Tecnologías de "emisiones negativas" podrían llevar la huella del etanol brasileño a cero
Un estudio de Embrapa y Unicamp muestra que BECCS y el biocarbón pueden transformar el etanol en uno de los combustibles más limpios del mundo.
Brasil está ante una oportunidad decisiva para convertir su etanol de caña en un combustible de baja -o incluso negativa- huella de carbono, según una investigación realizada por Embrapa Meio Ambiente y la Universidad de Campinas (Unicamp).
El estudio analizó el potencial de dos tecnologías clave: la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS) y la aplicación de biocarbón en suelos agrícolas. Ambas podrían multiplicar los beneficios ambientales de RenovaBio, la política nacional de biocombustibles.
Los científicos demuestran que, si estas tecnologías se implementaran a gran escala, el etanol brasileño podría reducir su intensidad de carbono hasta niveles cercanos a cero e incluso presentar valores negativos, algo inédito para un biocombustible comercial.
¿Cómo funcionan estas tecnologías?
BECCS captura el CO biogénico liberado durante la fermentación del jugo de caña y en la combustión del bagazo y la paja utilizados para generar energía en los ingenios. Ese CO se inyecta en formaciones rocosas subterráneas, donde queda almacenado de forma segura.
En Brasil, la empresa FS es pionera en su aplicación en plantas de etanol de maíz, pero la caña aún no ha incorporado este proceso.
El biocarbón -o biochar- se produce mediante la pirólisis de residuos vegetales como bagazo o paja. Al aplicarse al suelo, actúa como un reservorio de carbono estable, mejora la estructura del suelo y puede reducir emisiones de óxido nitroso, uno de los gases de efecto invernadero más potentes.
Qué cambiaría para el etanol
Según el estudio, el etanol hidratado brasileño tiene actualmente una intensidad de carbono de 32,8 gCOe/MJ.
Con BECCS aplicado solo a la fermentación, esa cifra bajaría a 10,4 gCOe/MJ.
Con biocarbón: 15,9 gCOe/MJ.
Pero el escenario más ambicioso -captura en fermentación + captura en combustión- permitiría alcanzar hasta -81,3 gCOe/MJ, convirtiendo al etanol en un combustible que remueve más carbono del que emite.
Aunque la tecnología está avanzada, ninguna de las más de 300 plantas certificadas por RenovaBio la utiliza actualmente.
Los costos explican la brecha:
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BECCS cuesta entre 100 y 200 USD/tCO.
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El biocarbón ronda los 427 USD/t.
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Los créditos CBIO generan apenas 20 USD/tCO.
Es decir, el incentivo financiero no alcanza para justificar inversiones masivas.
En países como Estados Unidos, el crédito fiscal 45Q remunera hasta 180 USD/tCO, lo que acelera la adopción de proyectos de captura. El estudio indica que Brasil necesitaría mecanismos similares, líneas de financiamiento e integración al mercado voluntario de carbono.
Bioenergía: dos frentes para capturar carbono
La investigadora Nilza Patrícia Ramos explica que la captura durante la fermentación es la vía más prometedora: el CO producido es puro y fácil de capturar. La captura en la combustión, en cambio, enfrenta costos más altos e infraestructura más compleja, incluyendo transporte y almacenamiento geológico.
También se necesitan estudios geológicos más detallados para identificar zonas seguras y adecuadas para almacenar CO de forma permanente.
Biocarbón: beneficios y limitaciones
El investigador Cristiano Andrade detalla que el biocarbón secuestra 1,42 tCOe por tonelada aplicada y puede mejorar la fertilidad.
El estudio evaluó aplicaciones de 1 t/ha -viable hoy con los residuos de caña- y 4 t/ha como límite máximo.
Sin embargo, advierte que dosis excesivas pueden afectar negativamente la fertilidad del suelo y aumentar las emisiones de CO en algunos casos.
Incluso sin estas tecnologías, el etanol ya tiene menor huella que la gasolina.
Pero con BECCS y biocarbón, puede llegar a superar el desempeño climático de vehículos eléctricos, considerando la matriz energética promedio de Brasil.
Si todas las plantas certificadas de RenovaBio adoptaran BECCS y biocarbón, Brasil podría generar hasta 197 MtCOe en créditos: el equivalente al 12% de las emisiones nacionales de 2022.
El escenario considerado más realista -BECCS en fermentación- capturaría 20 MtCOe/año, es decir, alrededor de 75.000 toneladas por planta.
Esto sería decisivo para que Brasil alcance sus metas climáticas: reducir emisiones netas a 1.200 MtCOe en 2030, unos 500 Mt menos que en 2022.
Los científicos concluyen que Brasil tiene todas las condiciones técnicas para liderar los combustibles de emisiones negativas, pero el futuro dependerá de políticas públicas capaces de convertir esta ventaja tecnológica en competitividad internacional.

