Opinion

Doctrina 'Donroe': ¿qué busca EE. UU. en Latam y cómo influye su pugna con China?

¿Qué quiere Estados Unidos de América Latina? ¿Qué papel juega China? ¿Está la región en peligro de quedar entre dos titanes?

Natalia Plazas
Natalia Plazas
Natalia Plazas es profesional y autora invitada que participa con contenidos informativos y de análisis sobre temas de actualidad y de interés público, con enfoque contextual y descriptivo.

Cuando en 1823 el presidente de Estados Unidos James Monroe creó la llamada doctrina que lleva su apellido, no solo estaba delimitando una basta zona de influencia para la entonces potencia emergente, también trazaba el destino de toda América Latina .

Fue una jugada astuta. Con su política exterior, evitaba que los países europeos colonizaran nuevamente las recién independizadas repúblicas de Latinoamérica, lo que le garantizaba a EE. UU. la hegemonía en el hemisferio occidental.

Pero lo que inició como una promesa de EE. UU. de defender a sus vecinos de invasiones, se convirtió en la excusa de EE. UU. para intervenir en los países de América Latina de acuerdo a sus intereses económicos, geopolíticos y de seguridad.

Solo en el siglo XX, Washington forzó el cambio de 40 gobiernos y liderazgos que no le convenían, mediante invasiones militares, apoyo a golpes de Estado, ocupaciones, operaciones encubiertas o asesinatos.

Ejemplo de ello son las intervenciones durante la guerra fría en Bahía Cochinos en Cuba  en 1961 contra Fidel Castro , o el golpe de Estado en Guatemala  en 1954 para defender los intereses de la United Fruit Company, o en Panamá  en 1989, donde mantuvo el control del estratégico canal, en donde se decide qué barcos y mercancías atraviesan de un océano al otro.


Ahora, tras la intervención de Estados Unidos  en Caracas y la captura de Nicolás Maduro, las denuncias de intervencionismo imperialista en América Latina se han disparado, así como el rechazo al regreso de la Doctrina Monroe .

Pero Trump dijo, luego de atacar Venezuela, que EE. UU. "no volverá" a olvidar esta política y aseguró que "el dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado".

La acción en Venezuela  no es un hecho aislado. El Gobierno Trump lleva meses interfiriendo en los asuntos políticos de varias naciones del continente, como en las recientes en Honduras  o Argentina , en las que aseguró que cortaría recursos económicos si no vencían los candidatos que le convenía.

Y ha amenazado al presidente colombiano, Gustavo Petro , duro crítico de su Administración, a quien llegó a decir que tenía "que cuidarse el trasero".

La pugna con China, la motivación de fondo

La Doctrina Monroe ha permitido por dos siglos a EE. UU. abastecerse con gran ventaja de las materias primas y de productos agrícolas de la región y venderle sus productos fabricados, de mayor costo.

Pero desde el final de la Guerra Fría y el declive de la Unión Soviética , Estados Unidos dejó de concentrarse en la región para ampliar su influencia en otras, como Medio Oriente , y descuidó lo que despectivamente llamó por décadas su ‘patio trasero'.

A la par, China  fue expandiendo su influencia. En los últimos años, una decena de Estados, entre los cuales Perú Bolivia , Colombia o Chile, se han unido al proyecto de la nueva Ruta de la Seda .

Y el gigante asiático es ya el primer socio comercial de varios de ellos. Por ejemplo, los intercambios comerciales con Brasil cambiaron de 1.000 millones de dólares en el año 2000 a más de 130.000 millones actualmente, mientras Estados Unidos les impone aranceles .

Para algunos expertos, el auge de China en la región es una gran amenaza para Washington, que busca recuperar su histórica zona de influencia.

Eduardo Pastrana Buelvas, profesor de Ciencias Políticas y RR. II. de la Universidad Javeriana de Colombia, en entrevista con France 24, indica que "China está adelantando unos 210 programas América Latina" y que la mayoría de estos están enfocados a construir infraestructura "para permitir acceso a sectores o a lugares donde se extraen materias primas críticas, que China o todas las grandes potencias necesitan para la doble transición: la transición energética y la transición digital", explica.


En los últimos años, China ha construido el mega puerto de Chancay  en Perú , que busca ser el más grande de la región y conectar a China con Perú, pero también con Suramérica. Está construyendo el corredor bioceánico entre Brasil y Chile, pasando por Paraguay , Argentina y Bolivia, y financia miras de cobre en Perú y de litio en Bolivia y Chile, entre muchos otros proyectos de este tipo.

"China en este momento es el primer socio comercial de Sur América. Y ahí está la preocupación más grande de Estados Unidos, indica Pastrana.

