Chile apuesta a drones y riego inteligente para transformar la ganadería
Un proyecto en Valparaíso incorpora tecnología de precisión para mejorar forrajes, ahorrar agua y aumentar la productividad en sistemas ganaderos.
Chile puso en marcha un proyecto tecnológico en la Región de Valparaíso para mejorar la producción forrajera y ganadera, con una inversión superior a $200 millones y foco en el uso de drones, sensores y riego de precisión, en respuesta a la escasez hídrica y el aumento de costos productivos.
La iniciativa, liderada por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) a través de su sede La Cruz, beneficiará directamente a 10 productores, abarcando más de 1.000 hectáreas y cerca de 3.000 cabezas de ganado, en una de las zonas más afectadas por la falta de agua.
El proyecto forma parte del Programa de Absorción Tecnológica para la Innovación (PATI), financiado por Corfo, y apunta a reducir brechas tecnológicas en sistemas productivos clave para la cadena láctea y cárnica.
Tecnología aplicada para enfrentar la escasez hídrica y bajar costos
El diagnóstico inicial reveló limitaciones estructurales en los predios: uso de riego por surco con pérdidas de hasta 70% del agua, decisiones basadas en observación visual y escasa incorporación de herramientas digitales.
El proyecto propone una intervención personalizada, adaptada a cada productor, con foco en mejorar la eficiencia en el uso de recursos.Entre las tecnologías incorporadas se destacan sistemas de riego tecnificado -como goteo subterráneo- combinados con sensores de humedad, que permiten definir con precisión cuándo y cuánto regar. Esta información transforma la gestión del agua, pasando de decisiones empíricas a un manejo basado en datos.
También se incorporan drones de aplicación para fertilización y fitosanidad, que permiten operar en cualquier etapa del cultivo y mejorar la eficiencia de los insumos en torno a un 20%, reduciendo además la exposición de los trabajadores.
A esto se suma el uso de tractores con piloto automático, que optimizan labores como siembra y preparación de suelos, generando ahorros de combustible, y equipos como carros compostadores que mecanizan tareas tradicionalmente manuales.
El monitoreo se completa con drones equipados con cámaras multiespectrales capaces de detectar estrés hídrico o deficiencias nutricionales antes de que sean visibles, junto con sensores fisiológicos que permiten evaluar la respuesta de las plantas en tiempo real.
El proyecto se desarrollará en dos etapas. En una primera fase se realizarán jornadas de difusión, diagnósticos y unidades demostrativas abiertas, donde se compararán tecnologías en condiciones reales de campo.
En la segunda etapa, los productores implementarán las soluciones en sus predios con acompañamiento técnico durante toda una temporada, midiendo indicadores clave como ahorro de agua, aumento de producción forrajera, consumo de combustible y costos operativos.
El objetivo es generar información concreta y validada en terreno que permita demostrar el impacto económico de estas herramientas y facilitar su adopción a mayor escala.
Más allá de los resultados individuales, la iniciativa busca fortalecer la competitividad y resiliencia del sector ganadero, en un contexto donde la disponibilidad de agua y la eficiencia productiva se vuelven factores determinantes.
Desde el INIA destacan que el enfoque combina investigación aplicada con trabajo directo en campo, lo que permite acelerar la adopción tecnológica en sistemas productivos que históricamente han tenido menor acceso a innovación.

