Innovación Genética

México busca dejar de depender del arroz importado con una apuesta a la genética

Investigadores avanzan en el desarrollo de nuevas variedades de arroz con mayor rendimiento y resistencia para reducir las importaciones y fortalecer la producción nacional.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

México dio un paso importante para fortalecer su producción de arroz con la evaluación de 126 variedades introducidas desde Filipinas, un trabajo desarrollado por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) junto con el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). La iniciativa busca desarrollar materiales con mayor rendimiento y resistencia para reducir la dependencia de las importaciones, que hoy cubren más del 75% del consumo nacional, un dato que explica por qué este proyecto tiene un fuerte impacto económico para el país.

Las evaluaciones se realizaron en la Estación Experimental Tlaltizapán, en Morelos, donde los investigadores analizaron productividad, calidad del grano, altura de planta y tolerancia a enfermedades. La información obtenida permitirá seleccionar los materiales con mejores características para avanzar hacia nuevas generaciones de arroz adaptadas a las distintas regiones productoras.

El proyecto responde a una transformación que sufrió el cultivo durante las últimas décadas. Mientras el consumo interno continuó creciendo, la producción nacional perdió competitividad y el país pasó de abastecer buena parte de su demanda a depender del mercado internacional para garantizar el suministro.

La superficie sembrada refleja esa tendencia. De más de 250.000 hectáreas cultivadas a finales de los años ochenta, México pasó a registrar poco más de 31.000 hectáreas en 2024, con una producción cercana a 220.000 toneladas, cifras que evidencian el retroceso del sector.

Más rendimiento y resistencia para volver a competir

La siguiente etapa del programa consistirá en realizar cruzamientos dirigidos para obtener variedades capaces de combinar alto potencial de rendimiento, mejor calidad comercial, resistencia a enfermedades y adaptación a distintas condiciones climáticas.

Los investigadores consideran que el mejoramiento genético será una herramienta clave para enfrentar desafíos como la escasez de agua, el aumento de los costos de producción y la mayor presión sanitaria que afecta al cultivo.

La información obtenida durante esta primera fase permitirá identificar genes de interés y acelerar el desarrollo de materiales que respondan a las necesidades de los productores, con recomendaciones sustentadas en evidencia científica y validadas en condiciones reales de producción.

Recuperar el arroz nacional también significa fortalecer la seguridad alimentaria

Reducir la dependencia del arroz importado representa mucho más que un objetivo productivo. También implica fortalecer la seguridad alimentaria, generar mayor actividad económica en las regiones arroceras y ofrecer alternativas para que los productores vuelvan a invertir en un cultivo que perdió protagonismo durante las últimas décadas.

El programa integra el trabajo del CIMMYT, el INIFAP, el Gobierno de Morelos y actores de la cadena arrocera dentro del Clúster de Agroinnovación del Sur de México, una iniciativa orientada a acelerar la incorporación de tecnología y conocimiento al sector.

Si los materiales seleccionados confirman su desempeño en las próximas etapas de evaluación, México podría comenzar a recuperar parte de la producción perdida y reducir gradualmente la fuerte dependencia de las importaciones, un cambio que tendría impacto tanto para los productores como para la seguridad alimentaria del país.

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