"América Latina es un almacén de recursos"

Los recursos están en el centro de la disputa. "Desde el sur del río Bravo hasta el estrecho de Magallanes, es una zona del planeta muy rica en recursos naturales que son cada vez más estratégicos: Venezuela, por ejemplo, es la mayor reserva del planeta de petróleo; Chile, Bolivia y Argentina son las mayores reservas de litio del mundo", recuerda Fernando Entenssoro, director del Doctorado en Estudios Americanos de la Universidad de Santiago de Chile.

Según la CEPAL, en América Latina se encuentran 25 de las 34 materias primas críticas que la Unión Europea determina como fundamentales para su desarrollo y transición verde.

También "Chile, Perú y México son clave para la producción mundial de cobre y son esenciales para la transición económica", indica Sandra Pellegrini, analista senior de la organización ACLED para América Latina.

"También podría explicar el interés creciente (de Estados Unidos) en Colombia, tanto por sus reservas de petróleo como recursos estratégicos como el oro, plata, el carbón... O las tierras raras, cuyas reservas se encuentran de forma notable en Brasil", indica la experta.

La biodiversidad y otros recursos como el agua también están en la ecuación. "Otros países amazónicos tienen el ecosistema amazónico, que es la mayor riqueza de la diversidad del planeta. Grandes reservas de agua, que es otro recurso que se está haciendo cada vez más escaso. En el fondo (América Latina) es un almacén de recursos, y esos recursos los necesitan, las potencias para su funcionamiento y para sus luchas de poder", dice Entenssoro, quien coincide con Pellegrini y Pastrana en que la acción de Estados Unidos en Venezuela se enmarca en un replanteamiento de Washington ante el ascenso de China en Latinoamérica .

Pero a pesar de ser tan rica en recursos, también es uno de los territorios menos poblados de todo el globo, lo que para Estenssoro es un elemento que también atrae miradas:

"Toda América Latina no alcanza el 10% de la población del planeta. Y toda Sudamérica no alcanza el 8%. Entonces es una zona fácil de controlar para un poder imperial, como Estados Unidos"

El cono sur, el canal de Panamá, el Caribe y otros puntos clave

La ubicación de algunos países también es y ha sido a lo largo de la historia un punto neurálgico para Estados Unidos. Para Estenssoro, una de las áreas clave que EE. UU., que también tendría intención de controlar, es el cono austral de Sudamérica, "donde están los pasos naturales que conectan el océano Atlántico con el océano Pacífico".

Señala además que esta es "la zona del planeta más cercana a la otra gran reserva de recursos naturales como es la Antártida", también, dice, "en disputa con los chinos".

Pellegrini resalta que otros puntos clave del territorio son el canal de Panamá, que califica de "activo estratégico global" por conectar ambos océanos, o México y el Caribe, por su cercanía a Estados Unidos.

"Tenemos el caso de Cuba que ha recibido apoyo de Rusia y China y se encuentra con una proximidad geográfica directa a Estados Unidos, lo cual Washington percibe como una amenaza estratégica" a su seguridad, dice Pellegrini.

La relación comercial con México también es vigilada de cerca por Washington. Con él tiene una gran interdependencia, a pesar de que la balanza comercial no le favorece.

"Aproximadamente el 80% de las exportaciones de México van hacia los Estados Unidos, pero la mayor parte de las importaciones de México vienen de China. Ahí hay algo que le preocupa al señor Donald Trump", remarca Eduardo Pastrana.

El experto en Relaciones Internacionales indica que en el Caribe es una zona que EE. UU. vigila de cerca, y sobre la que le interesa mantener el control y despejar adversarios, principalmente, para su seguridad, pero a lo que se suman también intereses de controlar la migración  y el narcotráfico .

"Ni Cuba, ni las antillas mayores ni las menores, ni digamos el 'Triángulo del Norte' de los países como Guatemala , Honduras , Nicaragua , Costa Rica , son tan importantes en términos comerciales, pero sí en temas de seguridad", dice el experto.

La cuestión migratoria también es un punto determinante, concuerda Pellegrini. "Cabe recordar que la migración ha sido un argumento central en el discurso político electoral de Trump, lo que refuerza su peso estratégico" y lo que podría redoblar la presión en países como México , Centroamérica  o Venezuela".

Colombia: recursos, narcotráfico y migración

Antes del gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierdas en la historia de Colombia, históricamente el país había estado alineado con Washington: cooperó en materia de lucha contra el narcotráfico  bajo los lineamientos de EE. UU., recibió su ayuda económica, firmó tratados de libre comercio cuyos críticos aseguran beneficiaron a Estados Unidos y permitió la presencia militar de EE. UU. en su territorio.

Pero la relación entre Petro y Trump ha sido tensa y llena de altibajos y ha cuestionado el rol histórico de Bogotá como aliado de Washington.

A la par, en los últimos años, China ha ido ganando terreno en el país, convirtiéndose en su segundo socio comercial, detrás de Estados Unidos. Colombia también se unió a la Ruta de la Seda en 2025, algo que Washington no ve con buenos ojos.

