Soja 2026 en máximos, pero el productor mira sin apuro
Con precios récord, el mercado ofrece oportunidades. Pero el campo argentino duda y especula con un nuevo giro en retenciones.
Los precios de la soja 2025/26 alcanzaron esta semana un nuevo máximo en el contrato Soja Rosario Mayo 2026 del mercado A3, pero, a diferencia de lo ocurrido en subas anteriores, los productores argentinos no salieron masivamente a tomar cobertura. El movimiento se dio tras la suspensión temporaria de derechos de exportación en septiembre y volvió a repetirse ahora, aunque con menor volumen. ¿Por qué importa? Porque revela el pulso de expectativas del agro frente a las retenciones y el escenario internacional.
El pasado 22 de septiembre, el valor promedio negociado de Soja Mayo 2026 fue de 323,5 u$s/tonelada, con operaciones por 482.700 toneladas. Al día siguiente, con un precio medio de 322,0 u$s/tonelada, se comercializaron otras 308.500 toneladas. El envión inicial respondió a la suspensión transitoria de retenciones, una medida que mejoró el precio interno y generó un claro incentivo a fijar márgenes.
Si bien en las jornadas posteriores el precio comenzó a descender tras la inactivación del régimen, el efecto inercial mantuvo el dinamismo. El 26 de septiembre el interés abierto del contrato superó el millón de toneladas, reflejando una estrategia defensiva clásica: capturar rentabilidad ante un "regalo" del mercado.
Hubo una segunda ventana de oportunidad. Entre el 26 y 28 de noviembre, el contrato superó los 326 u$s/tonelada, aunque luego el valor se licuó hasta un mínimo de 312,9 u$s/tonelada el 2 de febrero.
Ayer miércoles, el mercado volvió a tentar: la Soja Mayo 2026 cerró en un máximo de 328,1 u$s/tonelada, el mayor precio de la serie. Sin embargo, el volumen operado fue de apenas 79.000 toneladas, y el interés abierto cayó respecto del martes. Es decir, muchos aprovecharon para liquidar posiciones y capturar márgenes, no para ampliar coberturas.
La comparación es inevitable: en las dos fases anteriores de suba, el volumen explotó. Ahora, con el precio más alto, el entusiasmo es menor. ¿Qué está pasando?
Una hipótesis es que los empresarios agrícolas perciben que el mercado internacional todavía tiene recorrido alcista, en línea con lo que sucede en Chicago. Otra lectura apunta al frente interno: la expectativa de una nueva reducción o suspensión de derechos de exportación que mejore el precio disponible.
En la Argentina, las decisiones comerciales están atravesadas por variables que no existen en la misma magnitud en Brasil o Uruguay: retenciones, brecha cambiaria y programas como el "dólar soja" que alteran los incentivos. En ese contexto, el productor no sólo mira el precio en dólares, sino también el marco político y fiscal.
La realidad puso a prueba ambas hipótesis este jueves, cuando el contrato cerró en 324,8 u$s/tonelada, con una caída superior al 1% en línea con Chicago. El mercado recordó que la volatilidad es la norma y que las oportunidades pueden evaporarse tan rápido como aparecen.
En el mercado de opciones, las PUTs del contrato Soja Rosario Mayo 2026 negociaron 767.200 toneladas desde septiembre a la fecha, concentradas principalmente a fines de ese mes -coincidiendo con la suspensión de retenciones- y a comienzos de febrero.
El dato confirma que el productor argentino no está inmóvil, pero sí más sofisticado y selectivo: combina futuros y opciones, evalúa márgenes y administra riesgo en un escenario de alta incertidumbre macroeconómica.
Más que apatía, lo que hoy se percibe es prudencia. Tras años de sojización y presión fiscal, el empresario agrícola aprendió que el precio internacional es apenas una parte de la ecuación. La otra depende de la política local.
La pregunta de fondo es si esta cautela permitirá capturar mejores valores o si el mercado volverá a ajustar antes de que el grueso del sector reaccione. En un país donde las reglas pueden cambiar de una campaña a otra, la estrategia comercial se volvió tan importante como la tecnología en el lote.
Lo que muestran estos máximos históricos es que el mercado ofrece ventanas claras. Lo que resta definir es si el productor argentino las aprovechará ahora o seguirá esperando un escenario más favorable puertas adentro.

