Tecnología

La falta de trabajadores acelera la llegada de robots a los huertos

La automatización comienza a ocupar un lugar cada vez más importante en la fruticultura. Equipos autónomos ya cosechan frutas en varios países y buscan resolver uno de los mayores desafíos del sector.

Ana Silva
Periodista agropecuaria especializada en sostenibilidad, innovación y desarrollo rural en América Latina.

La dificultad para conseguir trabajadores durante la cosecha está empujando a la fruticultura mundial hacia una nueva etapa de transformación tecnológica. En distintos países, productores de frutas comienzan a incorporar robots autónomos capaces de identificar, seleccionar y recolectar fruta directamente desde los árboles, una innovación que busca responder a uno de los problemas más persistentes del sector agrícola.

La escasez de mano de obra se ha convertido en una preocupación creciente para productores de manzanas, duraznos, ciruelas, nectarinas y otras frutas que requieren cosechas rápidas y precisas. En muchas regiones, la disponibilidad de trabajadores temporales disminuye año tras año, mientras los costos laborales continúan aumentando.

Esta situación genera pérdidas económicas considerables. En algunos casos, parte de la producción queda sin recolectar porque no hay suficiente personal disponible para completar las tareas dentro de las ventanas óptimas de cosecha.

Frente a este escenario, empresas tecnológicas y centros de innovación agrícola aceleran el desarrollo de sistemas robotizados capaces de asumir parte de esas labores.

Uno de los avances más llamativos proviene de Israel, donde se desarrollaron equipos aéreos autónomos que trabajan directamente sobre los árboles. Estos sistemas utilizan visión artificial, sensores y algoritmos de inteligencia artificial para localizar frutas maduras, evaluar su estado y realizar la cosecha sin intervención humana.

Inteligencia artificial para cosechar fruta en el momento exacto

La nueva generación de robots agrícolas no se limita a recoger fruta. También toma decisiones.

A través de cámaras de alta resolución y sistemas de análisis de imágenes, los equipos pueden determinar el tamaño, color y nivel de maduración de cada pieza. Solo aquellas que cumplen los parámetros establecidos son cosechadas.

Una vez identificada la fruta adecuada, el sistema realiza movimientos precisos para desprenderla sin dañarla y depositarla en contenedores de recolección.

La tecnología también permite generar información en tiempo real sobre el avance de la cosecha, productividad, rendimiento por lote y estimaciones de finalización de los trabajos.

Uno de los sistemas más avanzados ya opera en huertos de Chile, Estados Unidos, Italia e Israel, donde ayuda a enfrentar la escasez de trabajadores durante la cosecha.

Los sistemas actualmente disponibles todavía no alcanzan la velocidad de los trabajadores más experimentados. Sin embargo, presentan una ventaja significativa: pueden operar de manera continua durante las 24 horas del día, incluso en condiciones de altas temperaturas.

Los desarrolladores sostienen que el objetivo no es sustituir completamente a los trabajadores agrícolas, sino compensar una escasez de personal que afecta a numerosos países productores.

La automatización también está modificando el perfil laboral dentro del sector. A medida que estas tecnologías se incorporan a los campos, crece la demanda de operadores, técnicos, especialistas en mantenimiento y analistas de datos capaces de gestionar los sistemas robotizados.

El fenómeno no se limita a la cosecha. La agricultura mundial avanza hacia una integración cada vez mayor de herramientas basadas en inteligencia artificial, robótica, sensores remotos y automatización de procesos.

En cultivos frutales, donde la disponibilidad de mano de obra suele ser uno de los factores más críticos para la rentabilidad, estas soluciones comienzan a despertar un interés creciente.

La evolución de la tecnología determinará qué tan rápido se expandirá su adopción. Lo que ya parece claro es que la búsqueda de alternativas frente a la escasez de trabajadores está acelerando cambios que hace apenas unos años parecían lejanos para la producción agrícola.

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