"Estados Unidos no quiere perder la influencia tradicional que han tenido en Colombia", dice Eduardo Pastrana, quien califica el papel de Colombia más como "un subordinado fiel" de Estados Unidos que como "aliado".

Señala, además, que Washington, si Colombia continúa alejándose de su esfera de influencia, perdería acceso a posiciones geográficas importantes, ya que el país ha permitido a EE. UU. usar bases militares colombianas.

Taiwán: la geoeconomía del aislamiento

Otra arista a tener en cuenta, en la pugna de titanes entre Estados Unidos y China, es Taiwán. En los últimos años, a medida que China ha ido aumentando su influencia en América Latina, cada vez menos países de la región reconocen a Taiwán .

A comienzos de este siglo 12 lo hacían; actualmente solo quedan siete, explica Pastrana.

"China ha manejado muy bien la billetera diplomática, porque con la concesión de préstamos, con la concepción de donaciones y con el trato preferencial en ámbitos comerciales ha venido convenciendo a los países de la región que tradicionalmente habían reconocido a Taiwán", indica.

Considera que el gigante asiático busca aislar a Taiwán y fortalecer su zona de influencia en Asia y especialmente en el estrecho de Taiwán.

Apunta también a que en los próximos años Beijing  buscará seguir consolidando un eje fuerte con Rusia  en la Unión Económica Euroasiática y con la Organización de Cooperación de Shanghái, "que tiene un componente militar importantísimo, ahí está el avance de China", dice Pastrana.

"Para EE. UU. ya es muy tarde recuperar el terreno que perdió con China"

Por contra, para el profesor de la Universidad Javeriana, China no buscaría enfrentarse con Estados Unidos por América Latina. Considera, de hecho, que no le hace falta, ya que el gigante asiático ha logrado convertirse en un socio estratégico fundamental de gran parte de los países de la región, facilitando tanto la construcción de infraestructura como una línea de crédito accesible para los países sudamericanos.

"Para Estados Unidos ya es tarde recuperar el terreno que perdió con China", indica Pastrana, para quien el sector privado es determinante y depende, ya en gran medida, del flujo de caja de Beijing.

"Entonces, ¿qué tiene que hacer Brasil? ¿Decirle a los agricultores que no siembren soja porque Estados Unidos no quiere? Ningún Estado puede obligar al sector privado", sostiene.

Pastrana considera que Estados Unidos dejó de ser rival para China debido a que el gigante asiático ofrece a la región beneficios económicos e infraestructura, mientras que Estados Unidos no solo no lo hace sino que arremete a sus vecinos con aranceles para que se alineen con sus intereses.

Resalta que China tiene "una estrategia fundamentalmente geoeconómica, no geopolítica".

"No se pueden hacer, digamos, operaciones de desembarco para evitar que se sigan haciendo en algunos países los desarrollos de infraestructura. El mundo no funciona así. Eso es generar una guerra".

Para Fernando Entenssoro, la posibilidad de que EE. UU. interfiera militarmente en otros países de América Latina "va a depender del nivel de amenaza en el que se sienta" y agrega: "Ya demostró que está dispuesto a usar la fuerza. Ahora, obviamente le sale más barato comprar actores políticos, comprar fuerzas armadas, porque la intervención militar siempre es cara y siempre te produce mayores riesgos".

¿Qué podría librar a América Latina de quedar atrapada entre las potencias?

Mientras las potencias mundiales hacen sus aproximaciones a áreas y recursos clave de la región, se abre la incógnita sobre las vías que tiene Latinoamérica para no quedar subordinada a los intereses de una u otra.

Entensoro indica que es importante que América Latina dé una respuesta unida a Estados Unidos. "Si América Latina no hace nada, o tiene una respuesta débil, en el fondo le está diciendo a la élite del poder estadounidense que le sale gratis este uso de la fuerza y por lo tanto, esto puede continuar".

Eduardo Pastrana concuerda en la necesidad de la unión. "El gran reto de América Latina sigue siendo ver cómo se logra un consenso y lograr hablar con una sola voz". Por otro lado, también apunta a que, en un mundo donde ya no hay dos polos de poder, como los había en la guerra fría entre comunismo y capitalismo, y que por contra el mundo es cada vez más multipolar, la región debería enfocarse en la no alineación con ninguna de las potencias.

"No tomar posiciones, y diversificar las relaciones económicas y políticas para equilibrar y tener menos vulnerabilidad". Con esta fórmula, que le permitiera las ventajas de tener varios socios, Latinoamérica podría obtener mejores acuerdos para la región y para sus países. Y, posiblemente, dejar atrás 200 años de Doctrina Monroe, ahora convertida en Doctrina 'Donroe'.

© Natalia Plazas. Contenido publicado con autorización. La autoría corresponde a la autora.
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