Perú avanza con reglas para edición genética y abre debate en el agro
El gobierno peruano aprobó nuevas directrices para evaluar organismos editados genéticamente. La medida podría acelerar la innovación agrícola y el desarrollo de cultivos.
Perú dio un paso relevante en materia de biotecnología agrícola al aprobar nuevas directrices para evaluar organismos obtenidos mediante técnicas modernas de edición genética, una decisión que podría abrir nuevas oportunidades para la investigación y el desarrollo de cultivos más eficientes, resistentes y adaptados al cambio climático.
La medida fue establecida por el Ministerio del Ambiente, que definió criterios científicos para determinar cuándo un organismo desarrollado con herramientas de edición genética debe considerarse un organismo vivo modificado dentro del marco de la legislación vigente. La normativa busca actualizar el sistema de bioseguridad ante los avances tecnológicos que permiten modificar el genoma de los cultivos con mayor precisión que las técnicas tradicionales.
Uno de los puntos centrales de la regulación es diferenciar los organismos editados genéticamente de los transgénicos convencionales. Las nuevas técnicas, como CRISPR y otras herramientas de edición genómica, permiten realizar cambios puntuales sin introducir ADN de otras especies, lo que en algunos casos genera modificaciones similares a las que podrían ocurrir de forma natural.
La resolución establece un procedimiento técnico para evaluar cada caso de manera individual, lo que permitirá a las autoridades determinar si el organismo debe ser regulado como OVM o si queda fuera de esa categoría. Este enfoque busca dar mayor claridad al sistema regulatorio y facilitar el trabajo de instituciones científicas, universidades y empresas que desarrollan innovación en el sector agrícola.
El cambio es significativo en el contexto peruano, donde se mantiene vigente la moratoria al cultivo de organismos transgénicos, prorrogada hasta 2035. Con este nuevo esquema, el país intenta adaptarse a los avances internacionales sin modificar el marco legal existente, permitiendo analizar las nuevas tecnologías con criterios científicos más actualizados.
Especialistas del sector señalaron que la edición genética abre posibilidades importantes para mejorar la productividad y la sostenibilidad de la agricultura. Entre las aplicaciones más relevantes se encuentran el desarrollo de cultivos con mayor resistencia a plagas y enfermedades, variedades más eficientes en el uso del agua y los nutrientes, y plantas con mejor rendimiento en condiciones climáticas adversas.
Estas herramientas también pueden contribuir a mejorar la calidad de los productos agrícolas y a reducir el uso de insumos, un aspecto cada vez más valorado en los mercados internacionales. En países con fuerte orientación exportadora, la adopción de nuevas tecnologías resulta clave para mantener la competitividad.
La actualización normativa también acerca a Perú a la tendencia internacional. En los últimos años, varios países han avanzado en regulaciones que distinguen entre organismos transgénicos tradicionales y aquellos obtenidos mediante técnicas de edición genética. En América Latina, Argentina, Brasil y Chile fueron pioneros en establecer marcos regulatorios específicos, y posteriormente se sumaron Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y el Reino Unido, entre otros.
En Europa, el debate también avanza hacia esquemas más flexibles para el uso de nuevas técnicas genómicas, con el objetivo de impulsar la innovación sin descuidar los estándares de bioseguridad.
Para el sector agropecuario peruano, la aprobación de estas directrices podría tener impacto en cultivos estratégicos como papa, arroz, maíz, uva, arándano, palta y espárrago, donde la mejora genética juega un papel clave para sostener la producción y responder a las exigencias del mercado.
La decisión no implica cambios inmediatos en el uso comercial de cultivos editados, pero establece un marco que permitirá evaluar proyectos con mayor previsibilidad, algo considerado fundamental por investigadores y empresas que trabajan en el desarrollo de nuevas variedades.

