El Salvador reduce pérdidas agrícolas con tecnología climática ZARC
Productores mejoran sus siembras y ajustan calendarios gracias a una herramienta científica que integra clima, suelos y cultivos en zonas vulnerables.
Productores de El Salvador lograron reducir pérdidas agrícolas y mejorar la planificación de sus cultivos en los últimos tres años gracias a la implementación de la Zonificación Agrícola de Riesgo Climático (ZARC), una herramienta impulsada por la FAO y el Gobierno de Brasil que permite tomar decisiones más precisas frente a la variabilidad climática. La adopción de este sistema resulta relevante en un contexto marcado por sequías recurrentes e irregularidad en las lluvias, que afectan la estabilidad productiva del país.
El proyecto se desarrolló en coordinación con instituciones locales y países del Corredor Seco Centroamericano, con foco en fortalecer la resiliencia de la agricultura familiar. En el caso salvadoreño, el trabajo contó con el respaldo técnico del CENTA, organismo clave en la transferencia de tecnología hacia los productores.
Durante la ejecución, se capacitaron más de 130 técnicos y se generaron más de 190 mapas climáticos, integrando datos de suelos, clima y cultivos, lo que permitió mejorar la toma de decisiones a nivel territorial. Esta información se traduce en recomendaciones concretas sobre qué sembrar, cuándo hacerlo y en qué condiciones.
Ajustes en siembra y manejo para enfrentar el clima
La validación de la herramienta se realizó en condiciones reales mediante 120 parcelas piloto en 30 municipios de Guatemala, El Salvador y Honduras, donde las familias agricultoras incorporaron prácticas orientadas a reducir riesgos. Entre ellas se destacan el uso de pluviómetros, semillas mejoradas y variedades criollas, además de cambios en la gestión de los cultivos.
Uno de los avances más significativos fue la reprogramación de las fechas de siembra de granos básicos como maíz, frijol y sorgo, desplazándolas hacia períodos con menor exposición a eventos climáticos adversos. Esta estrategia permitió mejorar el desarrollo de los cultivos y reducir pérdidas productivas.
Los agricultores salvadoreños lograron mejorar la productividad y estabilizar sus ingresos, al contar con información más precisa sobre el comportamiento climático en sus zonas. La herramienta no solo aporta previsibilidad, sino que también facilita una planificación más eficiente de los recursos disponibles.
Integración institucional y participación de mujeres rurales
El proyecto también tuvo un impacto en la organización del sistema productivo, con la incorporación de la ZARC como referencia técnica en la planificación agrícola nacional. Esto permite alinear decisiones tanto a nivel gubernamental como en el campo, fortaleciendo la articulación entre políticas públicas y prácticas productivas.
Otro de los ejes fue la inclusión, con más de 80 mujeres rurales capacitadas en el uso de la herramienta y en prácticas vinculadas a la seguridad alimentaria, ampliando su participación en la toma de decisiones productivas.
Desde la FAO destacaron el enfoque de cooperación utilizado. El representante del organismo en Guatemala, Rafael Zavala, señaló que el proceso se basó en el intercambio de conocimiento y en la adaptación a cada territorio, con resultados que responden a desafíos compartidos en la región.
Con estos avances, la experiencia de El Salvador se posiciona como un modelo replicable dentro del Corredor Seco, donde la gestión del riesgo climático se vuelve determinante para sostener la producción agrícola y garantizar el abastecimiento de alimentos.

