Chile desarrolla una tecnología para detectar el oídio antes de que afecte la producción de uva
Investigadores avanzan en un kit molecular capaz de identificar tempranamente el oídio en vides, una enfermedad que genera pérdidas económicas y afecta la calidad de la cosecha.
Chile avanza en el desarrollo de una herramienta que podría ayudar a los productores de uva a identificar el oídio (Erysiphe necator) antes de que la enfermedad provoque daños visibles en los viñedos. El proyecto, impulsado por investigadores de la Universidad de Concepción y respaldado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), busca ofrecer un sistema de diagnóstico rápido y preciso que permita actuar a tiempo frente a uno de los principales problemas sanitarios de la viticultura.
La iniciativa responde a una necesidad creciente del sector agrícola: contar con tecnologías que permitan detectar enfermedades en etapas tempranas para reducir pérdidas productivas, optimizar el uso de fitosanitarios y mejorar la rentabilidad de los cultivos.
Actualmente, muchos productores dependen de análisis especializados que requieren laboratorios, equipamiento específico y tiempos de respuesta que pueden retrasar la toma de decisiones. Frente a este escenario, los investigadores trabajan en una alternativa que pueda utilizarse directamente en terreno.
Un diagnóstico rápido para anticiparse a las pérdidas
El proyecto denominado DOVI (Detección de Oídio en Vides) se basa en la tecnología molecular LAMP, una metodología que permite identificar la presencia del patógeno mediante el análisis de material genético.
La principal ventaja de esta herramienta es que podrá ser utilizada fuera de laboratorios especializados, facilitando la detección temprana del hongo responsable de la enfermedad y entregando resultados de manera más rápida que los métodos tradicionales.
El desarrollo es liderado por la Dra. Sofía Valenzuela Águila junto a la Dra. Marisol Vargas, con participación del Centro de Biotecnología, la Facultad de Ciencias Forestales y la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, además de la startup Green Focus Solutions.
Los investigadores informaron que el proyecto ya cuenta con un prototipo funcional validado en laboratorio, un paso clave para avanzar hacia las pruebas en condiciones reales de campo.
Uno de los desafíos más importantes fue asegurar que la herramienta identificara exclusivamente al agente causal del oídio y no otros hongos presentes en los viñedos. Para ello, el equipo desarrolló un cepario con muestras obtenidas en viñedos de las regiones del Biobío y Ñuble, permitiendo comparar distintas especies y fortalecer la precisión del diagnóstico.
Una herramienta con potencial para transformar la sanidad de los viñedos
El oídio es una de las enfermedades más frecuentes en la producción de uva y puede provocar pérdidas significativas tanto en rendimiento como en calidad. Cuando no es detectado a tiempo, afecta hojas, brotes y racimos, comprometiendo el potencial productivo de los viñedos.
Por esta razón, los especialistas consideran que una detección temprana puede marcar una diferencia importante en la estrategia sanitaria de los productores.
Además de mejorar la capacidad de respuesta frente a brotes de la enfermedad, el sistema podría contribuir a una gestión más eficiente de los tratamientos fitosanitarios, favoreciendo aplicaciones más precisas y reduciendo costos operativos.
Los investigadores también validaron partidores específicos que fortalecen la capacidad de la herramienta para reconocer únicamente a Erysiphe necator, aumentando la confiabilidad de los resultados.
Desde el equipo destacan que el apoyo de FIA ha sido fundamental para acelerar el desarrollo de la tecnología y acercarla al sector productivo. El objetivo es que, una vez completadas las etapas de validación comercial, el kit pueda transformarse en una solución accesible para productores de distintos tamaños.
Si logra llegar al mercado, DOVI podría convertirse en una herramienta estratégica para la industria vitivinícola chilena, permitiendo una gestión sanitaria más eficiente y contribuyendo a proteger la productividad y calidad de los viñedos frente a una de las enfermedades más costosas para el sector.

