La red que envuelve el forraje cambia: menos pérdidas y menos plástico
Nuevos materiales mejoran el empacado de las pacas y buscan reducir los residuos plásticos, aunque su reciclaje todavía enfrenta dificultades.
La industria de insumos agrícolas aceleró durante 2025 y 2026 el desarrollo de redes para pacas más resistentes, reciclables y compostables, una transformación que responde al interés de los ganaderos por conservar mejor el forraje, reducir interrupciones durante el empacado y disminuir los residuos plásticos generados en las explotaciones.
La red utilizada para envolver pacas redondas puede parecer un insumo menor frente a la maquinaria de cosecha, pero influye directamente en la compactación, la estabilidad y la manipulación del alimento. Una envoltura uniforme permite formar pacas más firmes, facilita su traslado y reduce el desprendimiento de hojas y tallos durante el almacenamiento.
Las mejoras recientes se concentran en la resistencia a la tracción, la protección frente a la radiación ultravioleta, la cobertura de borde a borde y la compatibilidad con rotoenfardadoras de alta capacidad. El objetivo es conseguir una aplicación rápida y uniforme, evitando roturas que obliguen a detener el trabajo durante períodos en los que cada hora resulta importante.
La innovación también intenta resolver un problema ambiental persistente. La mayoría de las redes convencionales se fabrica con polipropileno, un plástico liviano y resistente que puede permanecer durante años en el ambiente cuando no se recoge y elimina correctamente.
Una paca bien formada protege mejor el alimento
El uso de red redujo el tiempo necesario para completar cada paca frente a otros sistemas de atado. Al necesitar menos vueltas para asegurar el material, la máquina puede expulsar la paca y continuar trabajando con mayor rapidez.
Esta diferencia adquiere importancia en explotaciones grandes o cuando se aproxima una lluvia. Una menor cantidad de interrupciones permite retirar el forraje del campo más rápido y reduce su exposición a condiciones que pueden deteriorar su calidad.
La cobertura uniforme también ayuda a mantener la forma cilíndrica y evita que los bordes se desarmen durante el transporte. Las pacas estables pueden manipularse, apilarse y distribuirse con menor pérdida de material.
Una mayor densidad reduce los espacios por los que puede ingresar agua, pero la red no vuelve impermeable a la paca. El resultado final depende del nivel de humedad del forraje al momento del empacado, la densidad conseguida, el lugar de almacenamiento y el tiempo durante el cual permanecerá a la intemperie.
Las pacas guardadas al aire libre deben colocarse sobre superficies con buen drenaje y separarse para permitir la circulación del aire. El contacto prolongado con suelo húmedo puede provocar pérdidas en las capas inferiores, incluso cuando la red fue aplicada correctamente.
Tampoco debe confundirse la red para heno seco con la película plástica utilizada para producir forraje ensilado. La primera sostiene y protege la forma de la paca, mientras que la película crea una barrera destinada a limitar el ingreso de oxígeno y permitir la fermentación.
Para los sistemas ganaderos de América Latina, una mejor conservación ayuda a mantener reservas para los períodos de sequía, frío o menor crecimiento de las pasturas. Preservar el valor nutritivo del alimento también reduce la necesidad de comprar suplementos durante los meses de menor disponibilidad.
El plástico obliga a revisar cómo se eliminan las redes
La resistencia que convierte al polipropileno en un material útil durante el almacenamiento también dificulta su tratamiento después del uso. Las redes retiradas suelen contener restos de forraje, barro y piedras, lo que complica su limpieza y reduce las posibilidades de reciclaje.
Aunque algunos materiales son técnicamente reciclables, eso no garantiza que exista un sistema local capaz de recibirlos. En numerosas regiones productivas, las redes usadas terminan en vertederos porque los programas de recuperación de plásticos agrícolas son escasos o no aceptan materiales contaminados.
La quema no es una alternativa segura. Además de liberar sustancias perjudiciales, elimina un residuo que podría recuperarse cuando existe infraestructura adecuada. Abandonar las redes en el campo también puede afectar a la fauna, enrollarse en maquinaria o ser ingerido accidentalmente por los animales.
Por esa razón, la red debe retirarse completamente antes de suministrar la paca. El material convencional puede acumularse en el aparato digestivo del ganado y causar lesiones. Incluso las nuevas alternativas de origen biológico no deben considerarse comestibles sin evaluaciones específicas que demuestren su seguridad.
Los desarrollos más recientes incluyen redes fabricadas con fibras vegetales y biopolímeros capaces de degradarse mediante la actividad de microorganismos. Algunas opciones ya se comercializan como compostables y fueron diseñadas para mantener su resistencia durante el almacenamiento antes de iniciar la degradación bajo condiciones determinadas.
El reto consiste en equilibrar dos propiedades opuestas: la red debe soportar la presión de la paca, el transporte, la radiación solar y la humedad, pero también debe desintegrarse después de cumplir su función. Si pierde resistencia demasiado pronto, puede comprometer el alimento; si no se degrada de manera adecuada, conserva los mismos problemas del plástico tradicional.
También se desarrollan productos con contenido plástico reciclado y diseños que utilizan menos materia prima sin reducir la resistencia. Estas soluciones pueden disminuir el consumo de polímeros vírgenes, aunque necesitan circuitos de recolección para evitar que el material vuelva a terminar como residuo.
Antes de elegir una red, el productor debe considerar la compatibilidad con la rotoenfardadora, la resistencia, la cantidad de metros por rollo, la cobertura lateral, el tipo de forraje y el período previsto de almacenamiento. El precio por rollo no permite evaluar por sí solo el costo real del empacado.
Una red que reduce roturas, aplica menos vueltas y conserva mejor la paca puede compensar un precio inicial mayor. Sin embargo, las alternativas compostables deberán demostrar que ofrecen un rendimiento estable bajo diferentes temperaturas, niveles de humedad y sistemas de almacenamiento.
La evolución de estos materiales muestra que la sostenibilidad del forraje no termina en el cultivo ni en la maquinaria. También alcanza a los insumos utilizados para conservarlo y a la forma en que se gestionan una vez retirados de las pacas.

