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Drones convierten los criterios ESG en datos medibles en el agro

La agricultura de precisión avanza en el agronegocio con drones que registran operaciones, reducen insumos y permiten demostrar prácticas sostenibles con datos verificables.

AgroLatam
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La agenda ESG (Ambiental, Social y de Gobernanza) gana terreno en la agroindustria a medida que los productores adoptan tecnologías capaces de demostrar con datos las prácticas sostenibles en el campo. En ese proceso, los drones agrícolas se están consolidando como una de las herramientas más relevantes para transformar la sostenibilidad en información medible, trazable y auditable.

El uso de estas plataformas aéreas forma parte de la evolución de la agricultura de precisión y de la llamada Agricultura 5.0, un modelo productivo que combina tecnología digital, eficiencia operativa y responsabilidad ambiental. Más allá de ejecutar tareas específicas, los drones permiten registrar con alto nivel de detalle cómo, dónde y cuándo se realizan las operaciones agrícolas, generando datos que luego pueden analizarse para mejorar la gestión de los cultivos.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el uso de tecnologías digitales en la agricultura es clave para reducir el impacto ambiental de la producción, optimizar el uso de recursos naturales y fortalecer la resiliencia de los sistemas agrícolas. La organización sostiene que la medición de datos se ha convertido en un componente central para conciliar la seguridad alimentaria con los objetivos de sostenibilidad.

En América Latina, y particularmente en países con fuerte actividad agrícola, este proceso cobra mayor importancia en un contexto de creciente presión por la transparencia ambiental. Inversionistas, compradores internacionales, entidades financieras y aseguradoras están comenzando a exigir evidencia concreta de buenas prácticas, reemplazando declaraciones generales por indicadores verificables.

Investigaciones realizadas por centros de investigación agrícola indican que la aplicación localizada de insumos basada en datos puede reducir significativamente el uso de pesticidas, disminuyendo los riesgos de contaminación del suelo, del agua y de la biodiversidad. Los drones cumplen un papel central en este esquema al permitir pulverizaciones más precisas, dirigidas y controladas.

Además del ahorro de insumos, los drones generan un historial detallado de las operaciones agrícolas, lo que fortalece la gobernanza ambiental dentro de las explotaciones. Los registros incluyen información sobre las áreas tratadas, los volúmenes aplicados y la frecuencia de las aplicaciones, datos que luego pueden integrarse en auditorías, certificaciones o reportes de sostenibilidad.

Este nivel de trazabilidad también contribuye a la protección de los recursos naturales. La aplicación dirigida permite reducir la deriva de agroquímicos, limitar impactos en zonas sensibles y mejorar el manejo del suelo y del agua, factores centrales dentro del componente ambiental de ESG.

El impacto de esta tecnología también se extiende al plano social. Al reducir la necesidad de pulverización manual, los drones disminuyen la exposición de los trabajadores agrícolas a productos químicos, mejorando las condiciones de seguridad laboral en el campo.

En el ámbito de la gobernanza, los datos generados por estas herramientas aportan mayor transparencia y control en la gestión agrícola. La digitalización de las operaciones facilita la planificación, el monitoreo y la rendición de cuentas frente a socios comerciales, instituciones financieras y organismos de certificación.

La influencia de estas tecnologías también comienza a observarse en el mercado. Instituciones financieras, aseguradoras y compradores internacionales están empezando a valorar explotaciones agrícolas que puedan demostrar sus prácticas sostenibles mediante datos verificables. Esto puede influir en el acceso al crédito, las condiciones comerciales y la participación en cadenas globales de suministro.

El potencial de los drones se amplía aún más cuando se integran con otras herramientas tecnológicas, como imágenes satelitales, sensores de suelo y plataformas de gestión agrícola. Este ecosistema de datos permite monitorear continuamente los sistemas productivos y ajustar rápidamente las estrategias de manejo.

En la práctica, la incorporación de drones está impulsando un cambio estructural en la forma en que la agroindustria aborda los criterios ESG, reemplazando el discurso general sobre sostenibilidad por evidencia técnica basada en información concreta.

La producción agrícola del futuro, coinciden especialistas del sector, será aquella capaz de combinar eficiencia productiva, respeto ambiental y transparencia en la gestión, utilizando datos para demostrar el impacto real de las prácticas implementadas en el campo.

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