Innovación agrícola

Chile apuesta por la biotecnología para blindar su agricultura frente al cambio climático

Heladas, sequías, lluvias extremas y nuevas plagas impulsan el desarrollo de cultivos más resistentes, mientras Chile fortalece su posición como referente global en biotecnología vegetal.

Ana Silva
Periodista agropecuaria especializada en sostenibilidad, innovación y desarrollo rural en América Latina.

Chile busca consolidar su posición como uno de los principales centros de investigación y desarrollo biotecnológico del hemisferio sur, en un escenario donde el cambio climático está modificando las condiciones productivas del agro. La creciente frecuencia de heladas, lluvias intensas, sequías y la aparición de nuevas plagas están impulsando la búsqueda de cultivos más resistentes y productivos, capaces de sostener la producción de alimentos en condiciones cada vez más exigentes.

Así lo señaló el director ejecutivo de ChileBio, Miguel Ángel Sánchez, quien advirtió que la agricultura enfrenta desafíos crecientes asociados a la variabilidad climática. Según explicó, la biotecnología se ha convertido en una herramienta fundamental para desarrollar variedades vegetales con mayor capacidad de adaptación y garantizar la seguridad alimentaria de las próximas décadas.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cerca del 30% de la producción agrícola mundial se pierde debido a factores climáticos, plagas y enfermedades, una realidad que presiona a los sistemas productivos y obliga a acelerar la innovación.

Cultivos más resistentes para producir en condiciones extremas

La investigación genética se concentra actualmente en desarrollar plantas capaces de tolerar mejor la escasez de agua, las altas temperaturas, las heladas y otros factores ambientales que afectan la productividad agrícola.

Entre los avances ya disponibles figuran variedades de trigo con mayor tolerancia a la sequía y proyectos orientados a obtener especies forestales y frutales con mejor resistencia al frío.

Para Sánchez, la principal pregunta que enfrenta hoy la agricultura es cómo adaptar los cultivos a condiciones climáticas cada vez más variables sin comprometer la producción de alimentos.

La respuesta está llegando de la mano de herramientas biotecnológicas que permiten comprender con mayor precisión el funcionamiento genético de las plantas y acelerar los programas de mejoramiento vegetal.

Un ejemplo reciente es el descubrimiento realizado por investigadores de la Universidad de Toyama, en Japón, quienes identificaron los mecanismos genéticos responsables de la producción de los compuestos que otorgan dulzor natural a la estevia.

Este avance abre la puerta al desarrollo de variedades capaces de generar mayores concentraciones de glucósidos de esteviol utilizando menos recursos productivos, una mejora que podría beneficiar tanto a productores como a la industria alimentaria.

Chile fortalece su papel como centro global de investigación en semillas

El país se ha convertido en un actor estratégico dentro de la cadena mundial de innovación agrícola gracias a sus condiciones geográficas, climáticas y sanitarias, además de una larga experiencia en investigación y producción de semillas.

Según explicó Sánchez, una parte importante de las variedades biotecnológicas que actualmente se comercializan en distintos mercados internacionales han pasado por Chile durante sus etapas de evaluación, multiplicación de semillas o investigación de campo.

Este posicionamiento ha permitido atraer inversiones, desarrollar capacidades científicas y consolidar una red de trabajo entre empresas, universidades y centros de investigación.

El desafío ahora es profundizar ese ecosistema para ampliar las oportunidades de innovación y fortalecer la transferencia tecnológica hacia el sector productivo.

Los especialistas coinciden en que la biotecnología tendrá un papel cada vez más relevante en la agricultura mundial. En un escenario marcado por el cambio climático y la necesidad de producir más alimentos con menos recursos, las nuevas herramientas genéticas aparecen como una de las principales vías para mejorar la productividad, reducir pérdidas y aumentar la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.

Para Chile, esa tendencia representa una oportunidad para consolidar su liderazgo regional en investigación agrícola y convertirse en un polo de desarrollo para las tecnologías que definirán la agricultura del futuro.

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