Opinion

Mercado de trigo argentino: entre la desaceleración exportadora y las definiciones para la nueva campaña

El trigo argentino entra en una etapa clave mientras el mercado espera señales para la nueva campaña.

Agustin Geier
Analista de mercados de Fertilizantes, Soja, maíz y Trigo

El mercado de trigo argentino mantiene una fuerte desaceleración estacional en sus embarques debido a que la exportación prioriza la logística del maíz tardío y el complejo sojero.

En el frente interno, los productores no muestran urgencias financieras para vender el cereal remanente gracias a la captación de caja lograda durante el primer trimestre del año y a la posibilidad actual de comercializar grano grueso. Mientras la distorsión de precios por la dispersión de calidades paraliza la originación física, las labores de la nueva siembra superan el 80%, bajo condiciones normales, trasladando las miradas a las lluvias de septiembre y octubre, que definirán la calidad de la cosecha y las bases de los precios de diciembre.

El mercado de trigo en Argentina continúa transitando un escenario sin grandes variaciones en cuanto a sus fundamentos estructurales. El ritmo de los embarques muestra una fuerte desaceleración en comparación con los meses previos, un comportamiento que responde principalmente a factores estacionales, dado que el sector exportador se encuentra plenamente enfocado en avanzar con el cumplimiento de los despachos de maíz y del complejo sojero. Esta dinámica recibe un impulso adicional por el propio avance de la cosecha de maíz tardío, que en este momento acapara el protagonismo absoluto de la logística y la comercialización física.

Desde la óptica de los precios, el productor agropecuario no encuentra incentivos genuinos para desprenderse del trigo disponible. Si bien las necesidades corrientes de liquidez siempre ejercen presión, el avance de comercialización de la campaña actual ya alcanza aproximadamente el 65%, lo que representa cerca de 20 millones de toneladas ya negociadas.

Al contrastar este volumen con el ciclo anterior, queda en evidencia que las urgencias financieras están contenidas, dado que las toneladas liquidadas hasta la fecha equivalen casi al total de una producción nacional normal, permitiendo a los productores dilatar las ventas remanentes. Asimismo, la posibilidad de canalizar la oferta a través del maíz, que también aportó un volumen récord, descomprime aún más la necesidad de vender trigo, consolidándose el grano grueso como la alternativa más atractiva y eficiente para generar caja en el corto plazo.

En definitiva, el ritmo de las ofertas en el mercado FOB local no solo se desacelera porque la exportación prioriza el embarque de otros granos y subproductos, sino también porque la originación en el mercado interno se ha vuelto extremadamente compleja. Esta parálisis comercial está directamente asociada a la persistente distorsión de precios que genera la amplia dispersión en las calidades del trigo disponible.

Respecto al nuevo ciclo productivo, las labores de siembra ya acumulan un progreso superior al 80%, una marcha alineada con la campaña previa que sitúa el desarrollo inicial de los lotes dentro de parámetros normales. De aquí en adelante, el foco se trasladará al monitoreo de las etapas fenológicas, previéndose que el momento crítico se ubique entre septiembre y octubre. En esa ventana, de materializarse el fenómeno de El Niño y registrarse precipitaciones excesivas, podría repetirse un impacto adverso sobre los parámetros de calidad de la próxima cosecha de trigo.

A su vez, será importante seguir el ritmo de ventas de la nueva cosecha, ya que este comportamiento sentará las bases de los precios del trigo diciembre y, por lo tanto, de los futuros valores de exportación.

Agustín Geier:
Especialista en Inteligencia de Mercado - Complejo soja y trigo argentino Safras & Mercado

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