Opinión

Economía de enero: entre el rebote industrial y el repliegue del agro

Otra vez el agro empuja y otra vez dependemos del clima: sin campo no hay milagro, con industria en pausa incómoda.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

La foto de la economía argentina en enero deja una sensación incómoda: no estamos ante un desplome generalizado, pero tampoco frente a una recuperación sólida. Tras el salto de diciembre, impulsado por la cosecha récord de trigo, el arranque de año muestra un panorama ambiguo. La industria parece haber encontrado un piso y ensaya un rebote, mientras que el agro, el de siempre, empieza a perder impulso.

El EMAE había marcado en diciembre un crecimiento de 1,8% mensual, el mayor en un año y medio. Pero el grueso de esa mejora fue explicado por el sector agropecuario. Sin el campo, la actividad seguía por debajo de los niveles previos al inicio de la fase contractiva de 2025. Es decir: el "milagro" tuvo nombre y apellido.

Economía de enero: entre el rebote industrial y el repliegue del agro

En enero la historia cambia. Las estimaciones privadas anticipan una caída cercana al 8% mensual en el agro. No es un derrumbe estructural, sino la dilución del efecto trigo: en el primer mes del año pesan más las campañas de maíz y girasol, mientras la ganadería sigue en retroceso. La conclusión es clara: el campo sigue siendo el gran motor, pero su aporte es estacional y volátil. Cuando tracciona, maquilla todo; cuando se enfría, deja expuestas las debilidades.

Del lado industrial, enero habría cortado tres meses consecutivos de caída, con subas estimadas de entre 1,2% y 2,1%. Un respiro, sí, pero desde un piso muy bajo y con fuerte estacionalidad. Además, la mejora es desigual: los bienes de consumo no durable, especialmente alimentos, muestran recuperación. En cambio, los bienes intermedios siguen cayendo, arrastrados por la construcción, textiles y químicos. Más preocupante aún es el derrumbe en bienes de capital y consumo durable, con bajas de dos dígitos.

Economía de enero: entre el rebote industrial y el repliegue del agro

Cuando se desploman los bienes de capital, lo que cae no es solo la producción actual, sino la inversión futura. Y eso habla de expectativas. El empresariado todavía no ve un horizonte claro para ampliar capacidad ni asumir riesgos.

El problema de fondo combina varios factores: apreciación cambiaria, inflación que no logra perforar el 2% mensual y un cambio de régimen que pasó de la protección excesiva a una apertura más marcada. La transición no es neutra. Hay sectores que se adaptan y otros que quedan en el camino.

Economía de enero: entre el rebote industrial y el repliegue del agro

Las proyecciones hacia febrero agregan cautela: paradas en la industria automotriz y cierres temporales en algunos rubros. El arrastre estadístico para el año es apenas positivo -en torno al 0,8% si se sostuviera el nivel actual-, pero eso no implica un boom, sino un efecto matemático.

La economía se mueve en una meseta inestable. El agro ya no empuja como en diciembre y la industria apenas asoma la cabeza. Otra vez, la pregunta incómoda es estructural: ¿seguiremos dependiendo del próximo récord de cosecha para mostrar crecimiento o lograremos una recuperación más diversificada y sostenida?

Porque si la respuesta vuelve a ser "siempre el agro", el problema no es el campo. Es todo lo demás.

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