones de acres sembrados (38,6 millones de hectáreas), apenas por encima de la previsión de marzo, aunque un 3,5% por debajo del ciclo anterior. En soja, la superficie alcanzó 85,36 millones de acres (34,5 millones de hectáreas), unas 665.000 acres adicionales (269.000 hectáreas) respecto de la estimación inicial y un crecimiento del 5,1% frente a 2025.

Paralelamente, el informe de existencias mostró que los inventarios estadounidenses de maíz ascendieron a 5.290 millones de bushels (134,4 millones de toneladas), un 14% superiores a los registrados un año antes, mientras que las reservas de soja se ubicaron en 1.060 millones de bushels (28,8 millones de toneladas). Aun así, el consumo de soja durante el trimestre marzo-mayo aumentó 18% interanual, un dato que evidencia una demanda firme capaz de absorber buena parte de la mayor oferta disponible.

El informe WASDE reforzó la idea de una campaña de gran volumen. Para el maíz, el USDA proyectó una producción cercana a 16.000 millones de bushels (406 millones de toneladas), con un rendimiento promedio de 183 bushels por acre (11,5 toneladas por hectárea), apenas por debajo del récord alcanzado en 2025.

En soja, la producción alcanzaría 4.470 millones de bushels (121,7 millones de toneladas), con un rendimiento promedio de 53 bushels por acre (3,56 toneladas por hectárea), una de las mayores cosechas de la historia estadounidense.

Sin embargo, el organismo también proyectó una reducción de las existencias finales para la campaña 2026/27. Los stocks de maíz caerían hasta 1.790 millones de bushels (45,5 millones de toneladas), mientras que los de soja descenderían a 310 millones de bushels (8,4 millones de toneladas). El crecimiento de la demanda para etanol, alimentación animal y exportaciones continúa brindando respaldo al mercado, mientras que en soja el aumento del procesamiento industrial compensa parcialmente una esperada reducción de los embarques externos.

Chicago reacciona y Sudamérica sigue de cerca el nuevo escenario

La respuesta del mercado no tardó en llegar. Los futuros de maíz para diciembre en el Chicago Board of Trade (CBOT) avanzaron desde US$ 4,36 hasta US$ 4,88 por bushel (equivalente a unos US$ 192 por tonelada), mientras que la soja para noviembre pasó de US$ 11,44 a US$ 12,54 por bushel (alrededor de US$ 461 por tonelada), registrando una mejora superior a un dólar por bushel en menos de un mes.

Según el análisis del economista agrícola Kent Thiesse, el movimiento responde tanto a una demanda más sólida de lo previsto como a las crecientes dudas sobre la evolución climática durante el resto del verano estadounidense.

Para América Latina, el comportamiento del mercado estadounidense también resulta determinante. Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay compiten directamente con Estados Unidos en las exportaciones de maíz y soja, por lo que cualquier cambio en la oferta, la demanda o los precios de Chicago termina trasladándose a las cotizaciones internacionales y a las estrategias comerciales de la región. Si las condiciones climáticas en el cinturón agrícola estadounidense se estabilizan durante agosto, parte del reciente repunte podría perder fuerza. En cambio, un deterioro de los cultivos mantendría la presión alcista y ofrecería nuevas oportunidades de comercialización para productores y exportadores del continente.

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