Opinión

Fertilizantes y guerra: cuando la geopolítica empieza a decidir la siembra

La tensión en Medio Oriente dispara los precios globales de fertilizantes mientras el agro argentino mira desde la vereda. El riesgo: llegar tarde al mercado.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

La suba global de los fertilizantes impulsada por tensiones geopolíticas y problemas logísticos volvió a instalar una pregunta incómoda en el agro argentino: ¿qué pasa si el productor espera demasiado para comprar?

Durante la segunda semana de marzo de 2026, los precios internacionales de la urea y los fosfatados registraron fuertes subas, empujados por una combinación de factores que ya se repite en cada crisis global: conflictos geopolíticos, energía cara y logística en tensión. Pero mientras en el mundo los compradores se apuran para asegurar mercadería, en Argentina el mercado sigue prácticamente paralizado.

El contraste no podría ser más evidente.

El detonante más reciente proviene del Estrecho de Ormuz, uno de los corredores más sensibles del comercio mundial. Según un informe de UN Trade and Development (UNCTAD), cerca de un tercio de los envíos marítimos globales de fertilizantes -alrededor de 16 millones de toneladas- atraviesan ese paso estratégico entre el Golfo Pérsico y el resto del mundo. Las crecientes tensiones militares en la región ya comenzaron a impactar en tres variables críticas para el agro mundial:

  • Energía más cara: el petróleo Brent volvió a superar los US$ 90 por barril.

  • Fletes marítimos más altos, por primas de riesgo de guerra.

  • Costos logísticos crecientes en toda la cadena global.

En paralelo, el mercado energético vuelve a tensionarse. Y eso es clave porque los fertilizantes nitrogenados dependen directamente del gas natural, el principal insumo para producir urea y amoníaco. La historia reciente demuestra lo rápido que pueden escalar estos shocks. La guerra en Ucrania en 2022 disparó los precios de fertilizantes a niveles récord y dejó a muchos productores del mundo pagando insumos extremadamente caros.

Sin embargo, en Argentina el mercado está en otra fase: la de la espera. Según el reporte semanal del 13 de marzo de 2026 de Ingeniería en Fertilizantes, los precios locales acompañaron parcialmente la suba internacional, pero la demanda sigue fría.

Precios de fertilizantes en el mercado argentino

Producto5 mar (US$/tn)12 mar (US$/tn)
Urea (FCA)695770
MAP (FCA)895905

La urea subió US$ 75 en apenas una semana, mientras que el MAP tuvo un movimiento más moderado. El problema no es tanto el precio actual, sino la expectativa de los productores. Hoy el productor argentino está tomando decisiones en función de tres variables:

  • No existe urgencia agronómica inmediata

  • Aún se esperan resultados de la campaña gruesa

  • Se apuesta a que suban los granos y mejore la relación insumo-producto

Incluso las líneas de financiamiento en dólares cercanas a tasa 0%, presentadas durante Expoagro, con plazos de hasta 560 días, no lograron activar la demanda. El productor está mirando el tablero... pero todavía no mueve las fichas.

El problema es que el mercado internacional no espera a nadie. Mientras Argentina duda, otros compradores -especialmente Brasil, India y el sudeste asiático- ya están asegurando cargamentos.

Precios internacionales de urea

Mercado5 mar (US$/tn)12 mar (US$/tn)
Internacional FOB539624
Brasil CFR547652
Argentina CFR490665

El salto más significativo se observa en Argentina CFR, donde el precio pasó de US$ 490 a US$ 665 desde la semana 9 del año. Esto refleja un fenómeno clásico del comercio de fertilizantes:

cuando el mercado global entra en tensión, los países que compran tarde pagan más.

Argentina enfrenta hoy una paradoja estructural. Por un lado, el país tiene uno de los sistemas agrícolas más eficientes del mundo, capaz de producir granos con una intensidad tecnológica comparable con Estados Unidos o Brasil.

Pero al mismo tiempo, depende fuertemente de fertilizantes importados. Eso significa que cualquier shock internacional -energía, logística o geopolítica- se traslada casi de inmediato a los costos del productor.

Y cuando esos shocks coinciden con un contexto de incertidumbre económica local, el resultado suele ser el mismo: parálisis del mercado.

El caso actual vuelve a mostrar algo que el agro global viene aprendiendo a la fuerza desde 2020: la agricultura ya no depende solo del clima y los precios de los granos. Hoy el productor también debe mirar:

  • las guerras

  • las rutas marítimas

  • el precio del gas

  • y la política energética global

Porque todos esos factores terminan impactando en un insumo clave: los fertilizantes. Y sin fertilizantes, no hay rindes altos ni seguridad alimentaria.

El productor argentino apuesta hoy a que el mercado se calme. Es una estrategia racional. Pero también arriesgada. Si la geopolítica sigue tensionando los mercados y la demanda internacional se adelanta, la ventana de compra podría cerrarse más rápido de lo que muchos imaginan.

La historia del mercado de fertilizantes es clara:
quien compra tarde, paga más.


© AgroLatam. Todos los derechos reservados.
Esta nota habla de: