Perú suma tres productos a su mapa exportador y abre una nueva puerta en Centroamérica
Panamá habilitó el ingreso de granada, cebolla y papa peruanas tras un proceso fitosanitario que amplía las oportunidades comerciales para el agro.
Panamá autorizó el ingreso de granada fresca, bulbos de cebolla y papa fresca o refrigerada procedentes de Perú, luego de un proceso técnico y fitosanitario desarrollado entre el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) y las autoridades panameñas. La apertura, oficializada mediante tres resoluciones publicadas en la Gaceta Oficial de Panamá, incorpora un nuevo destino para productos que en conjunto superaron las 233.000 toneladas exportadas por Perú durante 2025 y fortalece la estrategia del país para diversificar sus mercados agroalimentarios.
La autorización comprende productos destinados tanto al consumo humano como a la transformación y establece los requisitos fitosanitarios que deberán cumplir los embarques peruanos. Para los productores y exportadores, el avance significa sumar un mercado centroamericano de casi 5 millones de consumidores, aunque el verdadero alcance comercial dependerá de la capacidad para desarrollar compradores y competir con los proveedores que actualmente abastecen a Panamá.
El proceso no fue inmediato. Las negociaciones para cebolla y papa comenzaron en diciembre de 2024, mientras que la granada se incorporó en abril de 2025. Desde entonces, las autoridades sanitarias de ambos países intercambiaron información para realizar los correspondientes análisis de riesgo de plagas.
La última reunión bilateral se produjo en marzo de 2026. Tres meses después, Perú recibió la propuesta panameña con los requisitos para los tres productos y presentó observaciones técnicas destinadas a facilitar las operaciones comerciales sin comprometer las condiciones fitosanitarias.
Tres cultivos y una nueva oportunidad comercial fuera de sus mercados habituales
La granada aparece como uno de los productos con mayor dinamismo dentro de esta nueva apertura. Perú exportó alrededor de 41.000 toneladas durante 2025, un 37% más que el año anterior, crecimiento acompañado por una expansión de la superficie destinada al cultivo.
Ica, Arequipa, Lima, Lambayeque y Tacna concentran buena parte de la actividad exportadora. Perú también se ha consolidado entre los proveedores relevantes de granada fresca para Estados Unidos, por lo que sumar Panamá permite ampliar la lista de destinos para una producción que viene aumentando.
La cebolla parte de una escala considerablemente mayor. Durante 2025, los embarques peruanos superaron las 181.000 toneladas, con predominio de la cebolla amarilla dulce. Estados Unidos, Colombia y España concentraron aproximadamente el 85% de los despachos.
Ese nivel de concentración comercial explica por qué abrir nuevos mercados puede resultar relevante incluso cuando inicialmente representen volúmenes pequeños. Incorporar compradores permite distribuir riesgos y construir alternativas frente a variaciones de demanda, precios o condiciones comerciales en los principales destinos.
Ica, Arequipa y Lambayeque aparecen entre las regiones que podrían beneficiarse especialmente de una mayor diversificación de la cebolla peruana debido a su participación en la producción destinada al comercio exterior.
La papa presenta una realidad diferente. Perú exportó más de 11.000 toneladas durante 2025, con Bolivia y Emiratos Árabes Unidos entre sus destinos. Frente al volumen de cebolla, su presencia internacional todavía es más acotada, pero precisamente por eso el acceso panameño representa una oportunidad para ampliar su recorrido comercial.
De la autorización sanitaria al desafío de convertirla en exportaciones
Antes de conseguir la habilitación, Senasa entregó información técnica para que Panamá pudiera completar el Análisis de Riesgo de Plagas (ARP), procedimiento utilizado para determinar qué condiciones debe cumplir un producto vegetal extranjero antes de ingresar al país.
Uno de los puntos discutidos estuvo relacionado con los métodos de limpieza. Perú propuso admitir alternativas al lavado, entre ellas aire forzado y cepillado, argumentando que pueden cumplir funciones equivalentes mientras reducen el riesgo de pudrición y determinados costos para los exportadores.
Las resoluciones DNSV-C N.° 424, 425 y 426 establecen ahora las condiciones fitosanitarias aplicables a Punica granatum, Allium cepa y Solanum tuberosum provenientes de territorio peruano.
La autorización, sin embargo, es apenas el primer paso comercial. Contar con acceso sanitario no garantiza automáticamente grandes embarques: los exportadores deberán construir relaciones con importadores, analizar precios, logística y estacionalidad, además de cumplir las exigencias establecidas para cada envío.
Panamá ofrece una posición interesante dentro de Centroamérica por su actividad logística y su dependencia de importaciones para abastecer parte de su consumo alimentario. Para Perú, ingresar con tres productos al mismo tiempo permite ampliar su presencia regional y sumar alternativas para cadenas agrícolas con perfiles exportadores muy diferentes.
El volumen que finalmente alcance este nuevo corredor será la próxima variable a seguir. La granada llega respaldada por un crecimiento exportador del 37%, la cebolla por más de 181.000 toneladas despachadas en un año y la papa por el desafío de ampliar una presencia internacional todavía menor.
Después de casi dos años de negociaciones para algunos de estos productos, la puerta sanitaria ya está abierta. Ahora comienza la etapa decisiva: transformar la autorización de Panamá en pedidos, embarques e ingresos para los productores y exportadores peruanos.

