Brasil rumbo a una dependencia récord de las importaciones de trigo
Una dependencia histórica del trigo en un mercado cada vez más volátil.
La reducción del 20% del área sembrada y una caída de casi el 28% en la producción potencial colocan a Brasil frente a un nuevo desafío: ampliar su dependencia del mercado externo justamente en un escenario de mayor volatilidad en el comercio mundial de trigo.
Brasil está a punto de ingresar en un nuevo capítulo de su historia en la producción triguera. Las cifras del relevamiento final del área cultivada para la campaña 2026/27 muestran una retracción mucho más profunda que una simple oscilación de mercado. Si las estimaciones se confirman, el país registrará la menor producción de los últimos años y, como consecuencia, la mayor necesidad de importación de trigo de su historia para garantizar el abastecimiento interno.
El área sembrada fue confirmada en 1,905 millones de hectáreas, una reducción del 20% respecto de los 2,381 millones de hectáreas cultivadas en la campaña anterior. La consecuencia directa es una producción potencial estimada en apenas 5,855 millones de toneladas, un volumen 27,9% inferior a las 8,120 millones de toneladas cosechadas en 2025/26.
La productividad promedio nacional también retrocedería, pasando de 3.410 kg/ha a 3.073 kg/ha, reflejo de una estrategia más conservadora por parte de los productores, que redujeron inversiones ante un contexto de baja rentabilidad.
Aunque el clima sigue siendo uno de los principales factores de riesgo para el cultivo, la fuerte reducción de la cosecha brasileña no nació en los campos. Comenzó mucho antes, durante la planificación de la campaña, cuando miles de productores debieron decidir si valía la pena volver a invertir en trigo. La respuesta, en gran parte del país, fue negativa.
La principal razón de este cambio fue el deterioro de la rentabilidad del cultivo. Mientras los costos de producción permanecieron elevados, especialmente por el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados tras el agravamiento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, los precios del trigo continuaron presionados por la elevada oferta mundial y la competitividad del cereal importado.
Esta combinación generó una de las peores relaciones de intercambio de la historia reciente de la triticultura brasileña, obligando a los agricultores a entregar volúmenes cada vez mayores de trigo para adquirir los mismos insumos utilizados en la producción.
El problema, sin embargo, va más allá de la relación entre precios y costos. Después de varios años consecutivos de márgenes reducidos o negativos, una gran parte de los productores llegó a la campaña 2026/27 con un importante desgaste financiero. El elevado endeudamiento redujo la capacidad de inversión, dificultó el acceso al crédito rural y llevó a muchos agricultores a disminuir el paquete tecnológico de los cultivos.
En diversas regiones, la decisión fue reducir el área sembrada; en otras, se optó por mantener la superficie, aunque con menor utilización de fertilizantes, agroquímicos y semillas de mayor potencial productivo. El resultado ya aparece en las estimaciones de productividad.
Otro componente clave de esta ecuación fue la ausencia de una política de seguro agrícola capaz de ofrecer previsibilidad al productor. En un escenario de creciente inestabilidad climática, muchos agricultores comenzaron a considerar excesivo el riesgo financiero de invertir en un cultivo altamente sensible a las condiciones meteorológicas.
Sin mecanismos eficientes de mitigación de riesgos, preservar capital se convirtió en una prioridad, incluso si eso implicaba resignar productividad o reducir la participación del trigo dentro del establecimiento.
Esta percepción se intensificó además por las expectativas de un ciclo bajo la influencia de El Niño. Si bien todavía es prematuro medir su impacto efectivo sobre la producción, la posibilidad de un patrón climático más inestable elevó la cautela de los productores.
Excesos de lluvias, heladas tardías y dificultades durante la cosecha son factores que pueden comprometer no solo el rendimiento, sino también la calidad industrial de los granos, un aspecto especialmente relevante para un país que ya presenta un déficit estructural de trigo apto para molienda.
La retracción se produjo de manera prácticamente generalizada. Río Grande do Sul, principal productor del país, redujo su superficie en un 28,6%, hasta las 750.000 hectáreas, mientras que la producción potencial cayó un 33,3%, hasta 2,4 millones de toneladas.
En Paraná, el área disminuyó un 13,5%, hasta las 740.000 hectáreas, con una producción estimada en 2,2 millones de toneladas, una retracción del 21,4%. También se registraron reducciones significativas en Santa Catarina, San Pablo, Minas Gerais, Goiás, Distrito Federal, Mato Grosso do Sul y Bahía, evidenciando que la pérdida de competitividad del cultivo fue generalizada.
A pesar de la fuerte caída, los números aún representan solo el potencial productivo inicial y no incorporan eventuales pérdidas climáticas durante el ciclo. La excepción se da en Minas Gerais y Goiás, donde la sequía ya afecta parte de los cultivos de secano.
Sin embargo, incluso si el potencial actual se confirma plenamente, la producción nacional quedará muy por debajo de las necesidades de consumo del país.
Es precisamente este punto el que convierte a la campaña 2026/27 en un hito para el mercado brasileño de trigo. Con una producción estimada en apenas 5,855 millones de toneladas, Brasil necesitará importar más de 8 millones de toneladas para equilibrar su oferta y demanda. Se trataría, posiblemente, de la mayor dependencia del mercado internacional jamás registrada por el país.
Este escenario adquiere todavía más relevancia en el contexto global actual. El comercio mundial de trigo atraviesa un período de alta volatilidad, marcado por las tensiones en el Mar Negro, las incertidumbres sobre la producción en importantes países exportadores y una creciente sensibilidad de los precios frente a los eventos geopolíticos y climáticos.
Cuanto menor sea la producción brasileña, mayor será la exposición del abastecimiento interno a las fluctuaciones cambiarias, los costos logísticos internacionales y la competencia por la oferta entre los grandes importadores mundiales.
Más que una reducción puntual de la cosecha, los números revelan un cambio significativo en el comportamiento del productor brasileño. La decisión de invertir menos en trigo no responde únicamente a las condiciones de esta campaña, sino a un proceso de pérdida gradual de competitividad acumulado durante los últimos años.
Costos elevados, crédito más restringido, seguros agrícolas insuficientes, márgenes ajustados y una mayor percepción de riesgo modificaron la lógica económica del cultivo.
No obstante, es importante recordar que las commodities agrícolas son, por naturaleza, mercados cíclicos. Históricamente, los bajos precios terminan desincentivando la producción mundial, reducen la oferta y, con el tiempo, crean las condiciones para una recuperación de las cotizaciones.
Un escenario internacional de precios más elevados mejoraría la rentabilidad de la actividad y devolvería competitividad al productor brasileño. Sin embargo, este ajuste de mercado no elimina la necesidad de enfrentar los desafíos estructurales de la triticultura nacional.
Para que el trigo se consolide como un cultivo más resiliente, será fundamental avanzar en políticas de crédito, seguro rural e instrumentos de gestión de riesgos que permitan a los productores atravesar los inevitables ciclos de baja sin provocar reducciones tan pronunciadas del área y la producción.
Más que responder a las oscilaciones del mercado, el desafío será construir una cadena capaz de mantener su competitividad y garantizar una mayor seguridad de abastecimiento para el país, independientemente de la fase del ciclo de precios.
Fernando Iglesias: Economista especializado en agronegocios y mercados agrícolas.
Nota de la Redacción: Este contenido fue escrito originalmente en portugués por Fernando Iglesias. La presente versión en español fue traducida y adaptada editorialmente por el equipo de redacción de AgroLatam.com.

