Opinion

Trigo más caro, salvado más barato y harina sin traslado de precios: el desafío de la molienda brasileña en 2026

El trigo sube, el salvado cae y la harina no acompaña: la rentabilidad de los molinos se achica.

Élcio Bento
Analista de mercado de trigo

El mercado brasileño del trigo atraviesa un período de precios sostenidos debido a la escasez de la oferta proveniente de la cosecha anterior y a la creciente necesidad de importaciones para abastecer a la industria durante el período de transición entre campañas.

En los estados de Paraná y Rio Grande do Sul, los stocks remanentes continúan disminuyendo, mientras que los productores mantienen una postura cautelosa en las ventas, limitando la disponibilidad del cereal en el mercado interno. Este contexto ha mantenido firmes las cotizaciones del trigo, aunque una suba más pronunciada encuentra límites en la paridad de importación, que actúa como referencia para los compradores.

Sin embargo, para los molinos el desafío va mucho más allá del aumento del costo de la materia prima. La principal preocupación radica en la dificultad para trasladar el encarecimiento del trigo al precio de la harina, mientras que el salvado de trigo -un componente clave de los ingresos de la industria molinera- pierde valor en el mercado.

Los datos registrados durante el primer semestre de 2026 ilustran claramente esta dinámica. Entre enero y junio de 2026, el precio promedio del trigo en grano pasó de R$ 1.262 a R$ 1.470 por tonelada, lo que representa un incremento del 16,5%, considerando la base CIF del Gran Curitiba (Paraná).

En el mismo período, la harina acumuló una suba inferior al 5%, evidenciando un fuerte desfasaje entre el comportamiento de la principal materia prima y el del producto final. En otras palabras, el trigo se valorizó más de cuatro veces por encima de la harina.

Esta diferencia refleja un escenario de demanda relativamente débil, fuerte competencia entre los molinos y las dificultades que enfrentan los sectores de panificación, pastas y galletitas para trasladar los aumentos de costos al consumidor final, limitando así la capacidad de la industria molinera para recomponer sus márgenes.

El panorama se vuelve aún más complejo al analizar la evolución del salvado de trigo. Como coproducto inevitable del proceso de molienda, representa aproximadamente el 25% del volumen procesado y desempeña un papel importante en la composición de los ingresos industriales.

Sin embargo, entre enero y junio de 2026, su precio cayó un 22%. Si la comparación se realiza con junio de 2025, la desvalorización alcanza aproximadamente el 25%.

De este modo, mientras aumenta el costo del trigo, una parte relevante de los ingresos obtenidos por la comercialización de los productos derivados de la molienda sigue la tendencia opuesta, incrementando la presión sobre la rentabilidad del sector.

Esta caída del precio del salvado responde principalmente a factores estructurales del mercado. Su oferta depende directamente del ritmo de molienda del trigo y no del comportamiento específico de su demanda.

Al mismo tiempo, el producto enfrenta una competencia creciente de ingredientes sustitutos destinados a la alimentación animal, especialmente los DDGS provenientes de la expansión de la industria del etanol de maíz, además del salvado de arroz, las cáscaras de soja y otros coproductos disponibles en el mercado.

Como consecuencia, se configura un escenario caracterizado por una elevada disponibilidad, una demanda más selectiva y una limitada capacidad para sostener los precios, reduciendo el aporte del salvado a la generación de ingresos de los molinos.

Los efectos de esta combinación se reflejan directamente en los márgenes de la molienda.

Considerando un análisis simplificado, en el que la compra de 1.000 kilos de trigo en grano y la venta de los productos obtenidos de su procesamiento -750 kilos de harina y 250 kilos de salvado- se realizan a los precios promedio del mismo mes, el margen bruto estimado cayó de aproximadamente R$ 935 por tonelada procesada en junio de 2025 a cerca de R$ 695 por tonelada en junio de 2026, lo que representa una reducción cercana al 26%.

Paralelamente, el indicador de recuperación del valor invertido en la compra del trigo mediante la comercialización conjunta de harina y salvado descendió del 62% al 47%, uno de los niveles más bajos registrados para el período, evidenciando el fuerte estrechamiento de la rentabilidad de la actividad. Este escenario ayuda a explicar la postura cautelosa que mantiene la industria molinera frente al mercado del trigo.

Trigo más caro, salvado más barato y harina sin traslado de precios: el desafío de la molienda brasileña en 2026

Aunque los fundamentos vinculados a la oferta continúan siendo alcistas y los stocks son cada vez más ajustados, los molinos enfrentan limitaciones económicas concretas para absorber nuevos aumentos en el precio de la materia prima.

En síntesis, el sector convive con un escenario en el que compra un trigo cada vez más caro, logra trasladar solo una parte de ese incremento al precio de la harina y, al mismo tiempo, recibe menos ingresos por la comercialización del salvado de trigo.

Esta combinación ha comprimido los márgenes de la molienda y continuará condicionando las estrategias de compra de la industria durante los próximos meses, incluso en un contexto de oferta restringida y creciente necesidad de importaciones.

Elcio Bento
Especialista en Inteligencia de Mercado - Trigo Safras & Mercado

Nota: Este artículo fue escrito originalmente en portugués y traducido al español por el equipo de AgroLatam.com.

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