Tecnología

Granjas inteligentes disparan la producción de setas en China

La agricultura indoor revoluciona el cultivo de hongos en China, con producción todo el año y fuerte salto en volumen y eficiencia.

AgroLatam
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La producción de setas en China está entrando en una nueva fase impulsada por granjas inteligentes en interiores, que permiten cultivar durante todo el año y aumentar significativamente los volúmenes. En la provincia de Zhejiang, uno de los polos emergentes, esta transformación ya se traduce en un salto productivo y en una mayor diversificación de especies.

El cambio responde a la adopción de sistemas automatizados que controlan temperatura, humedad y niveles de luz, factores críticos para el desarrollo de hongos. Bajo este modelo, los productores logran estabilizar la producción y reducir la dependencia del clima, un aspecto que históricamente condicionaba la actividad.

En Quzhou, empresas del sector ya alcanzan producciones anuales superiores a 20.000 toneladas de enoki, una de las variedades más consumidas en Asia. Este desempeño refleja el impacto directo de la digitalización en la eficiencia productiva.

Más volumen, nuevas especies y un mercado en expansión

El avance de la agricultura indoor también está ampliando el mapa productivo. Variedades que antes solo crecían en regiones específicas ahora pueden cultivarse en ambientes controlados, como ocurre con ciertos hongos de alto valor que tradicionalmente se producían en zonas montañosas del suroeste chino.

El resultado es un crecimiento sostenido del sector. Solo en Quzhou, la producción de hongos comestibles alcanzó las 49.100 toneladas en 2025, consolidando a la región como un centro relevante dentro de la industria.

A nivel global, el mercado de hongos muestra una tendencia al alza, impulsado por la demanda de alimentos saludables y el desarrollo de proteínas alternativas. En este escenario, China refuerza su posición como principal productor mundial, con una participación dominante en la oferta global.

El desarrollo de granjas verticales también responde a desafíos estructurales del país, como la limitada disponibilidad de tierras agrícolas y la necesidad de abastecer a grandes centros urbanos. La producción en ambientes controlados permite optimizar el uso del espacio y acercar la oferta a los mercados de consumo, reduciendo costos logísticos.

Además, la incorporación de tecnologías como sensores inteligentes, monitoreo en tiempo real y automatización de procesos mejora la trazabilidad y reduce pérdidas, factores cada vez más valorados en las cadenas agroalimentarias.

El avance de este modelo confirma una tendencia más amplia: la integración entre tecnología y producción agrícola. En el caso de China, la apuesta por la agricultura inteligente no solo busca aumentar la productividad, sino también garantizar estabilidad en el suministro y responder a una demanda creciente, en un mercado que evoluciona hacia sistemas más eficientes y controlados.

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