Chile

La transformación digital que definirá el futuro agrícola de Chile

La crisis climática y la brecha tecnológica obligan al país a repensar su modelo agroproductivo. Expertos impulsan una agricultura más eficiente, sostenible y resiliente.

AgroLatam
AgroLatam es una red de periodistas especializados en agroindustria y agroalimentación en América Latina. Produce contenidos editoriales colectivos sobre producción, mercados, comercio agropecuario, innovación y políticas del sector.

Chile ha construido buena parte de su identidad sobre la agricultura, un sector que no solo abastece de alimentos, sino que sostiene el empleo, las exportaciones y el desarrollo territorial. Sin embargo, enfrenta uno de sus mayores desafíos: la adaptación tecnológica ante el cambio climático y la escasez de agua.

Según la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), el 34 % de los agricultores chilenos no invierte en equipamiento tecnológico, y quienes lo hacen suelen renovar sus equipos cada cinco años o más. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) agrega que el 70 % de las pymes agrícolas mantiene bajos niveles de digitalización, lo que limita la competitividad y la capacidad de cumplir con los estándares internacionales de eficiencia, trazabilidad y sostenibilidad.

En un contexto de crisis climática, alza de costos e incertidumbre global, la falta de inversión tecnológica pone en riesgo la capacidad del país para sostener su liderazgo agroexportador. Las preguntas son inevitables: ¿cómo mantener el motor agrícola activo sin incorporar herramientas como la inteligencia artificial, los drones o los sistemas de riego inteligente?

Tecnología e innovación para una agricultura resiliente

La evidencia es contundente. La incorporación de drones para el monitoreo de cultivos permite reducir pérdidas por plagas y mejorar el rendimiento. A nivel global, se utilizan más de 300 mil unidades, y en Chile su adopción crece aceleradamente, según el informe "Tecnologías y empleo en la agricultura: contextos globales y regionales" del Observatorio Laboral Araucanía.

Los sensores de humedad y nutrientes entregan información en tiempo real, facilitando decisiones de riego y fertilización más precisas. Por su parte, la analítica predictiva y la inteligencia artificial (IA) anticipan escenarios climáticos y ayudan a planificar la producción frente a eventos extremos.

La urgencia es evidente: se estima que hacia 2030 el mundo enfrentará un déficit del 40 % entre oferta y demanda de agua, lo que hace imprescindible masificar tecnologías de riego eficiente y reutilización hídrica.

Desde la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de la Información (ACTI) se propone una política pública intersectorial entre el Ministerio de Economía y el de Agricultura que incentive la adopción tecnológica en el campo, reduzca costos y promueva la productividad rural.

El documento de posición de ACTI subraya la necesidad de financiar líneas de investigación aplicada en agricultura digital y establecer marcos regulatorios que promuevan la innovación sin sobrerregulación, permitiendo que la inteligencia artificial se convierta en un verdadero motor de productividad agrícola.

"La agricultura chilena puede ser un laboratorio de innovación tecnológica si se crean las condiciones adecuadas", sostiene el gremio. Ello implica fortalecer la formación de talento especializado y promover la colaboración entre universidades, startups agrotech y productores.

Digitalización: una oportunidad para la inclusión y el desarrollo territorial

Más allá de la eficiencia, la digitalización también es una herramienta para democratizar las oportunidades rurales. Los sistemas de monitoreo remoto, el acceso a plataformas colaborativas y el comercio electrónico agroalimentario permiten que productores de zonas apartadas se conecten directamente con los mercados nacionales e internacionales.

Esta conexión puede descentralizar la economía agrícola, impulsar el desarrollo local y crear nuevas fuentes de empleo en regiones que históricamente han dependido de cultivos tradicionales. En ese sentido, la tecnología no solo moderniza la agricultura, sino que también la hace más inclusiva y sostenible.

La agricultura del futuro chileno no puede construirse de espaldas a la transformación digital. Requiere inversión en talento, políticas públicas inteligentes y una alianza firme entre el Estado, la empresa y la academia. Los países que hoy lideran el cambio tecnológico en el agro -como Israel, Países Bajos o Australia- lo lograron equilibrando protección e impulso a la innovación.

Chile tiene la oportunidad de seguir ese camino. Apostar por la digitalización no es un lujo, sino una necesidad estratégica para asegurar la resiliencia productiva y el bienestar rural en las próximas décadas.

Si algo ha demostrado la historia agrícola del país es su capacidad de adaptarse. Hoy, esa adaptación se llama transformación digital, y el desafío no es menor: decidir a tiempo si la tecnología será un aliado o una oportunidad perdida.

© AgroLatam. Todos los derechos reservados. Queda prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.
Esta nota habla de: