El hallazgo que podría cambiar el cultivo de maíz en tierras salinizadas
Un estudio entre Brasil y EE.UU. encontró arqueas extremófilas capaces de mejorar el desarrollo del maíz bajo estrés salino y abrir nuevas opciones para bioinsumos agrícolas.
La salinización de los suelos se convirtió en uno de los principales desafíos para la agricultura global, especialmente en regiones donde el riego intensivo y el cambio climático aceleran la degradación de las tierras productivas. En ese escenario, una investigación liderada por la estatal brasileña Embrapa junto con la Universidad de Brandeis, en Estados Unidos, identificó microorganismos capaces de aumentar la tolerancia del maíz al exceso de sal, un hallazgo que podría impulsar una nueva generación de bioinoculantes agrícolas.
El trabajo, publicado en la revista científica Environmental Microbiome, reveló que ciertas arqueas extremófilas logran colonizar la rizosfera del maíz y favorecer el crecimiento de las plantas incluso bajo condiciones severas de salinidad. Para los investigadores, el descubrimiento representa una alternativa biotecnológica frente a un problema que afecta millones de hectáreas agrícolas en el mundo.
Los microorganismos fueron aislados de las raíces de Atriplex nummularia, una planta adaptada naturalmente a ambientes salinos y utilizada en procesos de fitorremediación. Luego de ser cultivadas en laboratorio, las arqueas fueron inoculadas en plantas de maíz para evaluar su comportamiento bajo diferentes niveles de estrés salino.
Atriplex nummularia es una especie adaptada a ambientes salinos y fue utilizada por los investigadores para aislar arqueas con potencial agrícola.
Los resultados mostraron que las plantas tratadas desarrollaron mayor biomasa, crecimiento más vigoroso y mejor conservación de clorofila en comparación con aquellas no inoculadas. Incluso en ambientes con alta concentración de sal, las arqueas lograron mantener una interacción positiva con el cultivo.
Una posible vía para bioinsumos en áreas degradadas
El estudio también confirmó mediante análisis de qPCR del gen 16S rRNA que las arqueas colonizaron efectivamente la rizosfera del maíz. Los científicos observaron además que la abundancia microbiana aumentó a medida que se incrementaba la salinidad, lo que refuerza el potencial adaptativo de estos microorganismos.
Para Embrapa, el hallazgo abre la puerta al desarrollo de bioinoculantes orientados a recuperar productividad en suelos degradados por sales, una problemática creciente en distintas regiones agrícolas de América Latina y otras zonas áridas del planeta.
Actualmente, el maíz es considerado un cultivo sensible a la acumulación de sal en el suelo, condición que limita la absorción de agua y nutrientes, afecta el desarrollo radicular y reduce los rindes. Por eso, la posibilidad de utilizar microorganismos adaptados a ambientes extremos aparece como una herramienta estratégica para sostener la producción en áreas comprometidas.
Los investigadores sostienen que todavía serán necesarios nuevos ensayos a campo para validar la eficacia de las arqueas en condiciones comerciales. Sin embargo, los primeros resultados ya despertaron interés dentro del sector biotecnológico y de empresas vinculadas a bioinsumos agrícolas.

