Trigo Argentino: cambia el mapa exportador, pero el precio define
Menos dependencia de Brasil y más presencia en Asia: el desafío ahora es sostener ventas con precio y calidad.
El ciclo de trigo argentino muestra un cambio claro en la matriz exportadora argentina: menos dependencia de Brasil y mayor presencia en Asia y el norte de África. Sin embargo, en un contexto dominado por el Mar Negro y con problemas de calidad local, el desafío pasa por sostener el ritmo de colocación más que por el volumen inicial.
La campaña de trigo actual está dejando una señal distinta a la de los últimos años. Argentina logró colocar mercadería en una mayor cantidad de destinos y ganar presencia en mercados donde históricamente tenía menor participación. Pero ese cambio también viene con nuevas exigencias comerciales.
El primer punto para destacar es la menor incidencia de Brasil. En campañas anteriores, el principal socio del Mercosur ordenaba buena parte del flujo exportador. Era un comprador relativamente previsible, con necesidades estructurales de importación y ventajas comerciales claras para Argentina.
Este año esa lógica mostró un cambio. Brasil sigue siendo un jugador central, pero con menor peso en el total. Esto responde en parte al propio arranque de la campaña, pero también marca una tendencia: Argentina está menos concentrada en un solo mercado, al menos en el comienzo de la campaña.
El contrapeso apareció en Asia. Vietnam, Bangladesh, Indonesia y Tailandia explican una parte importante del volumen ya colocado, a lo que se suma cierta mayor presencia en destinos del norte de África. Es un avance en términos comerciales, porque amplía el abanico de compradores y reduce la dependencia.
El problema es que no todos los mercados funcionan igual. Brasil sigue siendo el destino más natural para el trigo argentino. El resto, en cambio, responde a otra lógica: compra cuando el precio cierra. Y en esos destinos, la competencia es directa con el Mar Negro.
Ahí es donde entra Rusia. Más allá de que la producción global no repetiría el récord de la campaña pasada, el principal exportador mundial mantiene un nivel de oferta alto y consistente. Y no solo en volumen, sino también en calidad. Con parámetros estándar de proteína, sigue siendo referencia para buena parte de estos mercados.
Eso pone un límite claro. Argentina puede ganar espacio, pero no fija condiciones. Si el precio relativo no acompaña, esos mismos destinos pueden cambiar de origen rápidamente.
A esto se le suma un factor propio que empieza a pesar: la calidad del trigo argentino. Parte de la mercadería disponible no cumple con los estándares que exigen varios de estos mercados. Esto no solo reduce las posibilidades de exportación en ciertos destinos, sino que también genera tensión interna con la industria, que demanda ese mismo trigo de mejor calidad.
En este contexto, el ritmo de embarques refleja bastante bien lo que está pasando. Hubo un arranque fuerte durante la cosecha, algo habitual. Pero a medida que avanza la campaña, el impulso pierde intensidad. Mayo ya mostró un comportamiento más débil que el año anterior.
Esto no implica un freno, pero sí una señal. El mercado respondió rápido al inicio, pero ahora exige más condiciones para seguir convalidando volumen.
Brasil, en paralelo, sigue siendo determinante. Aun con menor participación en el arranque, su situación productiva -con una de las campañas más flojas de los últimos años- debería sostener la necesidad de importaciones en el corto y mediano plazo.
El punto es que hoy Argentina no puede apoyarse únicamente en Brasil para sostener el flujo exportador. Necesita que el resto de los mercados acompañe, y eso depende de variables más volátiles.
En definitiva, el cambio en la matriz de destinos es claro y, en parte, positivo. Argentina logró abrir mercados y colocar volumen en plazas más competitivas. Pero eso también la expone más directamente a un mercado internacional que se mueve por precio y calidad.
Ahí está el verdadero desafío de la campaña. No tanto vender en el arranque, sino seguir colocando mercadería en un contexto donde la competencia es fuerte, los márgenes son ajustados y la calidad no siempre acompaña.
En ese escenario, sostener competitividad va a ser más importante que nunca.
Andrés Cannizzo: Especialista en Inteligencia de Mercado - Trigo, Maíz y Fertilizantes Safras & Mercado.
E-mail: andres.cannizzo@cma.com.ar

