Innovación agrícola

El IICA apuesta por biotecnología, genética e innovación para transformar el agro de América

El organismo presentó una estrategia centrada en ciencia, emprendimiento y nuevas tecnologías para aumentar la productividad, fortalecer la seguridad alimentaria y enfrentar el cambio climático.

Ana Silva
Periodista agropecuaria especializada en sostenibilidad, innovación y desarrollo rural en América Latina.

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) presentó una hoja de ruta que coloca a la innovación, la ciencia y la tecnología en el centro del desarrollo agrícola de las Américas. La iniciativa, impulsada por el nuevo director general del organismo, Muhammad Ibrahim, busca acelerar la adopción de herramientas como la biotecnología, la edición genética, la mejora de semillas y el desarrollo de nuevas razas animales para aumentar la productividad y fortalecer la resiliencia de los sistemas agroalimentarios frente a los desafíos climáticos.

La estrategia fue presentada durante el lanzamiento de un futuro centro de innovación agrícola y marca el inicio de una nueva etapa para el organismo regional, que pretende impulsar una agricultura más competitiva, sostenible y conectada con los avances científicos.

Según el IICA, la transformación del agro exigirá una mayor incorporación de conocimiento, tecnología y emprendimiento, especialmente en un contexto donde el crecimiento de la demanda mundial de alimentos convive con eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.

Ciencia y tecnología como motores de la nueva agricultura

La nueva visión del organismo se apoya en cuatro grandes pilares: ciencia e innovación, comercio y agronegocios, recursos naturales y biodiversidad, y cambio climático y bioseguridad.

Dentro de este esquema, la incorporación de tecnologías avanzadas aparece como una herramienta fundamental para mejorar la eficiencia productiva y reducir vulnerabilidades.

La agenda contempla el impulso a investigaciones vinculadas con la edición genética, el mejoramiento de semillas, el desarrollo de materiales vegetales más resistentes y la incorporación de herramientas biotecnológicas que permitan producir más alimentos utilizando menos recursos.

El objetivo es que los países de la región puedan aumentar la productividad agrícola sin comprometer la sostenibilidad de sus sistemas productivos.

La estrategia también reconoce la necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta frente a amenazas sanitarias que afectan a la agricultura y la ganadería, incluyendo enfermedades transfronterizas que pueden alterar el comercio internacional y comprometer la producción de alimentos.

En este sentido, la bioseguridad se convierte en una pieza central para proteger cadenas productivas cada vez más integradas a nivel regional.

Jóvenes, emprendimiento y nuevos negocios para el campo

Uno de los aspectos más destacados del plan es la búsqueda de una mayor participación de jóvenes en las actividades vinculadas al agro.

El IICA considera que la innovación puede convertirse en una herramienta clave para atraer nuevas generaciones al sector mediante programas de emprendimiento, incubadoras de negocios y desarrollo de startups orientadas a resolver desafíos agrícolas.

La intención es generar un ecosistema donde la agricultura deje de ser vista únicamente como producción primaria y se consolide como un espacio de oportunidades para la creación de empresas, servicios tecnológicos y soluciones innovadoras.

El comercio también ocupa un lugar prioritario dentro de la agenda del organismo. La creciente circulación internacional de productos agrícolas exige mejorar la coordinación regional para enfrentar desafíos vinculados a plagas, enfermedades y barreras sanitarias que afectan el acceso a los mercados.

La experiencia reciente con enfermedades como la influenza aviar o la peste porcina africana demuestra la importancia de contar con sistemas de vigilancia y prevención capaces de proteger tanto la producción como el comercio agroalimentario.

En este escenario, el IICA considera que América Latina tiene una oportunidad única para consolidarse como una potencia agroalimentaria global. Sin embargo, alcanzar ese objetivo requerirá una mayor integración entre ciencia, tecnología, empresas y productores.

La creación de nuevos polos de innovación y la cooperación con instituciones de investigación de referencia internacional forman parte de una estrategia que busca acelerar la modernización del agro y preparar a la región para competir en un mercado cada vez más exigente.

Para el organismo, el futuro de la agricultura estará definido por la capacidad de innovar. Y quienes logren incorporar más rápidamente conocimiento, tecnología y talento serán quienes lideren la próxima etapa de crecimiento del sector agropecuario en las Américas.

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