Sanidad Alimentaria

Alerta por Fusarium en Perú: Piura blinda sus bananos para frenar su avance

Morropón reforzará la bioseguridad, desinfección y vigilancia del material vegetal para evitar que el peligroso hongo se extienda por las zonas productoras.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

La provincia de Morropón, en Piura, reforzará de inmediato las medidas para contener el Fusarium oxysporum f. sp. cubense Raza 4 Tropical (Foc R4T) y proteger la producción de banano. Autoridades sanitarias, organismos agrícolas, municipios y productores acordaron desplegar controles móviles, desinfección, vigilancia del traslado de material vegetal y asistencia técnica, ante el riesgo de que el patógeno alcance nuevas parcelas y genere daños difíciles de revertir en una actividad clave para las familias productoras de la región.

La estrategia se concentra especialmente en evitar el movimiento del hongo entre predios. El Fusarium puede dispersarse a través de suelo contaminado, material vegetal y elementos que trasladan partículas de tierra, por lo que las medidas de bioseguridad adquieren un papel central. Una vez establecido en un terreno, su manejo resulta particularmente complejo, lo que convierte a la prevención y la detección temprana en herramientas decisivas.

Entre las acciones previstas figura la instalación de tres puestos móviles de control de bioseguridad y 120 pediluvios de acero galvanizado. También se reforzará la inspección y desinfección del transporte y la vigilancia sobre el movimiento de hijuelos de banano, uno de los puntos sensibles para evitar el traslado de material potencialmente contaminado hacia áreas libres.

Piura despliega barreras para impedir que el hongo llegue a nuevas parcelas

La Dirección Regional de Agricultura de Piura comprometió 200 litros de amonio cuaternario, destinados a tareas de desinfección, además de 120 litros de Bacillus velezensis. Estos recursos formarán parte del esquema sanitario que se implementará en Morropón junto con controles en caminos, fincas y puntos considerados estratégicos para el movimiento de personas, vehículos y material vegetal.

El Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), por su parte, aportará 120 kilogramos de Trichoderma asperellum y realizará muestreos de suelo, análisis e interpretación de los resultados para los productores bananeros. También desarrollará actividades permanentes de capacitación orientadas a mejorar el manejo de las parcelas y fortalecer las prácticas preventivas.

Alerta por Fusarium en Perú: Piura blinda sus bananos para frenar su avance

El Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) tendrá a su cargo reforzar la inspección y desinfección del transporte, el seguimiento de la situación fitosanitaria y la atención de los focos que puedan aparecer. El control del movimiento será uno de los componentes fundamentales debido a la facilidad con la que un patógeno de suelo puede trasladarse accidentalmente de una zona a otra.

Las medidas alcanzarán también el interior de las fincas. Los productores deberán fortalecer rutinas de bioseguridad para reducir el ingreso de suelo o material contaminado, mientras se incrementará la vigilancia sobre el traslado de plantas utilizadas para establecer o renovar cultivos.

El traslado de hijuelos queda bajo vigilancia

Las municipalidades de La Matanza, Buenos Aires, Chulucanas y San Juan de Bigote participarán en la instalación de estaciones de desinfección y en la elaboración de herramientas locales que permitan reforzar los controles. A estas tareas se sumarán organizaciones de productores, rondas campesinas y otras instituciones presentes en el territorio.

Uno de los puntos de mayor atención será el movimiento de hijuelos, utilizados para propagar el banano. El traslado sin las medidas sanitarias correspondientes puede convertirse en una vía para introducir el patógeno en nuevas explotaciones, por lo que la estrategia busca aumentar la vigilancia desde el origen hasta el destino del material.

La capacitación será otra pieza del dispositivo. Mediante Escuelas de Campo para Agricultores (ECA) se trabajará directamente con los productores para que puedan reconocer riesgos, aplicar protocolos de ingreso a las parcelas y actuar rápidamente ante síntomas sospechosos. La efectividad de las barreras sanitarias depende, en gran medida, de que las prácticas se mantengan diariamente en cada establecimiento.

Alerta por Fusarium en Perú: Piura blinda sus bananos para frenar su avance

El riesgo que representa Foc R4T excede una campaña agrícola. El patógeno afecta el sistema vascular de las plantas de banano y puede permanecer durante largos períodos en suelos contaminados, dificultando la continuidad productiva de las áreas afectadas. Por ese motivo, contener su dispersión resulta mucho más efectivo que intentar manejarlo una vez instalado en nuevas superficies.

Morropón busca ahora cerrar las principales puertas de entrada y dispersión mediante controles móviles, pediluvios, desinfección, análisis de suelos y vigilancia del material vegetal. Para los productores, el resultado dependerá de que esas medidas logren mantenerse en el territorio: cada nueva parcela que permanezca libre de Fusarium representa superficie productiva que puede seguir cultivándose sin cargar con un problema sanitario de largo plazo.

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